Gatos por liebres
El VAR vuelve a interponerse otra vez en el camino de un Real Valladolid, de nuevo marcado por la inoperancia de su delantera

EL delantero turco del Real Valladolid, Enes Ünal, con la camiseta en la cara tras desperdiciar una ocasión.-PHOTO DEPORTE
El que calla, otorga y el Real Valladolid volvió, casualidad o no, a ser víctima de a esa herramienta arbitral llamada VAR que dejó al equipo de Sergio, compuesto y con una nueva derrota en su casillero. Porque el Valladolid, pese a la inoperancia o incapacidad de su delantero centro, un Enes Ünal sin duda gafado de cara al gol que a parte de desaprovechar la enésima oportunidad como titular no hace si no activar el grito lapidario de ‘Guardiola, vente ya’.
Que el Valladolid sigue naufragando en lo que a la definición se refiere, es un hecho más que palpable al ser el equipo que menos goles mete de Primera. Pero Sergio González, erre que erre, apuesta en busca del ‘milagro’ por el delantero turco. Ayer Unal acabó en el banquillo en el minuto 63 dando la opción arriba a Óscar Plano (ayer de nuevo el mejor) como falso 9. Vista la pésima puntería del turco, reflejada en el minuto 43, (dos minutos después de encajar el 1-0) tras cesión con el pecho de Toni, ¿por qué no apuesta el entrenador blanquivioleta por jugar con un falso 9? Peores registros serían imposibles. Gato por liebre.
El Valladolid vive y sobrevive de su segunda línea. Ayer pudo hacerlo si el dichoso (sí, ya dichoso) VAR no se entromete una vez en su camino. Porque el gol de Óscar Plano que ponía el empate a uno en el marcador del Ciutat de Valencia tras empalmar un rechace de la defensa del Levante, no llega al ‘cuarto oscuro’ del VAR. Un milimétrico fuera de juego posicional de Ünal (ni en eso está acertado) llevó a cinco largos minutos de incertidumbre con el gol anotado pero sin certificar por el colegido Jaime Latre.
Gol y... rectificación por el VAR. De nuevo gato por liebre. El gozo en un pozo. Porque el Valladolid quedó marcado desde ese fatídico minuto 47 que se fue, entre que lo reviso y no lo reviso, hasta el minuto 53. El Levante solo tenía que jugar con el reloj a favor e incluso se permitió el lujo de perder la posesión del balón.
Los cambios de Sergio González solo refrendaron que con poco más se podía mejorar arriba. Y Verde y Keko fueron más mordaces que Unal y el sacrificado Moyano. En esa apuesta a la desesperada por el empate llegó el 2-0 de un delantero que sí las mete, el ex blanquivioleta Roger.