Obligado a levantarse
Tras un nuevo e inesperado varapalo en casa, el Recoletas Atlético Valladolid viaja a León para medirse esta tarde en el derbi a un Ademar también herido en su orgullo

Nico López culmina desde los seis metros una acción ofensiva del Recoletas en el último derbi de la pasada campaña.-M. A. S.
Cómo cambian las cosas de la noche a la mañana. El Recoletas, que había firmado un prometedor arranque de temporada rompiendo ese gafe que le perseguía como era el puntuar y ganar fuera de casa, ha visto como su trayectoria se ha torcido de forma inesperada tras ceder ya siete puntos como local. Al empate ante Bidasoa le ha seguido la derrota lógica ante el Barça y las ya dolorosas ante Guadalajara y sobre todo el pasado sábado ante el Anaitasuna.
Con este panorama el Recoletas Atlético Valladolid está obligado a levantarse aunque el destino y el rival no es precisamente el idóneo.
Sin tiempo apenas para haber cicatrizado las heridas del último traspié en casa, el conjunto de David Pisonero rinde visita esta tarde (20.30 horas) a la cancha de un Ademar León que, casualidad o no, también está herido en su orgullo tras la derrota encajada la pasada semana en Cuenca. Una circunstancia que ejerce de doble filo en un derbi que ha perdido parte (solo parte) de la efervescencia de los derbis del pasado. «En la grada todo está más tranquilo que hace años. En eso hemos ganado todos, todo lo que sea disfrutar del espectáculo es positivo. Pero en la pista nadie quiere perder, no creo que el derbi sea más descafeinado ahora porque no es necesario motivar a los jugadores y todos saldrán a ganar», vaticinó teniendo en cuenta las dos derrotas de las que vienen vallisoletanos y leoneses.
La pregunta es obligada. ¿Qué cara ofrecerá el Recoletas esta tarde en León, la desdibujada del último envite ante Anaitasuna o la descarada en su última salida a Logroño. Pisonero intenta encontrar una explicación. «Competimos en todos los campos, pero nos falta la solidez en casa que antes teníamos. Es verdad que antes no competíamos fuera de casa y ahora sí. El equipo está demasiado tenso en casa. No sabemos por qué. Deberíamos tener el mismo desparpajo, descaro y fluidez de fuera, pero esto atenaza al equipo. Algo sintomático son los inicios de partidos, al equipo le cuesta coger la velocidad de crucero en casa, sale mediatizado, quizá pese demasiado la presión. Y fuera no la tenemos».
El técnico valllisoletano entona también el mea culpa. «¿Decepcionado? Decepcionado conmigo mismo. Soy exigente y creo que se pudo hacer algo más para que el equipo no sufriera aquel parcial negativo. Pero esto sigue, el partido siguiente es más exigente que el anterior y tienes que volver a buscar la intensidad, trabajo y competición en la plantilla, no resultados pero sí otro tipo de cosas, como el feeling que necesitamos para trabajar cada día», indicó.
Pisonero intentaba ayer quitarse presión de cara al derbi. «Nos diferencian solo dos puntos pero sus objetivos no son los nuestros. No tenemos la presión de conseguir los puntos pero vamos a hacer lo máximo posible para poder competir y estar agarrados al partido hasta el final», indicó quizás poniéndose la venda antes de la herida.