ANÁLISIS
Un pato cojo en Huerta del Rey
El divorcio entre Nacho González y la directiva del Atlético Valladolid destapa interioridades que dejan al club al descubierto y en entredicho

El presidente del Atlético Valladolid MarioArranz y el entrenador Nacho González antes del huracán.-M. A. SANTOS
El balonmano de elite en Valladolid vuelve a sus orígenes y por desgracia lo hace cambiando de navegación. El día a día del Recoletas Atlético Valladolid, el club que sorprendía a todos por su aparente (solo aparente) familiaridad y se había convertido casi en un modelo a seguir, pasa de ser una balsa de aceite a una nave azotada por la tormenta.
La tormenta que ha hecho sufrir al balonmano a lo largo de la historia. La división, la envidia o las diferencias que alejaron antaño a los partidarios de La Salle y los de La Enseñanza, a los de Pastor y a los de José Carlos Muñoz. Porque el divorcio, ya oficial, entre Nacho González y la directiva del BMAtlético Valladolid ha hecho pública interioridades que dejan el actual modelo no solo al descubierto sino en tela de juicio. Porque ahora tras estallar la bomba con esa renuncia por parte del entrenador Nacho González a no continuar el próximo año al no sentirse respaldado por el club y por ende por parte de sus jugadores, no hay retorno.
La pregunta es obligada y se convierte en la pregunta del millón. ¿Tras accionarse la espoleta dejará el club que Nacho González continúe en su cargo hasta final de campaña? La lógica y el trabajo realizado por el actual técnico debería de llevar al sí. Sin embargo la más que evidente pérdida de autoridad del entrenador tras su confesión pública le deja como dirían en política como un pato cojo’, todo un peligro una vez que queda por disputarse una segunda vuelta de máxima exigencia en la que habrá que certificar la permanencia.
DIARIODEVALLADOLID-ELMUNDO analiza las claves de una rebelión que no hace si no zarandear por primera vez los muros del BMAtlético Valladolid.
1 El gran vacío dejado por la pérdida de Toño Garnacho. La triste pérdida de Toño Garnacho, sin duda el gran alma conciliadora del proyecto, ha dejado un vacío enorme como se ha demostrado. Sus sustitutos han hecho retroceder todo el trabajo avanzado por Garnacho. Rafa Mejías puso el nombre y Jaime Maldonado el músculo y las ideas. Unas ideas paradójicamente contrarias a las del entrenador.
2 Fuego desde el verano. Las llamas que han provocado el incendio se remontan, como confesó Nacho González, al verano pasado. Al entrenador le quitaron a su ayudante de confianza, Jorge González, para colocar al hermano del directivo Paco Ollero, Óscar Ollero, con el que no tiene ni mucho menos ‘feeling’. Nacho González se ha sentido vigilado en todo momento con un ayudante que no ha ido en su misma dirección.
3 Dos bandos bien diferenciados. En plena rebelión, la aparente tranquilidad que reflejaba el Recoletas Atlético Valladolid esta campaña tenía un lado oscuro dentro del vestuario. Lucha de egos con dos bandos claramente diferenciados. En uno, los supervivientes artífices del ascenso con Fernando Hernández a la cabeza. En el otro, varios de los nuevos con Diego Camino, de lejos el mejor pagado de la plantilla, secundado por Garza, jugador fichado desde la dirección deportiva sin el visto bueno del entrenador, como cabezas visibles.
4 Confesión antes del motín. La confesión de Nacho González sorprendió a todos no solo por el mensaje en sí, sino por su valentía al estar dispuesto a renunciar, gratis, a lo que le resta de contrato esta campaña. Su honestidad pone contra las cuerdas al club. Pero su decisión, meditada, tiene detrás muchos porqués. Al parecer la rebelión viene de lejos. El año pasado ya se sorprendió a un jugador con mensajes que invitaban a hacer la cama al entrenador. Nacho González no se siente valorado y prueba de ello se resume en dos simples datos. Fue el último en ser renovado el año pasado y ahora tras la confesión su continuidad hasta final de campaña pende de un hilo ya que el club «se lo está pensando» mientras la dimisión de una de la patas del conflicto, la del director deportivo Jaime Maldonado, no se aceptó. Como se diría, ‘la cama del entrenador se lleva haciendo desde hace tiempo’.
5 Niebla que no deja ver el futuro. Tras la tormenta el club tiene la piedra en su tejado. ¿Qué opciones hay a corto plazo? El propio Nacho, Malumbres, Ollero... ¿Y a largo plazo? ¿Una dupla Colmenero-Camino? Lío a la vista.