Empate agridulce
El Valladolid reacciona tras encajar un gol en el primer minuto pero desaprovecha varias ocasiones para remontar y sólo suma un punto ante un gris Almería / Mata empató de penalti y en el minuto 81 pudo sentenciar el partido

René despeja junto a la frontal del área ante la presencia de Mata, autor del gol del Valladolid en el estadio Juegos Mediterráneos.-LOF
El punto que se trae el Valladolid de Almería sabe a poco. El valor actual resulta escaso. A lo largo de la temporada sabremos si nos acordaremos de este empate. En la campaña anterior, al Valladolid le faltó un punto para disputar el playoff de ascenso a Primera... Una vez más, y ya son varias, un fallo en los primeros minutos le cuesta un gol. En Vallecas fueron dos y el Rayo le terminó metiendo cuatro goles a Masip. El Almería también sacó provecho de un despiste colectivo y durante muchos minutos vivió de la renta del temprano gol de Verza (sólo habían transcurrido un minuto y veinte segundos), aunque el Valladolid le tomó la medida y no tardó en pasar a dominar el partido. El premio a la insistencia y a la ambición llegó al transformar Mata un penalti de Nauzet a Ángel.
Pero este empate tiene un sabor agridulce. El Valladolid posee mejor plantilla que el Almería línea por línea y se lo demostró en su propio feudo. La falta de puntería es lo que privó a los hombres de Luis César de regresar con los tres puntos. Gianniotas remató al poste en la jugada posterior al 1-0, Óscar Plano y Míchel culminaron con lanzamientos desviados dos buenos ataques y el extremo griego quiso probar fortuna de nuevo antes del descanso pero recibió una patada de René que se quedó sin castigo por parte del árbitro.
El Valladolid era superior en el estadio Juegos Mediterráneos y se veía superior. En partidos como el de ayer se aprecia con claridad el liderazgo y el temple de unos futbolistas y los nervios e imprecisiones de otros. La diferencia es abismal sobre el césped, aunque no se refleja en el marcador. El Valladolid acorraló a un gris Almería pero no supo finalizar las numerosas llegadas hasta el marco de René. El conjunto andaluz tenía varias bajas y algunos de los jugadores que actuaron ayer estuvieron también ausentes durante muchos minutos...
Al inicio del segundo tiempo el Almería espabiló. La entrada de Juan Muñoz le dio más velocidad y obligó a la zaga blanquivioleta a emplearse a fondo. Una rápida salida de Masip a los pies del atacante evitó que el contragolpe local tuviese el premio del gol. El Valladolid sufría en diez minutos mucho más que en toda la primera parte y el árbitro se olvidaba de las tarjetas cada vez que los jugadores del Valladolid recibían una patada para frenar sus incursiones. El puntapié a Míchel tampoco fue castigado.
Luis César trató de dar más consistencia al ataque con los cambios. La entrada de Hervías, Iban Salvador y Toni confirmaban que el míster buscaba un premio mayor que el empate. Hervías dio el primer aviso con un remate cruzado que Joaquín desvió a córner y Mata tuvo la mejor ocasión de todo el partido para firmar la remontada. El Pichichi salvó con habilidad el marcaje de Joaquín y disparó a quemarropa pero René respondió a esa buena ejecución en el remate con una parada estelar. El balón se elevó tras tocar en la mano el portero y a continuación se estrelló en el larguero. Hubiera sido la jugada del 1-2 cuando el crono llegaba al minuto 81.
El partido, no obstante, había entrado en una fase de alternativas con ataques de ambos equipos. Era un encuentro de fútbol aunque en muchos momentos se asemejó a uno de balonmano con ataque de un equipo y respuesta inmediata del adversario. El Valladolid insistía en busca del segundo gol y el Almería pensó que con Juan Muñoz en el ataque debía optar a más que defender el empate. La velocidad de los tres jugadores del Pucela que habían entrado al campo en el transcurso de la segunda mitad debía resultar determinante para sorprender a una defensa con muchas grietas, pero la realidad es que fue el Almería quien dio un firme paso adelante en los diez minutos finales mientras el Valladolid parecía arrugarse. Eran los minutos más peligrosos del partido en los que el futbolista valora la importancia del punto que tienes en el bolsillo y el Valladolid los dejó escapar con faltas absurdas.