El miedo cultiva miedo

Un bisoño BM Aula desperdicia (16-24), víctima de su cúmulo de errores, en la dirección y en el juego, la oportunidad de doblegar a un equipo superior como es el Rocasa sujetado por su ‘guerrera’ Navarro

La central del BMAula Mada Fernández es trabada por la férrea defensa del Rocasa.-BALCAZA

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Guillermo Velasco
Valladolid

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Aquel que teme ser conquistado seguramente será derrotado’. Una máxima que terminó por noquear a un BMAula que, lejos de tener la fortaleza mental del año pasado, desaprovechó una magnífica y única oportunidad de tumbar a un equipo de los todopoderosos de la Liga como es el Rocasa. Los nervios y ese miedo incapaz de sujetar y amaestrar dejó marcado al conjunto vallisoletano prácticamente desde antes de saltar al parqué de Huerta del Rey.

La presencia de la ‘Guerrera’ la ‘veteranísima’ internacional de 38 años Silvia Navarro en la portería del Rocasa fue suficiente argumento para ejercer de catapulta para su equipo. De poco o más bien de nada sirvió el más que meritorio trabajo defensivo del BMAula con especial mención ara su portera Lulu Guerra.

Todo se fue al traste en el momento de apuntar a portería en las condiciones en teoría más favorables, como fueron los lanzamientos de seis metros y los penaltis (hasta cuatro desperdiciados de seis lanzados) o en la dirección de partido. Una dirección totalmente encorsetada en el que de forma incomprensible el reloj mando por encima de todo para marcar los cambios y repartir los minutos.

De nuevo y no es la primera vez, el BMAula se creyó uno de los grandes, uno de los ‘todopoderosos’. Uno de esos equipos del balonmano moderno que optan por repartir minutos casi de forma equitativa entre su plantilla. Y el BMAula no es el Barça o el Paris Saint Germain o el mismo Rocasa. Al menos a día de hoy este BMAula, con futuro, nadie lo niega, pero bisoño, imberbe e inmaduro, no es un grande. Todavía no. El toque de corneta para ejercer el cambio de todo el equipo salvo la portera Lulu Guerra (menos mal) entre el minuto 15 y 20 fue el principio del fin. Y todo porque se decidió como por imperativo legal que entrara a jugar el banquillo apagando de raíz el faro que alumbraba hasta ese momento al equipo, su máxima goleadora María O’Mullony. El gozo en un pozo. La segunda unidad aguantó en el marcador la embestida rival... inicialmente. Porque tres perdidas de balón consecutivas de la joven Mada y la incapacidad de saber aprovechar una superioridad de las muchas que dispuso fue el principio del fin.

El BMAula, totalmente roto por ese empeño de contentar a todas, se fue al descanso con tres goles abajo (9-12) cuando bien podía haber ido ganando perfectamente. Y había que verlo porque nunca se tuvo tan cerca a un rival considerado de un escalón o dos superiores como ocurrió ayer. La defensa fue el flotador al que se agarró el BMAula ayer con Lulu como último y decisivo eslabón de la cadena. Pero en ataque fue un desastre acabando la primera mitad con nada menos que nueve pérdidas de balón. El Rocasa, sin hacer nada del otro mundo, respiraba viéndose ganador de antemano más por demérito del rival que por aciertos suyos. La cubana Lusson ejerció de aguijón para envenenar a un rival que tampoco supo aprovechar ni jugar los casi diez minutos que jugó con una jugadora mas en cancha.

En la segunda mitad ya no hubo opciones, entre otras cosas, porque ya no pudieron arrancar las desconectadas, por expreso deseo del entrenador, Teresa, Cesáreo o una O’Omullony que acabó desquiciada. Al final, un castigo demasiado severo, ocho goles (16-24), que no indica realmente lo cerca que estuvo el Aula del Rocasa.

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La derrota de ayer sirve para aprender. Sirva la máxima de Eleonor Roosevelt: ‘Usted gana fuerza, valor y confianza con cada experiencia en la cual usted se detiene y mira al miedo en la cara. Ya que luego de esto usted es capaz de decirse a sí mismo: «He superado este terror. Ahora puedo enfrentarme a lo próximo que se me venga».