Olivas cierra la zaga
El club de Zorrilla confirma el fichaje por tres temporadas del central, que completa la defensa blanquivioleta con dos jugadores por puesto / Se presenta hoy, tras entrenar a puerta cerrada

Olivas intenta arrebatar el balón a su nuevo compañero Jose, durante el último Real Valladolid-Girona.-J.M. LOSTAU
El fichaje rodado más a cámara lenta de la historia reciente del Real Valladolid ha llegado a término. Dos minutos antes de las tres de la tarde, el club confirmaba la contratación de Kiko Olivas, una operación en slow motion que se fraguó a principios de julio con el acuerdo entre el club pucelano y el defensa andaluz, pero que se ha hecho legal el día siguiente a que el futbolista quedase desvinculado del Girona.
El recién ascendido le amplió contrato en marzo, cuando ya se veía que subir a Primera era una posibilidad muy fundada, pero en junio ya no contaba con él. Cosas del fútbol y su organización. Desde entonces ha habido casi dos meses de tira y afloja hasta lograr una rescisión satisfactoria para ambas partes. Una vez lograda, la oficialización de su compromiso con la entidad castellana era cuestión de horas.
Olivas será blanquivioleta durante tres temporadas, hasta junio de 2020. Hoy entrenará con sus nuevos compañeros sobre el césped del José Zorrilla a partir de las 10.30 horas. Pero que nadie se acerque a verle, pues la sesión será a puerta cerrada. A las 12.30 está fijada su presentación.
Este fichaje cierra la zaga albivioleta, que cuenta de nuevo con dos jugadores por puesto tras la salida de Álex Pérez al Sporting. Antoñito y Moyano son los laterales derechos; Nacho y Ángel, los izquierdos. Los dos puestos de central se los repartirán Deivid, Calero, Guitián y Olivas. La competencia se prevé muy cerrada, ya que la inexperiencia del canterano Calero queda compensada con su calidad y capacidad de mejora.
Kiko Olivas, nacido en la localidad malagueña de Antequera, cumplió 29 años el lunes y se formó como jugador en las canteras del vecino Málaga y del Villarreal. Un solo curso (06-07) entre el segundo y el primer equipo malacitano sirvió para que la poderosa cantera villarrealense se fijase en él.
Jugador habitual del equipo B, no logró dar el salto para asentarse en el potente conjunto profesional amarillo. Sólo disputó con él seis encuentros en Primera División, dos de ellos completos.
Tras cinco temporadas en Villarreal, en la 12-13 cambió de aires para establecerse en Córdoba, confirmándose como experto en una Segunda División, que ya había trillado con los castellonenses.
En El Arcángel disputó 29 partidos y la temporada siguiente fue al Sabadell. Su idilio con los arlequinados duró dos años, hasta su descenso, pese a sus buenas actuaciones individuales, revelándose como goleador gracias al remate en las acciones a balón parado. Firmó dos tantos el primer año y cuatro el segundo. Su estatura (1,84) y capacidad de salto ayudaban mucho.
El vecino Girona se fijó en él y en la Liga 15-16 vivió el mejor momento de su carrera. Disputó los 42 partidos de Liga, 41 completos, volviendo a anotar 4 goles. Pero el conjunto rojiblanco se quedó, por segundo año consecutivo, a las puertas del ascenso.
La última Liga contemplaba a Olivas como uno de los intocables en el cuadro gerundense. Sin embargo una lesión a mediados de septiembre cercenó su continuidad, al tener afectados el peroné y tres ligamentos del tobillo derecho. Sólo disputó 17 partidos. Esta temporada el técnico Machín ya no contaba con él para la aventura rojiblanca en Primera. Los 270 partidos que ha disputado en Segunda son el mejor aval para explicar su fichaje por el Real Valladolid.