Diario de Valladolid
Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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Como ya ocurrió al finalizar la pasada temporada, y la anterior, y la otra..., los aficionados más desencantados quieren un relevo al frente del Real Valladolid. Hay que recordar que Carlos Suárez es presidente y máximo accionista. El club es suyo porque en su día puso encima de la mesa un puñado de millones. Nadie dio entonces ese paso firme y no hay noticias sobre posibles compradores, ni de aquí ni de otras ciudades ni de otros países. Un club endeudado y un equipo en Segunda División no son precisamente atractivos para embarcarse en esa aventura.

El bajón anímico de los seguidores del Pucela se acentúa si cabe un poco más al finalizar la primera ronda del playoff. ¿Quién sabe qué hubiera ocurrido en una eliminatoria Valladolid-Getafe? No hay que darle más vueltas. La Liga 2016-2017 ha sido un fiasco. El equipo se enganchó a última hora y dependió de sí mismo pero dejó escapar esa ventaja en Reus después de liarla parda dos jornadas antes frente al Mirandés. En el cómputo global de la temporada quedó la sensación de que el

Valladolid tenía equipo para luchar en el playoff e incluso para haber logrado el ascenso directo.

En Zorrilla han fallado todos, el director deportivo, el entrenador, sus respectivos ayudantes y los futbolistas. Al que menos cuota le corresponde es al presidente. Es el que toma la última decisión pero no hace alineaciones ni lanza faltas ni se mete en el área a rematar los córners. Claro que tiene su parte de culpa pero que nadie olvide que si Valladolid cuenta con un equipo de fútbol, aunque sea en Segunda, es gracias a él. Si no hubiese arriesgado su dinero, es posible que el estadio estuviera cerrado...

Los seguidores más fieles merecen un capítulo aparte. Aficionados tan entusiastas como José Antonio Pérez, presidente de la Federación de Peñas del club, y sus compañeros de directiva hacen posible que se mantenga la pasión por el fútbol. Sus numerosas iniciativas de apoyo al equipo y su presencia en los estadios con muestras constantes de cariño, sobre todo cuando las cosas van mal, palian en cierto modo esa imagen desalentadora de ver en las gradas de Zorrilla a poco más de 8.000 espectadores pese a que el número de socios supera los 12.000.

Hoy comienza otra etapa. Llegan nuevos inquilinos a la dirección deportiva y en breve sabremos también quién estará en el banquillo. Hay que armarse de paciencia una vez más. Lo más duro llegará en julio. Lo que peor llevan los aficionados es el inicio de los entrenamientos sabiendo que el Pucela militará de nuevo en Segunda, una categoría que está a años-luz de la denominada ‘Liga de las Estrellas’. De lo que nadie duda es del bajo rendimiento de la plantilla de Paco Herrera. Con un poco más de carácter y gen competitivo en el césped hubiera ‘pintado’ mucho mejor.

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