Diario de Valladolid

RUGBY - CRÓNICA: ENTREPINARES - SILVERSTORM

SilverStorm nunca se rinde

El Salvador se lleva el derbi tras remontar un 23-10 en los 25 últimos minutos por su empuje y la descomposición del Entrepinares

Michael Walker-Fitton levanta jubiloso los brazos tras el pitido final ante su compañero Víctor Sánchez, con Bell en el suelo.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Michael Walker-Fitton levanta jubiloso los brazos tras el pitido final ante su compañero Víctor Sánchez, con Bell en el suelo.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Publicado por
Arturo Alvarado
Valladolid

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Los partidos de rugby duran 80 minutos. Y si de por medio está el SilverStorm, a su rival le pueden parecer 800. Lo sufrió el Direito en la final de la Copa Ibérica, hace una semana, y lo volvió a experimentar en sus carnes el Quesos Entrepinares. El equipo azul tiró por el desagüe una ventaja de 23-10 a 25 minutos del final, perdiendo 23-24.

El Chami le tiene tomada la medida a su eterno rival, confirmando el relevo en el trono del oval pucelano. De los últimos cinco derbies, el VRAC sólo ha ganado la Supercopa. Los otros cuatro (finales de Liga y Copa, y los dos partidos de División de Honor de esta temporada), se han vestido de blanco y negro. Puede ser un paréntesis o el final de una era, pero es un hecho, sólo refutado por la Supercopa, que El Salvador gestiona mejor los finales de partido.

El de ayer se desarrolló con la tensión propia de un derbi pero con mejor juego del que apuntan este tipo de partidos, a menudo trabados y espesos pese a su elevada emoción. Los azules salieron más enchufados. Casi tanto como un Molpeceres que mostró seis amarillas. Para Guinness.

Las melés eran para un VRAC que parecía empujar a su rival sobre raíles. Luego de sendos castigos pasados por Graaff y Griffiths, llegó el ensayo de Basso, a la salida de un maul. El 10-3, tras transformar Griffiths, encendió al Chami, que entró en el partido y encerró a su rival. Pearce ensayó en la segunda tentativa de posar el oval, tras muchos minutos de agobio. El 10-10, con la transformación de Graaff, se vio deshecho por dos castigos pasados por Griffiths, en errores absurdos de El Salvador. Así se llegó al descanso, con una mínima pero mayor sensación de poderío azul.

Faltaba lo mejor: una segunda parte eléctrica. Un ensayo de castigo pasado por Alfeld llevo el citado 23-10 al marcador. Máxima ventaja que pudo ampliarse en la jugada que decidió el partido. Tras un robo, Bell avanza con posibilidades de ensayo, pero elige mal el pase y Müller, forzado, suelta el oval sin mirar, siendo interceptado por Zebango. El francés abre a Víctor Sánchez, que ve espacios y pone su enorme humanidad en carrera durante casi medio campo para posar el balón tras la línea de 22.

El VRAC se pone nervioso, Bocas gestiona bien los cambios, desaparece la fuerza defensiva azul, Pita se va por amarilla y el Chami logra un ensayo de castigo en pleno caos rival. Graaff transforma. 23-24. Alfeld tiene en su pie voltear de nuevo el marcador, en un castigo final. El oval está lejos... pero se queda a medio camino. Una metáfora de lo que fue su equipo.

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