FÚTBOL - REAL VALLADOLID
El filial decreta el estado de felicidad
Gana a Osasuna, suma 16 puntos de los últimos 18 y se encarama al quinto puesto

Samanes salta celebrando su gol desde fuera del área.-J.M.LOSTAU
Quienes consideran la felicidad como un sentimiento efímero, volátil, etéreo, es porque no han visto jugar al Real Valladolid B. El filial ha decretado de forma unilateral pero sin posibilidad de réplica el estado de felicidad. Cada vez juega mejor, cada vez se divierte más. Y divierte. Aunque sea bajo una lluvia torrencial en uno de los escasos campos de la categoría de bronce sin tribuna sotechada. A ver si el dinero de la reforma da también para eso, porque los huecos para asentar las vigas ya están hechos.
Los de Rubén Albés, como sus hermanos mayores, parecen sujetos a las rachas. La de cinco partidos sin ganar, con 2 puntos cosechados de 15 posibles, ha dado paso a la de cinco victorias con un empate entreverado. 16 de 18 puntos. Un acelerón que catapulta al filial blanquivioleta al quinto puesto, a sólo 4 puntos del Pontevedra, cuarto. Pero no hay que calentarse con cuentos de la lechera. A este equipo tan joven y con tanto debutante se le debe pedir la permanencia. Todo lo que consiga a mayores son bonus.
Su partido frente a Osasuna B fue una lucha de poder a poder entre dos filiales que buscan por definición dar buen trato al balón. Los navarros comenzaron mandando y Barja tuvo el gol en un mano a mano ante Dani Hernández, que el arquero solventó aguantando el tipo y despejando con el cuerpo.
Poco a poco la balanza se inclinó hacia el platillo local, con Anuar de maestro de ceremonias llevando el peso del juego, bien secundado arriba y abajo. Los locales comenzaron a visitar área ajena y un doble remate de Higinio y Dani Vega casi acaba en gol. No era fácil jugar sobre un césped atiborrado de agua, cuando seco ya es penoso.
Pasado el cuarto de hora de la segunda mitad llegó la jugada clave. Iván Márquez sujeta a Mario Robles, listo para rematar un saque de falta. Penalti y segunda amarilla para el central rojillo.
Higinio marcó desde los once metros y comenzó un nuevo choque, en el que los blanquivioleta encerraron a su rival. Samanes, egresado del banquillo poco antes, soltó una volea desde fuera del área que se coló por la escuadra de Álvaro. Mario pudo marcar con dos cabezazos e Iván Martín en un mano a mano, pero el 2-0 fue justo.