Diario de Valladolid

FÚTBOL REAL VALLADOLID

Tres puntos como terapia

«Nos falta una victoria para darle la vuelta a todo, no hay nada que no solucione un buen partido y un buen triunfo, estoy seguro», indica Herrera, muy optimista pese a las cinco derrotas

Paco Herrera impulsa con una sonrisa a Iban Salvador durante un entrenamiento.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Paco Herrera impulsa con una sonrisa a Iban Salvador durante un entrenamiento.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

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Arturo Alvarado
Valladolid

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Tranquilo, hablador, risueño y optimista. Así se presentó Paco Herrera en la sala de prensa de Zorrilla, antes del partido frente al Alcorcón. El técnico entiende que de nada vale el pesimismo de la plañidera tras cinco derrotas seguidas.

«El equipo está bien. No le he visto mal de ánimo ningún día. En ninguna semana. Si algo tiene es que está unido, es muy alegre y trabaja muy bien», desvela.

¿No hay nervios ni presión? En la víspera dijo que el balón no era una bomba, por la rapidez con que lo soltaban sus jugadores. «Me extrañó, porque nos estábamos pegando unas pedradas que no eran normales. Es el momento de decir: ‘calma, no pasa nada’, porque puede aparecer la ansiedad».

El extremeño aporta la receta mágica para retomar la buena senda. «Nos falta una victoria para darle la vuelta a todo. No hay nada que no solucione un buen partido y un buen triunfo. Estoy seguro de que automáticamente cambiará todo».

Pero, ¿no se llega a la victoria por el estilo de juego, que aún no existe? ¿No es el gran reto de Herrera encontrar una identidad sobre la que crecer, a base de resultados? El míster no lo ve así. «Es muy difícil tener una identidad propia cuando a la gente que debe tenerla, todavía le falta algo. Es difícil hasta explicarlo, porque hay cosas que no puedo decir y me quedo corto. Más que de estilo, hablamos de sistema, y no creo que éste sea el problema. No por jugar con uno o dos mediocentros van a cambiar las cosas».

El entrenador también se apoya en la arenga. «El otro día les decía que este partido ‘lo gano yo’, y debían pensar igual. Todos. Es vital por todo. Cortaríamos la racha de derrotas y seguramente durante la semana habría optimismo. Vosotros [los periodistas] lo reflejaríais, nosotros lo veríamos y nos daría la vida».

¿Entonces ve ‘alma’ en el equipo, a diferencia de lo dicho tras el partido contra el Levante? Llega un mea culpa con sonrisa. «Es una metedura de pata tremenda por mi parte, y tengo un cabreo de la h... Venía de ver tres goles que me sentaron fatal, que me hicieron daño en el estómago. Y metí la pata. Sigo creyendo en ellos. Es mi obligación pero además los veo cosas muy buenas entrenando. La palabra que define lo que espero de ellos es ‘compromiso’».

Y confiesa que, como dijo, no ha entrenado a puerta cerrada el saque de banda. «Si me pongo a ensayar eso, que me parece ridículo, haría daño donde no debo».

Porque el problema que ha detectado Herrera es el de la irregularidad. «El equipo tiene que seguir creciendo. Hace cosas muy buenas durante mucho tiempo pero luego entra en lapsus. Eso es lo que me tiene preocupado».

Esas lagunas son mayores cuando el equipo va por delante en el marcador. Para el míster no es raro. «En Segunda, a no ser que seas mucho mejor que el rival o lleves un resultado muy amplio, cuando vas ganando 1-0, el contrario te empieza a complicar la vida y te entrar un poco la ansiedad. El Real Valladolid no es distinto a los demás. Me gustaría, pero no lo es. ¿Si te has puesto por delante y lo has hecho bien, por qué no seguir igual? Es el trabajo más importante que nos falta».

¿Es problema futbolístico o psicológico? «Supongo que serán los dos, porque cuando fallas tantos goles debajo de los palos y recibimos los goles que nos están marcando, seguramente será así».

Herrera agradece que no se hable de destitución. «El Real Valladolid viene de tres años negativos y eso hace que sea más fácil, cuando pierdes cinco partidos, que todo suene. Pero hay cierta tranquilidad que me está alegrando muchísimo. Es una prueba de madurez extrema por parte de todos».

Una calma con la que se siente en deuda. «Me permite trabajar más tranquilo pero a la vez me exige más. El compromiso para mí es mayor. Pienso que hay que sacarlo y ganar como sea para devolver a todo el mundo la paz que estamos teniendo».

Al técnico le alegra que algunos jugadores hayan dicho en público que están «a muerte» con él. «Creo que tenemos buen rollo porque hay muy buen grupo y nos respetamos todos».

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