FÚTBOL. REAL VALLADOLID
Adiós a un gladiador
El club comunica a Borja que Herrera no cuenta con él / El jugador no pondrá problemas y está dispuesto a perdonar el año que se había ganado como renovación automática

Borja, con la cabeza vendada tras recibir 14 puntos de sutura frente al Mallorca-J. M. LOSTAU
La segunda aventura blanquivioleta de Borja Fernández ha durado medio año. El club ya le ha comunicado que el nuevo entrenador, Paco Herrera, no cuenta con sus servicios. Un mazazo muy duro para un jugador que se había ganado la renovación automática por otra temporada, al cumplir con la cláusula de minutos y partidos jugados en el contrato que firmó con el club en enero.
Herrera busca un perfil diferente. Un jugador que también sea capaz de destruir la creación del rival pero más joven y con mayor recorrido físico, además de buena salida de balón. Un boceto al que se ajusta el canterano Anuar, que trabajará con el primer equipo desde pretemporada.
A Borja se le abren tres vías de actuación. La primera es negarse a salir, cumpliendo su año de contrato. La segunda es la de aceptar su marcha y negociar una compensación económica por esa temporada que queda en el aire. La tercera es irse. Sin más. Sin pedir nada a cambio.
Ésta es precisamente la adoptada por Borja. Cuando a muchos jugadores y entrenadores se les llena la boca de amor incondicional al club pero por detrás piden lo que les corresponde, e incluso lo que no, el orensano está dispuesto a perdonar ese año de ampliación que ha ganado sobre el campo. No empequeñece su gesto que pueda tener las puertas abiertas en otros clubes. Podría perfectamente cobrar la rescisión y firmar un nuevo contrato en otro club. Pero el mediocentro ni se lo plantea.
«La verdad es que me esperaba esta decisión. No sé por qué, pero tenía esta sensación», comenta el gallego a este diario, antes de explicar con hechos lo que es el amor a un club. «Me han dicho que el míster no me quiere, pero que yo decido. Este club es mi casa y se me hace muy duro irme, pero no queda otro remedio si sabes que no cuentas para el entrenador. No voy a seguir. Conmigo no habrá ningún problema. Ni en lo económico ni en nada. Si fuese otro club, buscaría llegar a un acuerdo por esa temporada, pero con el Real Valladolid no contemplo esa posibilidad. No podría hacerlo».
Borja desvela un anhelo ya irrealizable. «Me fastidia esto porque me hacía mucha ilusión seguir esta temporada para ser el capitán del Valladolid, siempre según lo que pasase con Rubio».
Su futuro parece encaminado hacia India. Jugó las dos últimas Superligas del país asiático con el Atlético Calcuta. Ahora se le abre la posibilidad de volver allí o de firmar con uno de sus rivales: el Pune City.
«Son ofertas muy superiores a ésta, aunque no tanto como se ha publicado. Es posible que acepte una, pero quiero esperar un par de semanas para ver si me sale algo en España. Estaba dispuesto a quedarme en Zorrilla perdiendo dinero. Considero que hay cosas más importantes».
«En India he estado muy a gusto, tengo una edad y es momento de pensar en mí. Es una Liga muy organizada y se trata de una experiencia deportiva y cultural muy gratificante», agrega.
Borja ha jugado desde que regresó en enero 17 partidos, 13 como titular y 11 completos. Antes había permanecido cuatro temporadas en Zorrilla, de la 06-07 a la 09-10, marcadas ambas por un ascenso y un descenso.
Desde su llegada el pasado invierno, Borja ha sido ejemplo de sacrificio, esfuerzo y compromiso para una plantilla sin capacidad de lucha ni amor propio, incapaz de secundarle. El último partido resume la Liga. Borja recibió 14 puntos de sutura en la cabeza y siguió jugando. Otros sestearon de tal forma que parecía que pertenecían al Mallorca. Se va un profesional.