Herrera, el elegido para el banquillo
El club confía el proyecto del ascenso 16-17 al catalán, siempre que el equipo no baje a Segunda B

Herrera (derecha) saluda a Rubi en su última visita a Zorrilla.-J. M. LOSTAU
Alberto López llegó a Zorrilla sabiendo que era entrenador interino porque, como anunció este diario, ya había un acuerdo con el futuro técnico blanquivioleta para la temporada 16-17. El elegido, cuyo nombre dio ayer Radio Valladolid, es un trotamundos del fútbol con tantas luces como sombras en su carrera: Paco Herrera.
Todo está hablado desde hace muchas semanas entre el catalán y el club pucelano. Desde la etapa de Portugal. Porque el caos del equipo era tal, que ni siquiera el ascenso hubiese permitido la continuidad del burgalés. El vestuario se le había desmantelado en tres grupos de jugadores por su dejadez en el control del vestuario, lo que finalmente se acusó en lo deportivo.
El acuerdo económico con Herrera es total y su continuidad está supeditada al ascenso. En el caso de que se consiga, será automática. De lo contrario pasará a ocupar un puesto en la misma galería de los horrores que Rubi, Garitano, Portugal y Alberto.
El único obstáculo para la firma es la permanencia pucelana, que aún no es automática. Porque, por lo demás, el club ha consensuado con él tanto los fichajes ya encauzados para la próxima temporada, así como las bajas. Herrera ha visto muchos partidos del Real Valladolid y el tipo de juego que propugna es mucho más acorde con los gustos de Braulio Vázquez que el de Garitano.
Por cierto, esta vez ha habido consenso ente el director deportivo y el presidente, ya que el técnico es del gusto de ambos. Carlos Suárez ya intentó fichar a Herrera en verano de 2010. Hubo contactos, pero el barcelonés se decidió finalmente por el Celta. Un viaje similar al que hizo Luis Enrique, pero menos acusado, pues con el asturiano se llegó a hablar de fichajes y salidas, hasta que se cruzó el cuadro vigués.
Este acuerdo en la cúspide del club se debe a la pérdida de poder de Braulio. El gallego fue el responsable de la llegada de Garitano y Portugal. Suárez lo ha sido del desembarco de Alberto. El vasco ha venido como favor personal al presidente, sabiendo de su efímera trayectoria. A estas alturas y con tanto fracaso en el banquillo, nunca habría llegado un técnico que no fuese del gusto de la cúpula.
El tipo de fútbol que propugna Herrera, de buen trato de balón pero riguroso tácticamente, agrada en el club. También valoran algo muy importante, dados los patéticos antecedentes: su carácter. Es un entrenador dialogante, amable y nada polémico, pero a la vez es firme en el vestuario, donde no permite personalismos. Aun así, su récord al frente de un club (Celta) es de dos temporadas y media. No es un míster de echar raíces... ni de invitar a la estabilidad.
Tres ascensos, dos descensos y siete destituciones
La frialdad de los números no invita a pensar en que Paco Herrera piense establecerse en Valladolid casi de por vida. En sus 18 temporadas como primer técnico (fue segundo de Benítez en el Liverpool) ha pasado por doce equipos. El catalán es culo de mal asiento, pues sólo ha dirigido de forma íntegra seis de ellas [Mérida, Albacete, Poli Ejido, Celta (2) y Las Palmas]. De las otras doce, fue destituido tras comenzar la Liga nada menos que en siete ocasiones (Badajoz, Mérida, Numancia, Recreativo, Celta, Zaragoza y Las Palmas), tomando el relevo de otro técnico en las cinco restantes [Badajoz (2), Numancia, Castellón y Villarreal B].
En su haber cuenta con tres ascensos: el del Badajoz a Segunda (91-92) y los del Celta (11-12) y Las Palmas (14-15) a Primera División. También conoce descensos, como los sufridos al frente de Mérida (99-00) a Segunda B y Numancia (00-01) a Segunda.
Su mayor hito fue el ascenso con el Celta a Primera, certificado con buen juego, aunque no pudo mantenerse en la élite la temporada entera. La misma historia que le ha ocurrido con Las Palmas. Tras subirlo, fue relevado por Setién, quien ha impulsado al conjunto canario a unos niveles de juego y puntuación desconocidos con Herrera, que pasa por muchos problemas en la élite.