Diario de Valladolid

RUGBY. UNA FINAL DE COPA PARA LA HISTORIA

El día que nunca olvidaremos

SilverStorm El Salvador se proclama campeón de la Copa del Rey tras ganar al Quesos Entrepinares en un abarrotado Zorrilla / Valladolid se vuelca en un partido mágico que será recordado durante décadas en la capital del oval

Los jugadores y el cuerpo técnico de SilverStorm El Salvador, celebrando el título de la Copa del Rey, junto con el monarca Felipe VI y la plantilla del Entrepinares como subcampeón.-J. M. LOSTAU

Los jugadores y el cuerpo técnico de SilverStorm El Salvador, celebrando el título de la Copa del Rey, junto con el monarca Felipe VI y la plantilla del Entrepinares como subcampeón.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Víctor Molano

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El rugby español ha demostrado al mundo que quiere salir de la clandestinidad. Que tiene potencial suficiente para dejar de ser un deporte minoritario y que es capaz de llenar un estadio de 26.000 espectadores, en un espectáculo que se recordará durante décadas. Eso sí, esa ciudad sólo podía ser Valladolid. La afición pucelana se volcó para conseguir que Zorrilla sea un antes y un después en el rugby español. Un deporte que se ha abierto a la sociedad para demostrar que es diferente, que quiere romper estigmas, que tiene unos valores únicos y que ha llegado su momento. Ya nada volverá a ser igual.

No es un tópico. Ganó Valladolid. Sin lugar a dudas. Seguro que los aficionados queseros estarán enfadados por la derrota de su equipo y que no sonreirán tanto como a buen seguro que lo hacen los chamizos. Es la ley del deporte. Unos pierden para que otros ganen. Pero la imagen de un Zorrilla abarrotado, con las dos aficiones mezcladas dando una lección de civismo, y el silencio sepulcral en los lanzamientos a palos, quedará marcado en la memoria de muchos espectadores que se acercaron con curiosidad a Zorrilla para conocer este deporte.

En el aspecto deportivo, el encuentro estuvo marcado por los nervios. Respondió a la normalidad del derbi, es decir, poco juego y mucha tensión. Ninguno de los dos equipos lograba controlar sus precipitaciones en un comienzo de partido poco ortodoxo, con demasiados errores para los dos mejores conjuntos de la competición española. El chaparrón que cayó de forma sorpresiva en la primera parte aumentó el descontrol de ambos equipos. El oval se resbalaba continuamente debido a la lluvia, se multiplicaban los pases adelantados en todas las partes del campo y nadie era capaz de plasmar su mejor rugby.

El que primero logró aplacar sus nervios fue el SilverStorm. Para el Entrepinares, se convirtió en toda una losa que le acompañó durante todo el encuentro. Particularmente llamativo para el VRAC fue el caso de las ‘touche’, con errores continuos que se convirtieron en un lastre y en una maldición que desquició a toda la delantera. Los malos lanzamientos del talonador Pablo Miejimolle y la descoordinación con sus compañeros dio muchos balones fáciles a su rival, impidiendo tener posesiones al líder de la Liga. A pesar de todo, el Entrepinares logró marcharse por delante en el marcador al descanso (3-6), ya que la casi infalible pierna de Gareth Griffiths transformó dos golpes de castigo aprovechando dos indisciplinas del equipo colegial, precisamente en los peores momentos del conjunto dirigido por Juan Carlos Pérez.

Al poco de comenzar la segunda parte, Diego Merino intentó cambiar el rumbo desastroso en el que se había convertido la touche. Dio entrada en el campo a un saltador como Álvaro Abril, que entraba en la convocatoria ante la baja de Hall, mientras que también decidió cambiar al talonador con la entrada de Barnes. El parche fue transitorio, porque los errores en el saque de lateral se siguieron multiplicando durante todo el partido.

El encuentro entraba en su fase decisiva y el papel del héroe lo iba a tomar Alberto Díaz, un protagonista inesperado que había saltado al campo en la primera parte debido a la lesión de su compañero Antoine Sánchez. Su agresividad y sus ganas fueron contagiosas para toda la línea de tres cuartos, convirtiéndose en el jugador más peligroso de su equipo, mientras que Gavidi se esforzaba por intentar mantener a flote a su equipo. Pero Alberto Díaz quería convertirse en decisivo. Una buena jugada de continuidad del SilverStorm hizo que el oval llegara hasta el canterano blanquinegro, que gracias a un par de contrapiés logró zafarse de la línea de tres cuartos del rival y posar el balón en la zona de ensayo bajo palos. La victoria ya era para un Chami que se había impuesto con justicia. El resto ya es historia del rugby vallisoletano.

Vigésimo tercer título para el ‘Chami’ cinco años después

Ha sido una larga travesía del desierto para el Club de Rugby El Salvador. Tras firmar dos décadas de ensueño en las que el club blanquinegro había ganado 22 títulos, la deuda económica de más de 600.000 euros que tenía el conjunto colegial hizo temer por su supervivencia. El nuevo equipo directivo presidido por Juan Carlos Martín ‘Hansen’ , involucrado incluso personalmente en mantener al club con vida, tomó las riendas de la entidad en 2011 y se marcó el objetivo de reducir la deuda.

El club llegaba de ganar su último título, en aquella final del destierro que el conjunto ‘chamizo’ logró ante el Entrepinares en la localidad alicantina de Villajoyosa. Parecía que llegaban épocas de ‘vacas flacas’. Con una recuperación de la cantera, el club no se cansó de innovar para encontrar ingresos extra y notoriedad en la sociedad y en los medios de comunicación.

El aspecto deportivo era el más complicado. Siempre a la sombra durante las cuatro pasadas temporadas de los éxitos obtenidos por el VRAC, el ‘Chami’ no se rindió y fue creciendo peldaño a peldaño. Ayer, cinco años después de que aquella peculiar final de Villajoyosa, logró vencer en la final de la Copa del Rey y sumar su séptimo título en la competición copera. Ya van 23 trofeos.

EL TERMÓMETRO. Las notas de una jornada para el recuerdo

VALLADOLID. La ciudad se volcó con un lleno masivo, el público respetó al máximo los lanzamientos a palos y no hubo ningún problema por las entradas sin numerar. El rugby de Valladolid pasó con nota el examen más esperado.

LOS JUGADORES. Con el foco mediático puesto en el campo, los jugadores de ambos equipos tenían la responsabilidad de no meterse en peleas y comportarse según mandan las normas del rugby. Un diez para ellos.

POCO RUGBY. Mucha tensión y poco juego. Es un clásico de los derbis, pero lo cierto es que ambos equipos no tuvieron claridad ayer en ataque, excepto una acción de Griffiths y la jugada del ensayo culminada por Alberto Díaz.

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