FÚTBOL REAL VALLADOLID-HUESCA (CRÓNICA)

Descalabro

El Valladolid es ridiculizado por uno de los equipos más modestos de la categoría /La derrota complica mucho más su lucha por el ascenso

Bambock cierra el paso a Óscar en el partido disputado ayer en Zorrilla.-J. M. LOSTAU

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Javier Álamo
Valladolid

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La clasificación no engaña. En una Liga regular, todos los participantes aparecen en el lugar que les corresponde al término de cada jornada. No suele haber sorpresas. El Valladolid deambula por la mitad de la tabla y ha llegado un momento en el que surge la gran duda. ¿Hay calidad para seguir pensando en el ascenso? El Huesca, uno de los equipos más modestos de Segunda División, le dejó en ridículo. Además de llevarse los tres puntos le dio un curso de cómo se juega al fútbol, en ataque y en defensa. ¿Alguien pensó que el rival de ayer iba a dedicarse al patadón cada vez que el balón se acercase a los dominios de Leo Franco? Lo curioso del caso es que el veterano portero fue un espectador más durante muchos minutos...

El Huesca, que dejó al descubierto las numerosas limitaciones de este desangelado Valladolid, sólo ha perdido tres partidos lejos de El Alcoraz. Marcha por abajo en la tabla, con un objetivo muy diferente al del Valladolid, pero encandila con un juego excelente, con toques cortos de balón entre líneas, con la batuta magistral de otro correcaminos del fútbol, Fran Mérida, y con un equipo que trabaja en bloque y que sabe lo mucho que cuesta ganar cada punto. El Huesca es una orquesta perfectamente afinada. Los defensas sacan el balón a ras de hierba, los centrocampistas elaboran el juego de ataque y si no llegan más goles es porque sus delanteros necesitan chutar a puerta en multitud de ocasiones para marcar. Ayer no necesitaron probar fortuna de manera continua. Acertaron en una de las mejores ocasiones y enmudecieron Zorrilla. La conexión venezolana sorprendió a la zaga local en el minuto 25 del primer tiempo: González chutó desde la derecha, Kepa despejó en cortó y Machís marcó a placer.

Bastaron dos minutos, los iniciales, para comprobar la intensidad con la que afrontaron el partido los jugadores de ambos equipos. El Huesca pudo marcar en su primera llegada al área, pero Kepa lo evitó ante la parsimonia general de sus compañeros. Machís probó fortuna al cuarto de hora y el meta blocó el balón junto al poste. Hasta ese momento no había noticias del Valladolid. Lo único relevante -y negativo- es que André Leão se lesionó a los seis minutos. Entró Borja en su puesto y apenas se dejó ver en todo el partido. Lo malo es que su discreta actuación fue la tónica general. Muy pocos se salvaron del desastre. El descalabro fue por partida doble, en el campo y en el banquillo. Portugal lo vio peor que nunca y en el minuto 40 mandó a la ducha a Rennella y a Manu del Moral. Un riesgo porque antes del descanso ya había completado los tres cambiops reglamentarios. Del 4-4-2 se pasó al 4-2-3-1 con la esperanza de que Óscar encontrase huecos entre líneas y Mojica diese un nuevo recital de su velocidad y centros medidos. Pero ni lo uno ni lo otro. Nada de nada.

A este Valladolid lo mueven entre algunos jugadores concretos. Este Valladolid necesita los goles de Juan Villar y esa velocidad de sprinter de Mojica. Y también la magnífica dirección de Álvaro Rubio, desconocido ayer. No es cuestión de culpar a alguien en concreto, pero sabido es que el Valladolid fracasa cuando sus primeros espadas no están acertados.

El Huesca no vio peligrar el triunfo en ningún momento. Un dato lo corrobora: el Valladolid sólo chutó dos veces con dirección al marco de Leo Franco en toda la segunda parte. El portero desvió el primer lanzamiento, a cargo de Roger, y mandó a córner cómodamente el segundo tras una falta ejecutada por Mojica.

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El Valladolid era un manojo de nervios. No había nadie capaz de cambiar este nefasto guión. La mayoría de las jugadas de ataque finalizaban con centros al área que facilitaban el trabajo de los centrales visitantes. El Huesca se encontró más cómodo a medida que avanzaba el crono, siguió tocando el balón como si se tratase de una pachanga y hasta perdonó el 0-2. Su objetivo sigue siendo la permanencia. ¿Y el del Valladolid?...