Diario de Valladolid

Baloncesto

«Me han abandonado»

Lourdes Martín lleva 100 días atrapada en el ‘limbo’ del CB Valladolid y 23 meses sin cobrar / Nadie se ha dirigido a ella

Una imagen tomada ayer de las desérticas oficinas del club morado.-G.V.

Una imagen tomada ayer de las desérticas oficinas del club morado.-G.V.

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Guillermo Velasco
Valladolid

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Indefensión, soledad y sensación de abandono. Ayer se cumplían 100 días desde que el presidente del CB Valladolid, Sunil Bhardwaj, anunciara a los medios de comunicación su decisión de abandonar el club morado abocándole a la desaparición. Pero el adiós del máximo dirigente acompañado por el adiós también del vicepresidente Felipe Martín y del presidente de la Fundación, Juan Vela, las tres patas del banco que sujetaba el Club Baloncesto Valladolid, dejó una ‘víctima’ que hoy, cien días después, sigue acudiendo a su puesto de trabajo (recepcionista) de forma regular y en horario de 9.00 a 14.00 de lunes a viernes sabiendo que abre para nada, sabiendo que ha quedado atrapada en el ‘limbo’ en el que se encuentra un club estrangulado por una deuda de más de siete millones de euros pero que como si de la peste se tratara todos, absolutamente todos, huyen y nadie da cuentas.

El tiempo transcurre y Lourdes Martín sigue sin recibir noticias de nadie, ni de los anteriores mandatarios, ni del Ayuntamiento como propietario de la instalación (Club de Empresas y Deporte) ni de un juez que dictamine los pasos a seguir.Entretanto, acumula ya... 23 meses sin cobrar.

La única empleada del CB Valladolid que no ha ido aún a juicio se muestra dolida por el olvido. «Me siento abandonada. Lo que quiero ya es que venga alguien y me diga algo. Me duele que no haya venido nadie del Ayuntamiento a preguntar por mi situación de forma oficial. Al fin y al cabo estoy en una instalación de su propiedad».

Lourdes Martín reconocía ayer a este periódico que la empresa que suministraba el servidor informático al CB Valladolid le acaba de cortar el suministro. «Me han quitado el correo electrónico. ¿Por qué? Porque nadie les paga desde hace mucho tiempo. Ahora he tenido que llamar al administrador concursa para comunicarle que ya no le puedo reenviar las notificaciones recibidas a su nombre», aseveró.

En un club fantasma con un único tripulante a bordo, Lourdes Martín se ha visto obligada a cerrar a cal y canto las dependencias del Club de Empresas con las mamparas separadoras para cortar el frió y evitar encender la calefacción. Con un único calefactor colocado a sus pies, Lourdes Martín sigue recepcionado el correo que llega a nombre del club, de la Fundación y del club de Empresas. «Tengo más de 40 cartas desde el pasado mes de agosto y aquí no viene nadie a por ellas. Es una pena. Me han abandonado. Sigo aquí porque nadie me ha despedido. A ver si viene alguien y da cuentas. Es dantesco ver todo esto vacío y que nadie haga nada. Hay un valor sentimental muy grande solo con mirar las fotos, los cuadros, las salas, las camisetas colgadas...», dice en voz alta mirando al suelo.

La jornada de trabajo, totalmente anodina, se hace interminable. «Es muy duro sobre todo después de estar 23 meses sin recibir un euro».

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