Diario de Valladolid

Real Valladolid (Crónica)

Carrera de obstáculos

El Valladolid desaprovecha una renta de dos goles y sólo se trae un punto de Soria tras quedarse con nueve al ser expulsados Juan Villar y Samuel / Salió perjudicado por las decisiones del árbitro, muy riguroso con las tarjetas

Los jugadores de ambos equipos   se enzarzan tras expulsar el árbitro a Samuel, ayer, en Los Pajaritos.-Diego Mayor

Los jugadores de ambos equipos se enzarzan tras expulsar el árbitro a Samuel, ayer, en Los Pajaritos.-Diego Mayor

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Javier Álamo
Valladolid

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Era un partido de fútbol y finalizó como si se tratase de una carrera de obstáculos. El Valladolid salió malherido de Los Pajaritos. Desaprovechó una renta de dos goles, finalmente sólo se trajo un punto y acabó con nueve jugadores. En esta ocasión no fue uno el expulsado, como ocurrió ante Ponferradina y Oviedo (Copa), sino dos. Juan Villar se fue a la ducha en el minuto 40; Samuel, en el 70. La tarjeta roja al central dio un vuelco a un partido que el Valladolid parecía tener en el bolsillo...

La dificultades le llegaron por partida doble. El Valladolid no necesitó un gran comienzo de partido para maniatar al Numancia. Un zapatazo de Mojica desde la frontal del área sorprendió a Munir y rompió los esquemas a los locales, impetuosos en el inicio del partido aunque sin crear ocasiones de gol.

Superado el rival en el marcador, y con el Valladolid algo más sereno merced a ese gol, aunque sin jugar bien, apareció el mayor obstáculo, el árbitro. En el minuto 40 mostró la segunta tarjeta amarilla a Juan Villar por una acción que no merecía tanto castigo y ese rigor dejó al Valladolid en inferioridad. No hubo ninguna maniobra inmediata de Garitano. Perdía a un atacante pero el resto de líneas seguía intacto, con Tiba como principal novedad en el centro del campo al dejar inicialmente en el banquillo a Óscar.

El Valladolid no se amilanó pese a estar en inferioridad numérica y tras el descanso buscó la sentencia ante un Numancia gris. El gol de Rodri con una perfecta ejecución en vaselina en el minuto 52 dejó muy tocado al equipo soriano, que tampoco había aprovechado las jugadas a balón parado ya que Julio Álvarez, su consumado especialista, no estaba fino en los golpeos al ejecutar las faltas. Un contraataque bien dirigido por Tiba estuvo a punto de costarle el 0-3 al Numancia, pero el empalme de Rodri salió desviado. Al igual que sucedió ante Ponferradina y Oviedo, el Valladolid mejoró su juego cuando se quedó con uno menos y movió el balón con más velocidad y acierto.

Todo se complicó en el minuto 70, y no sólo por el penalti que dio origen al 1-2, sino también por la tarjeta roja que le mostró el árbitro a Samuel y que dejaba al Valladolid con nueve, obligado a renunciar al ataque y con la única intención de defender la ventaja mínima.

Esa jugada maldita del penalti de Samuel metió de lleno al Numancia en el partido. Garitano sacrificó a Mojica y dio entrada a Chica para no dejar desguarnecida la defensa. El cambio de Diego Rubio por Rodri casi a renglón seguido no tenía otro que fin que dar escanso al autor del 0-2.

Con más corazón que cabeza, el Numancia se fue al ataque con el descaro que requería la ocasión. Iba a afrontar los últimos veinte minutos con dos hombres más y ante un Valladolid agazapado que estaba con las fuerzas al límite. El gol de Óscar Díaz resultó un mazazo brutal. Kepa había rechazado el cabezazo anterior de Alegría pero el balón quedó muerto en boca de gol y el exblanquivioleta marcó a placer, aprovechando la lentitud de Hermoso, que no reaccionó a tiempo para alejar el balón.

Era el minuto 77 y comenzaba otro partido. El Numancia estaba fortalecido y los jugadores del Valladolid sabían que el último cuarto de hora iba a resultar eterno. Las decisiones del árbitro también pesaban en su ánimo, posiblemente con más fuerza que el empuje del Numancia. Piñeiro se llevaba la mano con demasiada facilidad a su bolso para seguir mostrando cartulinas de amonestación cuando el infractor era el Valladolid pero se hacía el remolón si había que castigar alguna acción de los locales.

El último cambio de Garitano, Rubio por Tiba en el minuto 80, era la demostración palpable de cómo iba a afrontar el final del partido.

El Numancia había encontrado una autopista en el carril derecho y Unai Medina entraba una y otra vez como si fuese un velocista. El lateral había fabricado la jugada del 2-2 y algunos minutos después metió un balón envenenado que se paseó por delante de Kepa.

Los jugadores del Valladolid volvieron a exhibir la casta de la que han hecho gala cuando han actuado en inferioridad en partidos anteriores pero el botín que se traen de Soria es muy escaso. El punto les sabe a todos a muy poco.

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