Diario de Valladolid

REAL VALLADOLID

Al playoff con muchas dudas

El Valladolid, de nuevo, pierde con el Zaragoza y dice adiós al ascenso directo / Se adelantó con un gol de penalti en el primer tiempo y tras el descanso fue barrido por el equipo maño, que pudo ganar de forma más abultada

Chica, a la izquierda, trata de levantar el ánimo a sus compañeros tras marcar Borja el gol del empate del Zaragoza en la segunda parte-J.M. Lostau

Chica, a la izquierda, trata de levantar el ánimo a sus compañeros tras marcar Borja el gol del empate del Zaragoza en la segunda parte-J.M. Lostau

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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Lo mejor que se le puede decir ahora al Valladolid es ¡bienvenido al playoff! Se acabaron las poquísimas opciones de alcanzar el segundo puesto y el ascenso deberá ganarse en junio tras superar dos eliminatorias. Es el mal menor. Rubi y los jugadores lo tenían asumido desde hace tiempo, pero no era cuestión de hacer declaraciones en sentido contrario.

El descalabro se consumó ayer. El Zaragoza le enseñó al Valladolid el camino del playoff. Eso no es lo malo de esta película de angustia en la que va camino de convertirse el final de temporada. Lo peor es cómo se llega al playoff, con las dudas que se aprecian en el terreno de juego... y en el banquillo. Hasta los aficionados han perdido la paciencia. El cántico «Rubi, vete ya» que corearon ayer cuando el Zaragoza sentenció el partido en el tiempo añadido sólo tiene una lectura: los hinchas no están con el entrenador, consideran que es el gran culpable de este desastre.

El férreo sistema defensivo con el que se plantó el Zaragoza en Zorrilla ahogó al Valladolid. Todos los rivales han descubierto sus carencias y le aprietan en el centro del campo y en las inmediaciones del área. Roger ya no tiene esa libertad de movimientos que tan buenos resultados le daba antes al equipo, Óscar también se ve sometido a marcajes implacables y en el centro del campo no existe una clara visión de juego. En este aspecto, y en otros muchos, influyen los cambios frecuentes en las alineaciones. Un día juega Sastre, el siguiente reaparece Rubio, el posterior es André Leao quien chupa banquillo. En la defensa también ha habido experimentos: el último fue situar aMojica de lateral izquierdo mientras Peña estaba en el banquillo...

El Zaragoza no se adelantó en el marcador en el primer cuarto de hora porque sus delanteros no estuvieron acertados y porque enfrente había un coloso, Javi Varas, que evitó dos goles. Del Valladolid no había noticias. Perdía muy pronto el balón, era superado en la zona ancha y tampoco salía airoso en sus acciones de ataque. El 1-0 con el que se llegó al descanso al transformar Óscar un penalti, señalado por el linier al pegar el balón en la mano de Mario tras un centro de Hernán Pérez, no era más que un espejismo. El resultado no se ajustaba a lo que se había visto sobre el césped. Ni los propios jugadores del Valladolid se veían ganadores en ese momento.

Al Zaragoza le bastó un acelerón para tomar el mando del encuentro en la segunda parte. Rotos el centro del campo y la defensa, Borja se plantó dos veces solo ante Javi Varas. No empató porque ayer no era su día. Primero lanzó el balón a la grada y en la jugada posterior se lo levantó en exceso a Javi Varas cuando lo más fácil era marcar. El Valladolid sobrevivía a duras penas, como tantas y tantas veces. Su gran batalla estaba en el centro del campo y un poco más atrás porque el Zaragoza le estaba metiendo más ritmo al partido y lo único positivo era el marcador...

El castillo de naipes se le terminó rompiendo al Valladolid al establecer Borja el empate. Otro penalti, pero éste mucho más absurdo porque se provoca por un empujón -de Sastre a Vallejo- dio paso al 1-1 y al comienzo del hundimiento blanquivioleta. Ocurrió entonces lo peor. El Valladolid se fue del partido y el Zaragoza se lo creyó pese a que el panorama en su banquillo era desolador a medida que pasaban los minutos. Los problemas musculares de los visitantes obligaron a Popovic a realizar tres cambios con los que a priori no contaba, incluido el de su máximo goleador, Borja.

El Valladolid veía escapar de manera definitiva el ascenso directo y el Zaragoza buscaba el segundo gol al observar tantas facilidades y en todas las líneas. Los hombres de Rubi se fueron al ataque de forma desesperada y llegó el desastre cuando ya se disputaban los cuatro minutos que añadió el árbitro. Willian José aprovechó el desconcierto local en la misma línea de gol y Eldin puso la guinda dos minutos después. El Valladolid piensa ya en el playoff pero lo hace con muchas dudas.

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