Baloncesto
Batalla perdida, guerra viva
Las ganas del MyWiGo no son suficiente para superar a un luchador Breogán / La lesión de Lucas y los colegiados, claves de la derrota
Dani López separa a McGhee de varios jugadores de la plantilla del MyWigo al término del partido-M. Á. Santos
La batalla del Pisuerga se marchó a Lugo. La eliminatoria de semifinales se ha convertido en una guerra en la que todo vale. Este viernes se volvió a repetir las escenas del Pazo. Los dos equipos se emplearon al máximo e incluso hubo bronca en el último segundo. Ahora el Breogán tiene el factor cancha a su favor. Asu ruleta rusa le falta una muesca, que puede conseguir el domingo (19.00 horas), a la del MyWiGo ya dos. Tendrá que nadar contra corriente y si quiere pasar a la final regresar el próximo martes a tierras gallegas.
A la derrota del equipo de Porfi Fisac no se le puede poner ni una sola pega. La esencia de toda la temporada estuvo sobre la cancha. Perdió una renta obtenida en los primeros minutos. En el tercer cuarto, desacertados en el lanzamiento, parecía que entregaban la batalla al rival, pero estos jugadores nunca se rinden y a falta de un minuto tuvieron el partido en la mano. Pero en esta ocasión, cuatro lanzamientos de tiros libres errados por Sergio de la Fuente (77-80 minuto 38), aunque el técnico del Breogán diga que no, sabían bien a quién hacían la falta, fueron demasiada losa. Pero MyWiGo Valladolid, fiel a su estilo, murió matando.
El Breogán fue mucho más constante. MyWigo se llenó de altibajos. Yen esa montaña rusa, la eficacia gallega fue mejor. Pero es que este viernes, el equipo de Fisac tuvo demasiados enemigos sobre la cancha. Dos vestían de gris. Los árbitros Pagán Baró y Muñoz García acabaron una y otra vez con la paciencia de la grada y, sobre todo, con la de un Montañez que acabó desesperado. Además, la fortuna se alió con Breogán con la lesión de Javi Lucas en el minuto 22. El ala pívot se volvió a resentir de la lesión que le impidió jugar la primera eliminatoria de play off contra Planasa. Hasta ese momento, los locales llevaban la batuta, pero el golpe moral de jugar sin un hombre alto volvió a ser decisivo, como pasó en Burgos en la Liga Regular. Breogán aprovechó su baja para suministrar balones a McGhee, que acabó reinando en la pintura.
El conjunto local se dedicó en los primeros minutos a aumentar poco a poco la ventaja con un esperanzador 18-9 (minuto 8) tras un triple al límite del siempre eficaz Montañez. Esa acción acabó con la paciencia de Lisardo Gómez que tuvo que pedir su primer tiempo muerto para hacer reajustes ante lo que se avecinaba. Erráticos en los lanzamientos de dos, el único recurso del Breogán eran los triples. Y es ahí donde apareció la figura del partido, Álex Llorca. El escolta, pretendido en verano por Fisac, se echó al equipo a las espaldas y fue el encargado de golpear una y otra vez en la línea de flotación morada.
Una mayor paciencia en las acciones e intensidad defensivas fueron los ingredientes perfectos del equipo lucense. Las ayudas arbitrales en varias acciones permitieron a locales tomar la máxima ventaja (58-69 minuto 33) ante un MyWiGo que seguía aturdido por el golpe de la pérdida de Lucas. Pero para noquear a este equipo se necesita algo más que 47 rebotes y un Llorca más que inspirado.
Para completar la machada, al cuadro morado solo le faltó acierto en los últimos momentos, el que tuvo el pasado domingo y que este viernes le abandonó. La entrega, la intensidad, la garra forman parte del ADNde un equipo que no da una contienda por perdida nunca. La primera batalla en Pisuerga se ha perdido, pero la guerra está más viva que nunca. Un león está herido y quiere venganza.