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El castigo más cruel
El Valladolid domina a un Elche atenazado y crea numerosas ocasiones pero es incapaz de marcar el gol que le hubiera dado el pase a octavos para medirse al Barcelona / El único tanto ilicitano, precedido de un claro fuera de juego

Óscar y Óscar Díaz lamentan una ocasión de gol que podía haber dado la clasificación al Valladolid-LOF
El fútbol es así de injusto en ocasiones. El Valladolid hizo muchos más méritos que el Elche para meterse en los octavos de final de la Copa, no sólo anoche, sino también en el partido de ida jugado en Zorrilla hace dos semanas, pero un gol de Adrián, precedido de un claro fuera de juego de Coro, pone punto final a su participación en el torneo. Lo mejor es olvidar cuanto antes esta decepción y volcarse en la competición que de verdad merece la pena, la que otorga el billete para volver a Primera. ¡La Copa ha muerto, viva la Liga!
La amargura es menor cuando el Valladolid juega como lo hizo anoche en el Martínez Valero tras el descanso, cuando Rubi dejó en el vestuario a Sastre y dio los galones a Rubio. El cambio fue radical, como de la noche al día. El Valladolid desbibujado de la primera parte reaccionó, se hizo dueño del balón y del partido y encerró al Elche en su área. Sólo faltó el gol (casi nada). La historia es de sobra conocida: buen toque de balón, llegada al área, remates a puerta y junto a los postes... Todo menos el gol. Parece mentira que el Valladolid no marcase al menos uno tras intentarlo en ¡¡ocho ocasiones!! y desde todas las posiciones, con remates en boca del gol que desvió Tyton, cabezazos que salieron fuera por milímetros, lanzamientos dentro del área y desde la frontal que blocó el meta local.
Si vale, queda el consuelo de la mejoría, de saber que este domingo hay una nueva oportunidad para destrozar esta racha que tiene fuera de sí al Valladolid. Cuando juega mal, pierde; cuando juega bien, empata o vuelve a perder.
Pero hay una pregunta en el aire. ¿Qué hacía Rubio en el banquillo toda la primera parte? El riojano sustituyó a Sastre en el descanso y dio un curso de fútbol. Movió el balón de un lado para otro, pases cortos, largos, todos ellos con una precisión magnífica. Del Elche no se supo nada, se fue hacia atrás al observar el vendaval que le venía encima y sólo pensó en defender la renta. El Valladolid le buscó las cosquillas de continuo, recuperaba la posesión del balón antes de que el Elche llegase a la divisoria y lo metía en el área con claras ocasiones. Tyton -el mejor de su equipo- desvió un cabezazo en boca de gol de Óscar Díaz y mandó a córner un lanzamiento letal de Omar. Después, Timor y Chus Herrero cabecearon fuera cuando Tyton ya estaba batido. Y entre medias, Bergdich caía una y otra vez en la trampa del fuera de juego. En lugar de mirar la posición de los defensas y apurar hasta el límite, daba un paso adelante y quedaba en posición ilegal. No es un problema aislado, es uno de los puntos débiles del franco-marroquí, un portento cuando se mueve por las bandas aunque perdido para la causa a la hora de recibir un pase y comenzar el sprint hacia la portería rival.
La noche aciaga en Elche había comenzado a los seis minutos de juego al conceder el árbitro el gol de Adrián que resolvió la eliminatoria. El jugador que le pasó el balón, Coro, se encontraba en fuera de juego pero el juez de línea no levantó el banderín y el árbitro señaló el centro del campo. No fue el único desliz. En la primera parte debió expulsar a Cristian al golpear a Sastre con los tacos sin el balón en juego. Al ver la protesta del jugador del Valladolid, mostró tarjeta a ambos. Una extraña forma de impartir justicia...