La vallisoletana María Tinaut ‘pinta’ con remiendos en el Patio Herreriano el cielo de Tierra de Campos
La artista de Valladolid exhibe ‘Azul Castilla’, un trabajo entre lo pictórico y lo fotográfico levantado con la intervención en viejas telas familiares y el empleo de la cianotipia

Tinaut junto a la obra ‘Doble cuerpo azul’, esta mañana
El Museo Patio Herreriano abrió este viernes sus puertas, una vez más, a una artista de la tierra. Como ya hiciera tiempo atrás con creadoras como Esther Gatón o Belén Rodríguez, el centro vallisoletano ha desafiado a María Tinaut (Valladolid, 1991) brindando su sala 8 para que despliegue su Azul Castilla, una muestra, como señaló el director Javier Hontoria, en la que la creadora afincada en Valencia explora el paisaje y la memoria familiar, para apropiarse de ellos y reinterpretarlos en un ejercicio en el que lo pictórico y lo fotográfico se entrelazan... sin que medien pinceles ni lentes.
A la inauguración, por cierto y como ya ocurriera con la muestra del brasileño Paulo Nazareth, no acudieron ni la concejala de cultura –presente en el Pleno municipal– ni el gerente de la Fundación Municipal de Cultura –su asistencia sí estaba hoy anunciada–, cuando están reclamando más presencia de artistas locales e internacionales en la programación del MPH.

Exposición 'Azul Castilla' de María Tinaut
«Esta exposición nace a partir de una pregunta que se formulaba un teórico francés del siglo XIX. Se cuestionaba si un pintor, con los pigmentos de la tierra, sería capaz de pintar los colores del cielo. Esa pregunta actúa en mí como un catalizador para trabajar con el paisaje de mi pueblo materno, Villacidaler, en Tierra de Campos, para explorar cómo son los azules posibles de su cielo, para tratar de registrar su inmensidad inabarcable», explicó la artista.

Exposición 'Azul Castilla' de María Tinaut
Y Tinaut despliega sobre los altos muros de la sala 8 una suerte de paisajes minimalistas, abstractos, sugerentes. Y lo hace pintando sin pintura, en obras como Doble cuerpo azul (tú y yo), convirtiendo en su particular lienzo sábanas y fundas de colchón repletas de remiendos, desgastadas casi hasta la rotura, con las texturas que deja impreso el paso del tiempo. «Lo maravilloso de esa tela es que yo solo he añadido un parchecito azul: todos los demás son remiendos que fueron poniendo antes mujeres de mi familia. Hay una reivindicación ahí de la memoria manual de aquellas mujeres, de su intento de alargar la vida de unos textiles que difícilmente admiten ya muchas más reparaciones. Es bonito ese afán por intentar extender esa vida útil», reivindicó Tinaut.

Exposición 'Azul Castilla' de María Tinaut
La memoria del lugar también es captada con una técnica fotográfica como la cianotipia, con su característico tono azul sobre un fondo blanco. Tinaut genera negativos atrapando materia orgánica del territorio en hojas trasparentes adhesivas. Al reaccionar a la luz del sol parece crear cielos en los que afloran luces, evocadores jirones blancos.
Hontoria, por su parte, celebró el trabajo realizado a lo largo de este último año y medio por María Tinaut en Azul Castilla, que entronca, dijo, con una propuesta como la de Miquel Mont. «Es un ejemplo más de la coherencia de nuestra programación», reivindicó.