Valladolid reivindica «la potente energía» de la pintura más espontánea
Luis Vassallo protagoniza en la Galería Javier Silva la muestra 'Elogio a la planta, o cómo regar un cuaderno', trabajos sobre papel con los que reivindica el valor de creaciones seminales

Un hombre contempla algunos de los trabajos de Luis Vassallo: 'Planta', 'Composición puntos' y 'Celosía III'
Casi diez años después de mostrar en el Patio Herreriano su Danza lunar, Luis Vassallo (Madrid, 1981) regresa a Valladolid de la mano de la Galería Javier Silva con la muestra Elogio a la planta, o cómo regar un cuaderno, una selección de trabajos en acrílico sobre papel con los que el artista y diseñador reivindica el valor de esas obras seminales, a veces «mínimos y silenciosos», realizados en una libreta –«El cuaderno es la planta que puede llegar a ser lienzo, un árbol», celebra–, al tiempo que comparte una parte del proceso artístico.
«Estos trabajos son como la primera toma de contacto con las ideas y con la plástica», señala el creador en conversación con este diario. «Hay una energía muy potente en la primera vez que ejercitas algo, en la frescura de actuar sin pensar», reivindica.

Vassallo, junto al acrílico 'San Pablo en el campo'.
En una muestra en la que, sí, las plantas reclaman su protagonismo –en trabajos como Bulbos contraluz–, sobresalen propuestas como La tristeza de San Pablo y San Pablo en el campo, que evidencian una constante en la trayectoria de Vassallo: una obra que hunde sus raíces en la historia del arte, en este caso en el San Antonio Abad y San Pablo Ermitaño de Velázquez. En su cuaderno, Vassallo se apropia de una escena en segundo plano para reinterpretarla, para dulcificarla, mostrando al santo dormido en el campo –y no muerto, mientras el otro vela su cuerpo, como en el óleo barroco–.
«En el momento en el que estoy, estoy dejando un poco esa cosa metarreferencial de la pintura», admite Vassallo. «El cuaderno lo que hace es ayudarme a pintar. Mucho de lo que se ve en la exposición soy yo disfrutando, peleando y aprendiendo sobre el color, la composición... Así, con La tristeza de San Pablo estoy probando a hacer mezclas de colores con contrastes más bajos, explorando otro tipo de sentimientos: como tocar una canción triste, una balada, es ampliar un poco el repertorio», abunda.

Un hombre contempla 'Composición en óvalo'.
Sobre el papel confluyen con frescura fondos abstractos con figuraciones abocetadas, como en Flores. «Mi trabajo se va liberando. El de las plantas es un motivo que ha surgido sin querer, que permite aproximaciones más pictóricas. Son cuadros en los que no pienso, solo pinto. Luego ya me fijo en cómo un color reacciona encima de otro, o cómo una línea interactúa sobre ese fondo. Un cuaderno te permite ir dejando hojas atrás e ir abriendo caminos», explica el madrileño.
La seriación y la repetición aparecen, por ejemplo, en propuestas como Ritmo horizontal, Luna y estrellas o Celosía III, trabajos con los que el artista y el diseñador se abrazan, se vuelven permeables el uno al otro: pinta grafismos y juega con la forma y la contraforma, el vacío que rodea la figura.