Entre besos, verjas y banderas
El TAC toma la callecon propuestas reflexivas y emotivas, mucha danza, clown, circo y performances «que invitan a salir de nuestra zona de confort»

El montaje de Imperdible, galardonado como Mejor Espectáculo de Calle en 2003, regresó ayer al certamen.-PABLO REQUEJO / PHOTOGENIC
Tras cinco jornadas en sala -excepto el espectáculo inaugural- el TAC se hace hoy urbano. La gran fiesta de las artes escénicas toma con fuerza la calle con más de medio centenar de actuaciones. Y lo hace fiel a su objetivo de seguir sorprendiendo al espectador insuflando aire fresco al certamen. Teatro, circo, música, humor, comedia, danza, performances, clown o videomapping se extenderán como una marea por calles y plazas de la ciudad para entretener, divertir, conmover y emocionar. Con historias abordadas desde la introspección y la reflexión, pero también desde el humor y la ingenuidad. No faltarán tampoco aquellas que «inviten a hacernos pensar y salir de nuestra zona de confort», señaló ayer Isa Sanz, coordinadora del ciclo de performances Arte VA! por el que el TACvuelve a apostar con fuerza este año.
Un ciclo en el que se darán cita nueve artistas - diez actuaciones y 15 funciones- con propuestas que profundizarán en temas como la nación, el género, el cuerpo, la identidad o las fronteras y que se desarrollarán desde hoy y hasta el próximo sábado en el entorno de Portugalete, Ferrari, Constitución, Santiago, SanBenito, o las plazas Federico de Wattemberg y Martí y Monsó. «El objetivo es crear puentes de entendimiento entre nuestras diferencias», destacó Isa Sanz.
Dos montajes serán estrenos absolutos: Sexto sentido, una propuesta de Isabel León reivindicando la importancia del afecto prescindiendo del sentido de la vista y Sobre dos piernas, de la artista mexicana radicada en Finlandia, Diana Soria Hernández, con la que invita a los espectadores a tomar conciencia del cuerpo.
Sobre amor, convivencia, encuentros y desencuentros gira La Condena, la propuesta de Abel Loureda y Nieves Corera y sobre la hipersexualización a la que está sometida la mujer en los carnavales la de la brasileña Priscila Rezende (Ven... para ser infeliz).
De desapariciones forzadas en México y la pasividad del gobierno habla Lukas Avendaño en Buscando a Bruno, mientras Riccardo Matlakas visibilizará en Sweet Thorn la opresión del pueblo palestino a través de una estructura construida con alambres.
También una intervención agitativa será la de la boliviana María Galindo en La jaula invisible, donde hablará de luchas, esperanzas y utopías con una crítica sobre el auge de los fascismos. E Irene Mohedano cuestionará en Wash Lies All, los relatos hegemónicos que construyen no sólo la historia de un país, sino especialmente de su sociedad y sus símbolos. Con una bandera de España, la artista permanecerá hoy durante más de cuatro horas en la calle Santiago esquina con Constitución. «Vamos a ver cómo reacciona el público en una zona de consumo y a una hora (14,00 horas) no habitual en el certamen, de cara a extender la programación del TAC durante 24 horas como es nuestro objetivo para el próximo año», señaló ayer Javier Martínez, director del TAC.
Y junto a las performances y, también continuando el camino iniciado en los últimos años, la Gala de la Danza, realizada en colaboración con el Certamen Internacional de Coreografía Burgos-Nueva York, reunirá este año a nueve compañías que ofrecerán otras tantas coreografías -siete en el Palacio de Santa Cruz (22,30 horas)- y dos en la plaza de Santa Ana (12.30). Nueve espectáculos «con la belleza femenina como motor creativo» que invitan, según apuntó el coordinador de la gala, Alberto Estébanez, «a conocer nuevas formas de exponer y expresar el movimiento».
Propuestas para reflexionar sobre la lucha de poder en un montaje articulado en torno a una silla (The place, del italiano Alessio Natale), la búsqueda de la identidad (El otro, de la francesa Clemence Juglet) o el amor y la dependencia emocional (Don´t Kiss de Fabil Liberti), un montaje en el que los dos protagonistas están ‘atados’ a los labios por un beso durante los diez minutos que dura la pieza sin dejar de moverse.
Y mientras Camille Graner invita a pensar sobre el intento de hacer reaccionar a una sociedad indolente con Reminiscence, Julia Sanz incidirá en la necesidad de desprenderse de todo lo material para alcanzar la satisfacción personal (Diógenes).
Como aperitivo, Mirando al cielo, el espectáculo que conquistó el TAC en 2003 regresó ayer al certamen congregando a los primeros incondicionales en Poniente.