CONCIERTO / VARIAS ACTIVIDADES RINDEN TRIBUTO A ELVIS PRESLEY EN EL 41 ANIVERSARIO DE SU MUERTE
Un homenaje con música, tupé y golpe de caderas
La plaza Federico Wattenberg servirá hoy como escenario para la presentación de ‘Always on my mind’, el último trabajo de Tennessee con versiones de Elvis Presley
Concierto de homenaje a Elvis Presley celebrado en una edición anterior en la plaza Federico Wattenberg-C. E. V.
Hace 41 años, el rock se quedó sin rey. Después de casi medio siglo, su trono no ha sido ocupado. Nadie ha podido reemplazarlo. ¿Qué tiene Elvis Presley para que cada año se recuerde su muerte? ¿Por qué su música sigue tan viva? «Porque, en realidad, nunca se fue. Permanece con nosotros, como icono de una época. Con una voz maravillosa y una música inigualable». Así lo aseguran Blanca Martín y Ángel Hernando, delegados desde hace veinticinco años del club Elvis España en Valladolid. Ellos son los encargados de mantener encendida la llama de la cultura del rock and roll en Valladolid.
Hoy, rendirán homenaje en la plaza Federico de Wattenberg a este icono del rock con varias actividades. Entre ellas, dos conciertos. El primero, a las 20,30 horas, a cargo de la formación vallisoletana Fast Forward. Después, será el turno de Tennessee que, con el nombre de su primer grupo ‘Elvis Boys’, aprovechará esta fecha para presentar por primera vez su último trabajo Always on my mind, con 16 versiones de los temas más conocidos del rey del rock.
Es el quinto año que el Club Elvis organiza un homenaje al ‘Rey’. «La respuesta es increíble», celebra Blanca Martín. «Es impresionante ver la plaza abarrotada y este año ya nos han comunicado que acudirán al concierto seguidores de Alicante, Madrid,Barcelona, Ávila, Lugo... Estamos desbordados y encantados».
Cuando aquel 16 de agosto de 1977, Elvis se convirtió en mito, Ángel y Blanca eran aún muy niños. «Ángel sí que tiene algunos recuerdos del día de su muerte, pero yo apenas me acuerdo. Tenía seis años.
Sin embargo, sus canciones las tengo en mi memoria desde siempre». Hoy, con el paso de los años, son unas de las parejas más fieles a la cultura del rock and roll. Fieles a la música -«me apasionan todas sus canciones, pero sobre todo las de la década de los setenta», dice Blanca- y también a la estética. «Ahora está muy fácil vestir como en aquella época y acceder a los discos, pero cuando empezamos era muy difícil. Yo tenía que hacerme la ropa porque no la encontraba en ningún sitio», recuerda Blanca.
Hoy, a miles de kilómetros de la cuna del rey del rock y 41 años después de su muerte, su música seguirá sonando en la plaza Federico de Wattenberg. Y es que su figura, su voz, su tupé y su movimiento de cadera siguen tan vivos como el primer día.