EDITORIAL ‘LA SOMBRA DE CAÍN’
Páramo crea una plataforma independiente con 13 sellos
Recluta a editoriales de Valladolid, Segovia, Zamora, Logroño, Barcelona, Madrid, Sevilla, Toledo y Lugo para crear una distribuidora que escape del monopolio de los grandes grupos
El editor vallisoletano Javier Campelo, en una imagen de archivo.-PABLO REQUEJO
La editorial vallisoletana Páramo, dirigida por Javier Campelo, lidera un nuevo proyecto en el que se han embarcado otra docena de sellos independientes: la creación de La Sombra de Caín, distribuidora concebida para sortear algunos de los males que les acechan en un sector marcado por la «monopolización» de los «grandes grupos».
Decididas a erigirse en «un verdadero puente de unión» y no en un «mensajero ciego», y convencidas de que «el contacto adaptado y la simplificación de operaciones son la clave para que los libros lleguen al lector adecuado, y no se pierdan por el camino», a la iniciativa impulsada por Páramo se han sumado otras editoriales como la vallisoletana La Penúltima, de los poetas Rodrigo Paniagua y Antoine Lamarck; la logroñesa Aloha!; la barcelonesa Animal Sospechoso; la lucense Axac; las madrileñas El Garaje, Fundamentos y Devenir; la toledana Lastura; la cántabra Valnera; la sevillana Premium; la segoviana Isla del Náufrago y la zamorana Lucina.
«La idea me rondaba a partir de tener que buscar una red de distribución nacional nueva para mi editorial. La que tenía no funcionaba del todo bien y quería hacer cambios, para lo cual hablé con colegas editores, libreros, distribuidoras... Comprendí que hay una tendencia a la globalización muy preocupante, con dos o tres distribuidoras que aglutinan miles de editoriales, algunas minúsculas. Con lo cual, si eres distribuido por estos monstruos que se dicen independientes, puedes ser una gota en el mar y que tus libros no salgan del almacén. O, por el contrario, si no te distribuye nadie tienes que hacer una labor ímproba y a menudo con escasos resultados», explica Campelo a este diario.
La Sombra de Caín defiende un trato «honesto» entre los distintos agentes, lo que significa no distribuir a más editoriales de las que se pueda sin bajar el rendimiento y la particularización, no recibir de inicio más ejemplares de los que un título pueda vender en un determinado territorio, y distribuir únicamente libros literarios o de humanidades para salvaguardar la especialización.
La estimación de Campelo es que la distribuidora pueda llegar a acoger a 25 editoriales independientes sin que se resienta su labor. Y todo con el objetivo fundamental de «llegar a las librerías que apuestan por literatura más independiente pues, a su vez, tienen clientes, lectores, a los que les gusta lo menos fácil, algo más exigentes a la hora de comprar un libro», advierte el responsable de la Editorial Páramo.
«Cuando un librero abre una caja con novedades de una gran distribuidora, suele abrumarse con la cantidad de libros que tiene que devolver pues no le interesa. Esa distribución indiscriminada, o al tuntún, hay que cortarla, es un gasto de tiempo y dinero innecesario. Tenemos que conocer nuestras editoriales y saber a qué librerías llevar sus libros para que los reciban y los hagan el hueco que por calidad tienen», reivindica el impulsor de La Sombra de Caín.