Diario de Valladolid

Irene Dewitt entrega a páramo sus versos más depurados

Irene DeWitt, en A Pie de Página, con su poemario.-M. A. SANTOS

Irene DeWitt, en A Pie de Página, con su poemario.-M. A. SANTOS

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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La Editorial Páramo abre su catálogo a una de las nuevas voces de la poesía vallisoletana, Irene DeWitt, con la publicación de Esferas del cuerpo ingrávido, poemario que recoge los últimos versos de la autora de El inconsciente obligado (2014) y reúne algunos poemas aventados previamente en distintos espacios, como en su blog Lux Nivola. En sus versos, como advierten desde el sello que dirige Javier Campelo, «encontramos inquietud y profundidad, conocimiento de lo heredado y gusto por la belleza y el arte».

«Mis ojos se hacen carne / si al mirar por el cristal / soy esclavo de su transparencia», escribe DeWitt (Irene Enríquez Pigazo; Valladolid, 1993) en un poemario que se abre con versos de Alejandra Pizarnik o de Rodrigo Garrido Paniagua. El ayer y el hoy ante los ojos de una autora que sabe dónde está, de dónde viene; una creadora inquieta a la que se puede encontrar en no pocos eventos poéticos que florecen en la ciudad, participando por ejemplo en proyectos como Origami Poético o en Susurros a Pleno Pulmón.

«Mi trayectoria es breve. Siempre aspiro a ir más allá», admite la escritora, feliz en un año en el que ha sido distinguida por el Grupo Sarmiento. «Admiro mucho lo que hacen, su tradición de 40 años ofreciendo poesía a todo aquel que quiera escuchar sus recitales», subraya DeWitt, que también ha recibido el Bautismo de Recuerdo de la Casa Zorrilla. El próximo año participará en una antología de poesía castellana.

De Esferas del cuerpo ingrávido DeWitt reconoce «cierto hermetismo» en sus versos, que «beben» de El inconsciente obligado, un trabajo más experimental. «Hay una evolución hacia una obra más calmada, con más peso, con un tono simbólico más depurado», defiende la escritora, que lo mismo encuentra la inspiración en los ‘viejos’ versos de un poeta como el argentino Oliverio Girondo que reconoce el poso que deja en su palabra una voz contemporánea como la de Lidia Beatriz Biery.

La memoria de la infancia, el paso a la madurez, las relaciones personales… Son las esferas que dan forma al segundo poemario de la vallisoletana.

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