lAVA ‘lA EXTINTA POÉTICA’
Una vida sin poesía
La Zaranda y Nueve de Nueve inaguran la séptima temporada del LAVA con un montaje que retrata una sociedad deshumanizada donde la farmacopea se convierte en un remedio para sanar los males del alma

Un momento de la representación de ‘La extinta poética’, dirigida por Paco de la Zaranda-
El Laboratorio de las Artes inaugura hoy una nueva temporada -la séptima- con La extinta poética, el último montaje de Eusebio Calonge y la compañía Nueve de Nueve bajo la dirección de Paco de la Zaranda. Un espectáculo que retrata una sociedad deshumanizada y obsesionada por el materialismo y el dinero donde la farmacopea se convierte en un remedio para ‘sanar’ el malestar y los rotos del alma.
La extinta poética se postula como una experiencia que aglutina a artistas escénicos de distintas procedencias, disciplinas y tendencias. Sobre el escenario Carmen Barrantes, Laura Gómez-Lacueva (compañía Nueve de Nueve), Rafael Ponce y la bailarina Ingrid Magrinyà interpretan a una familia quebrada por un arsenal de barbitúricos, tranquilizantes y somníferos con el que sus médicos atacan su dolor cotidiano, sus problemas de índole social, afectiva o económica.
Los cuatro conforman un núcleo familiar atrapado por una rutina en la que la biografía ha sido sustituida por el historial clínico y la poesía «es una especie extinta».
La extinta poética recupera el personaje de Ofelia, de Hamlet, y plantea qué haría ella en la sociedad actual. Un innovador y descarnado trabajo en el que, según destaca Paco de la Zaranda en la presentación de la obra, el espacio escénico es un «territorio dramático» donde los textos más que una materia argumental son «un impulso vivencial».
Teatro, canto y danza. Humor negro y expresionismo desgarrados -señas de identidad de la compañía La Zaranda que suma ya cuarenta años de andadura- fluctúan entre terrenos dramáticos irreconciliables. «De la tragedia a lo grotesco, de lo absurdo a lo sainetero, de lo poético a lo chabacano. De los estimulantes a los tranquilizantes, de la velocidad a los somníferos, de las píldoras para la potencia sexual a las anticonceptivas. Barbitúricos, zapping y gimnasio. Proliferación de mercancías. Máxima agitación como único modo de sentirse vivo», destacan desde la compañía.
Una producción que habla sobre las nuevas adicciones que mutilan las relaciones humanas y que prometen una calma mental. En mitad de tanta nada, se abre un interrogante sobre «el sentido de la poesía en nuestro tiempo de velocidad y vacío».
La cita: hoy, en la sala Concha Velasco del Laboratorio de las Artes a las 20,30 horas. El precio: 12 euros.