PITINGO- Cantaor
«El flamenco es mucho más que un olé»
Antonio Manuel Álvarez Vélez, ‘Pitingo’, llega mañana al teatro Zorrilla para presentar ‘Soul, bulería y más’, su último trabajo en el que versiona temas como ‘Stand by me’ o ‘Don´t worry, be happy’ bajo su filtro y alma flamenca
-EL MUNDO
Revolucionó hace unos años el panorama flamenco con Soulería, un trabajo en el que cantaba soul al ritmo de bulerías. Ahora Antonio Manuel Álvarez Vélez, ‘Pitingo’ (presumido en caló), busca repetir la jugada con su último álbum Soul, bulería y más que presenta mañana en el teatro Zorrilla (21,00 horas) en el que versiona temas como Stand By me, My girl o Don’t worry, be happy bajo su filtro y alma flamenca.
Pregunta.- ¿Qué ‘más’, como dice el nombre de su espectáculo, podrá verse mañana sobre el escenario del teatro Zorrilla?
Respuesta.- Un recorrido por mis quince años de carrera. Presentaré mi último trabajo pero también voy dar la parte más flamenca de mí. Mostraré al público de Valladolid mis raíces. Será un recorrido por la historia de mi vida musical durante casi dos horas.
P.- Se atreve con el soul, el pop, con los ritmos americanos... Y aunque toca todos los palos, siempre se define como un cantaor.
R.- ¡Y lo seré hasta que me muera! Mi vida es flamenca y siempre me he comportado como cantaor de flamenco. El flamenco más que una profesión, es una forma de vida.
P.- ¿Cree que todas las músicas pueden fusionarse o emparejarse con el flamenco o solo determinados ritmos?
R.- Todo es posible, pero siempre que se conozcan perfectamente las dos partes para poder trabajar mano a mano con los dos ritmos, con las dos culturas que se van a fusionar. Si se colocan bien los acordes y las sílabas, todo es posible.
P.- ¿Y no cree que el flamenco corre peligro?
R.- El flamenco nunca morirá y afortunadamente hay muchos jóvenes en España que están haciendo flamenco. Yo soy un firme defensor del flamenco clásico y un admirador de los grandes maestros. Pero cuando escucho hablar a la gente de la pureza... Yo puedo entender que lo diga una persona de 80 años que ha tenido otras vivencias, pero que un joven hable de la pureza me parece un discurso muy antiguo. Puro, puro, puro... ¡son los habanos! (risas). El flamenco ya de por sí es una mezcla de muchas músicas y si en el siglo XXIsiguiéramos haciendo lo de siempre, no evolucionaríamos nunca. La música, como la vida, va cambiando. Y es que el flamenco es mucho más que un olé. Quizá ahora no se canta como se hacía antes pero, desde luego, la esencia está ahí y, hoy por hoy, el flamenco sigue siendo la ‘Marca España’.
P.- ¿Pero dentro o fuera de nuestro país?
R.- Aunque es verdad que el flamenco cada vez se está reconociendo más en España, no cabe duda de que el flamenco donde más está reconocido es fuera. Pero yo también me considero profeta en mi tierra. España me lo ha dado todo.
P. - A pesar de que los puristas siempre se lo han puesto muy difícil...
R.- Últimamente parece que están mas tranquilos. Siempre digo que cuando las críticas se hacen desde el respeto no hay problema. De lo malo también se aprende. Enrique Morente me dio muchos consejos pero hay uno que sobresale sobre todos ellos: «Si todo el mundo te dijera siempre ‘Olé’, yo me preocuparía».
P.- En su último trabajo no solo versiona grandes éxitos de los años sesenta y setenta de Diana Ross o Moody Blues, sino que, además, se los lleva a su terreno y, encima, en español...
R.- Era un riesgo que quería correr. Lo que he hecho ha sido adaptar los temas al español aunque no siempre ha sido posible. Por ejemplo la canción My Girl la he mantenido en inglés porque en español me parecía que no funcionaba tan bien. Y la verdad es que la respuesta tanto del público, que es el que manda, como de los aurores está siendo muy buena. Alguno, como Bobby McFerrin, por ejemplo, nos ha felicitado por la versión que hemos hecho de Don’t worry, be happy. Versionar un tema es una manera de revivirlo.
P.- ¿Qué ve cuando echa la vista atrás? ¿Que recuerdos tiene de ese chico que cargaba maletas?
R.- Pues que todo el esfuerzo ha merecido la pena. He sido heladero, maletero, he llevado carritos en el aeropuerto en jornadas de doce horas diarias... Por eso ahora valoro lo que tengo y, sobre todo, valoro el poder vivir de lo que más me gusta que es cantar. Es un regalo que me ha dado la vida.