Un paseo por el parnaso romántico español
Una exposición reúne textos y libros de autores retratados por Esquivel durante una lectura de Zorrilla
Joaquín Díaz y la concejala de Cultura, Ana Redondo, contemplan algunos de los libros expuestos en la Casa Revilla.-J. M. LOSTAU
En el estudio del pintor sevillano Antonio María Esquivel, un nutrido grupo de hombres de letras escucha leer a Zorrilla mientras el artista pinta. La escena se sitúa en 1846, en la plenitud y ya vísperas del progresivo ocaso del Romanticismo. En aquel momento, Zorrilla era el autor más famoso de España, incluso había sido coronado como poeta nacional. En este cuadro, Esquivel representa a «casi todos» los autores del movimiento Romántico del momento.
«Casi todos, porque Esquivel, según reflejaron los críticos del momento, excluyó a quienes no formaban parte de sus tertulias o no tenían sus mismas ideas políticas», recalca el etnógrafo Joaquín Díaz.
Ahora, este nutrido parnaso romántico español es el hilo conductor de la exposición Las lecturas de Zorrilla que desde ayer y hasta el próximo 2 de abril puede visitarse en la Casa Revilla.
Una muestra que refleja la efervescencia literaria que se vivió en España durante el siglo XIX y que se nutre de los fondos de la Fundación Joaquín Díaz y de la Biblioteca Menéndez Pelayo.
Una nueva propuesta que se suma a las realizadas con motivo del bicentenario del nacimiento del escritor vallisoletano el próximo día 21 y que complementa la exposición que actualmente exhibe la sala de las Francesas en la que se inmortaliza, a través de una colección de fotografías, postales, folletos o periódicos a los escritores del momento.
Las lecturas de Zorrilla ofrece una visión de una época de la historia nacional centrándose en la figura del escritor. Así, la muestra está dedicada a quienes el dramaturgo vallisoletano consideraba sus maestros, a sus contemporáneos presentes en el cuadro y a aquellos que no lo están aunque fueron también representativos del Romanticismo español.
Una exposición fundamentalmente bibliográfica que reúne cerca de una treintena de libros -muchos de ellos son primeras ediciones de autores como Espronceda, Lista o Mesonero Romanos-, libretos de teatro o partituras musicales.
Pero también la sala de la Casa Revilla exhibe útiles de la época como objetos de escritorios, quevedos, velones, o un cortaplumas, así como la cédula del traslado del expediente académico de Zorrilla de la Universidad de Toledo a la de Valladolid, «donde cursó estudios de Derecho sin mucho éxito», apunta Joaquín Díaz, comisario de esta la exposición.
Sorprende también la presencia de floretes y varias armas de duelo, «vivo reflejo de una arraigada costumbre de la sociedad de la época para salvar el honor» -los más famosos los de Montpensier y el infante Enrique y el que no llegó a celebrarse del general Prim y Modesto Lafuente- o una copiadora del siglo XIX.
La exposición permanecerá abierta hasta el 2 de abril. Antes de su clausura:dos conferencias. La primera, será el 28 de marzo a cargo de Salvador García Castañeda, catedrático de la Universidad de Ohio y especialista enla obra de Zorrilla. El día 29, será el turno de Javier Barón, jefe del Área de conservación de pintura del siglo XIX en el Museo del Prado.