cultura
La humanidad de la escultura de Baltasar Lobo inunda las Cortes
El vestíbulo del Parlamento regional acoge durante el mes de marzo una exposición prorrogable que reúne una veintena de piezas del artista zamorano

La presidenta de las Cortes, María Josefa García Cirac, y el comisario de la exposición, Francisco Somoza, inauguran la exposición de Baltasar Lobo-Ical
La armonía, suavidad y ternura que el escultor zamorano Baltasar Lobo impregnó a toda su obra creativa inunda desde este viernes y durante el próximo mes (prorrogable) el vestíbulo de las Cortes de Castilla y León. Una exposición que reúne una veintena de piezas del artista nacido en Cerecinos de Campos aguarda a cuantos se acerquen al Parlamento regional en las próximas fechas, comenzando por la jornada de puertas abiertas que tendrá lugar este domingo, como antesala de la celebración de 32ª aniversario del Estatuto de Autonomía de Castilla y León el próximo miércoles.
“Baltasar Lobo es uno de los mejores de los nuestros, uno de nuestros grandes genios, y es un orgullo tener aquí la excepcional obra de un creador de formas y volúmenes que fue capaz con su trabajo de proporcionar vida a la piedra”, explicó en la inauguración de la muestra la presidenta de las Cortes, Josefa García Cirac. En su intervención, la presidenta recalcó el orgullo que supone para la institución poder mostrar la obra de un “genio creador” de quien destacó su “compromiso con la naturaleza y con la vida”.
Así se refirió al Premio Nacional de Artes Plásticas y Premio Castilla y León de las Artes como un hombre que “no quiso perder jamás el vínculo con su tierra”, y aprovechó la ocasión para “reivindicar el carácter abierto, generoso y universal de Castilla y León y de sus ciudadanos”.
Por su parte, la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, aseguró que “solemos hablar de territorio teniendo en mente los límites geográficos, pero nuestra autonomía no son sus límites, sino las personas que con su trabajo han dado forma a nuestro patrimonio”. La regidora confesó sentir “una especial ilusión” por ver la obra de Lobo en las Cortes, que en su opinión “representa a todos los ciudadanos” de la Comunidad, que ahora podrán disfrutar con “la plástica y la estética impresionantes de Lobo”.
La alcaldesa confía en que el nuevo Museo Baltasar Lobo, que estará ubicado en la Plaza Mayor de Zamora (en las actuales dependencias policiales), pueda abrir sus puertas en el próximo año, con el reto de hacer aún más visible la obra de este zamorano universal, cuya obra, por desgracia, “no está todavía suficientemente difundida”. De esa forma, podrían reorganizarse las alrededor de 600 piezas depositadas en la Fundación Baltasar Lobo, de las cuales sólo una pequeña parte puede contemplarse actualmente en la sede del Museo en la Casa de los Gigantes.
En la presentación de la muestra también intervino el comisario de la exposición, el arquitecto Francisco Somoza, que destacó que Baltasar Lobo “transitó por el siglo XX generando tanto asombro como talento y humildad tenía”. Asimismo, explicó que las piezas que ahora pueden contemplarse en Valladolid forman parte de las obras almacenadas en el depósito de la Fundación y proponen “un recorrido fantástico y extraordinario del escultor por la época que le tocó vivir”.
La exposición
La exposición 'Baltasar Lobo en las Cortes de Castilla y León' está integrada por quince esculturas de pequeño tamaño, realizadas en bronce con diferentes pátinas de colores en tonos negros, marrones, verdes o incluso dorados. A ellas se suman tres obras gráficas y otra escultura de gran formato, con más de un metro de alta, titulada por el de Cerecinos 'Mujer sentada con manos cruzadas', y realizada en 1973. Esta última permanecerá en el hall de las Cortes durante el próximo año, gracias al acuerdo de cesión alcanzado entre el Parlamento y la Fundación Baltasar Lobo.
Respecto a las piezas de pequeño formato, están dispuestas de forma cronológica y son una perfecta muestra de la evolución de su trayectoria, fiel siempre a un discurso y estilo únicos, pero con diferentes temáticas en absoluto ajenas a los tiempos que le tocó vivir. Así, la exposición se abre con 'Mujer con la cabeza de muerto', fechada en 1942 y que simboliza, según explicó el comisario, la “pena absoluta” que sentía el escultor por lo que estaba aconteciendo en Europa en los años 40.
Una 'Mujer peinándose' (1944) y 'La cuna' (1947), con una madre meciendo con ternura a su bebé, dejan paso a 'Madre e hijo' (1947) y a otras piezas como 'Niño caminando' (1958), dominada por las redondeces de las formas de un infante, el busto femenino 'Courseulles sur sode' (1964), una hermosa 'Danzante' (1970) o la delicada abstracción 'Stella' (1972). Las geometrías y su diálogo constante entre lo figurativo y la abstracción más depurada también están presentes en 'Figure se levant' (1973), y adquieren tintes mitológicos con 'Centauro muriendo' (1978) y con 'Torse centauresse' (1979), para brillar con la delicadeza de 'Brisa' (1978) o recordar tintes picasianos en 'Cabeza de toro sobre zócalo' (1981) y en 'El jabalí' (1982).
Los ecos picasianos se dejan notar también en las tres obras gráficas seleccionadas, presididas por el gran tema de la obra de Lobo, la maternidad (al respecto la directora del Museo Nacional de Escultura, María Bolaños, apuntó que ese tema irrumpió en la obra de Lobo tras pasar unas vacaciones en La Provenza, donde al ir a la playa le fascinaba ver a las mujeres de los pescadores de la zona jugando con sus hijos, y decidió abordar la maternidad de forma prácticamente exclusiva, convertida en un símbolo del humanismo colectivo) y la exposición se completa con diversas fotografías del artista en diferentes momentos de su vida, y con un audiovisual cedido para la ocasión por RTVCyL.