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POLÍTICA

Barbón en su laberinto

El presidente del Principado, que no quiso comparecer ante los periodistas, como el resto de presidentes, arremete contra este periódico tras su "patinazo" de acudir a la toma de posesión de Mañueco y dejar en evidencia al gobierno, que no mandó ministro, y a su propio partido

María José Sáenz de Buruaga (Cantabria), Jorge Azcón (Aragón), Alfonso Rueda (Galicia), Adrián Barbón (Asturias) y Mariano Rajoy, este jueves en la toma de posesión de Mañueco.

María José Sáenz de Buruaga (Cantabria), Jorge Azcón (Aragón), Alfonso Rueda (Galicia), Adrián Barbón (Asturias) y Mariano Rajoy, este jueves en la toma de posesión de Mañueco.ICAL

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El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, se ha metido en un atolladero al acudir a la toma de posesión de su homólogo Alfonso Fernández Mañueco, con quien le une una muy buena relación. Su presencia dejó en evidencia a su partido y al gobierno, que por primera vez decidió, en un desprecio y una infamia sin precedentes, no enviar a ningún ministro al acto institucional, pese a que en el gabinete de Sánchez hay cuatro miembros de Castilla y León (Óscar López, Óscar Puente, Ana Redondo y Margarita Robles). Y para salir de ese atolladero, al asturiano no se le ha ocurrido nada mejor que arremeter contra El Mundo de Castilla y León y acusarnos de mentir a través de un poco acertado texto en la red social X. Eso sí, en su cuenta particular, no en la institucional.

Dice Barbón que “he leído novelas con mejor imaginación que esta ¿noticia?”. “Voy a ser muy claro”, añade, “es absolutamente falso que mis compañeros del PSOE de Castilla y León intentaran impedir que acudiera a Castilla y León”. Barbón sólo saca un extracto de la amplia información que ha publicado este periódico sobre el malestar interno que ha generado su presencia en la investidura de Mañueco. Malestar que va desde la dirección autonómica hasta Moncloa, pasando por Ferraz. Este periódico se reafirma en sus informaciones, contrastadas por fuentes solventes y fiables del Partido Socialista. Como con Koldo y Leire Díez hay hasta whatsapps que lo ratifican.

Como supuesta prueba para rebatir la información Barbón, continúa en un tercer párrafo: “Al contrario, yo personalmente llamé a cmmsoria (Carlos Martínez) cuando me llegó la invitación y me dijo que estaría encantado de verme, como así fue. Nos vimos y estuvimos un buen rato en la sala en la que estaban las autoridades, en la zona del Presidente de las Cortes”. Este periódico no ha cuestionado si estuvo a gusto y en armonía con Carlos Martínez durante el acto. Lo que sí se constata en las imágenes es que muy cómodo no se le veía, más bien tirando a tenso. Estaría bueno que se hubieran liado a bofetadas delante del resto de presidentes y autoridades que acudieron al acto.

Para añadir el presidente asturiano: “Y es que Carlos Martínez, que ha sido Alcalde durante décadas con el apoyo de sus vecinos y vecinas, conoce y entiende perfectamente el valor de lo institucional y más entre Comunidades Autónomas vecinas”. Entiende tanto el valor institucional que por primera vez en la historia el gobierno no manda a ningún ministro a la toma de posesión y ni Carlos Martínez ni Barbón han dicho ni pío.

Pero es que además Barbón se traiciona a sí mismo con lo del valor institucional que le achaca a su colega Martínez. Ese valor institucional no debe cotizar en el consistorio soriano ahora, al que también alude Barbón. El sucesor de Martínez fue uno de los regidores ausentes, junto a la socialista palentina Miriam Andrés, pese a que las vinculaciones con la Junta de los consistorios de Castilla y León son mucho más intensas, fluidas y continuas de las que pueda tener el Principado de Asturias. Pero vamos, de aquí a Lima. Es difícil ser más necio. Barbón siempre tiende a superarse.

Remata su desacertado y escaso, pero caótico, texto señalando que “esto es absolutamente mentira y creo que tiene una mala intención, quiero aclararlo públicamente”. Sin embargo ayer, una vez que fue consciente del malestar que había sembrado en las filas socialistas su presencia, combinada con la orden de Moncloa de no enviar a ningún ministro, en lo que es un verdadero desaguisado político e institucional, no quiso comparecer ante los medios, y eso que fue requerido, como hicieron el resto de presidentes autonómicos y otros cargos que acudieron al parlamento de Castilla y León para el inicio del tercer mandato de Mañueco. Ni compareció al entrar ni al salir. Pese a la insistencia de los medios. Esa parte no la ha explicado.

Esta claro que su silencio tenía mucho que ver con la ausencia del gobierno y el malestar en el PSOE, tal y como también han confirmado fuentes socialistas a este periódico. Contesta ahora en X, arremetiendo contra este periódico, lo que pudo contestar ayer a los periodistas y no lo hizo. Así entiende Barbón la política y la transparencia. Aunque quizás tampoco quiso comparecer para evitar que le preguntaran, en casa de Óscar Puente, por el conflicto que mantiene con su ‘amigo’ el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible para que suprima el peaje del Huerna de la AP-66, tal y como ha instado la Unión Europea, reivindicación que le une con Mañueco y con el también popular Alfonso Rueda. Puente ha pasado olímpicamente de las reclamaciones de Barbón. Y tiene pinta que lo seguirá haciendo.

Es cuando menos curioso que Barbón arremeta contra este periódico llamándonos mentirosos. Él que está encadenado a las mentiras de una tragedia con cinco ataúdes. La de los cinco mineros leoneses que murieron en una explotación de Cerredo (Asturias), todos leoneses, en una mina sin control ni permisos del Principado de Asturias, que empezó a saber del asunto cuando le arrinconaron las investigaciones periodísticas. Tal vez tampoco quiso comparecer, como sus homólogos, por si le preguntaban por esto los periodistas. Y prefiere usar su cuenta particular de X para mentir e insultar de forma unilateral. Porque Barbón no vino a título particular. Lo hizo como presidente del Principado, en coche oficial, con asesores y lo sentaron en la primera filas de la platea del hemiciclo con sus homólogos de otras regiones.

Barbón es una marioneta en manos de la delegada del Gobierno, Adriana Lastra, ex número dos del PSOE de Sánchez en sus albores, y a la que sitúan ahora en ese hervidero tibio de críticos, ansiosos por la caída de Sánchez, que nunca llega. Hervidero en el que está, entre otros, Luis Tudanca, y hay quien dice que también Carlos Martínez. Un grupúsculo que conspira como abejitas laboriosas en la sombra, pero que no encuentran la comprensión de Emiliano García Page, el único barón que le planta cara de verdad a Sánchez. Curiosamente Page, “que es bastante más listo que todos estos”, según cuentas fuentes de la dirección nacional del PSOE, que también mantiene una magnífica relación con Mañueco, encontró excusas para no acudir a la toma de posesión y verse rodeado de barones del PP.

No hay que olvidar que Barbón, muy aguerrido en redes sociales, cuando se conformó el primer gobierno entre PP y VOX en España, el de Castilla y León en 2022, dijo muy ufano que jamás recibiría ni se reuniría con un consejero de VOX, a los que tilda de fascistas y extrema derecha. El jueves dejó clara su coherencia asistiendo a la toma de posesión de un presidente del PP que va a volver a gobernar con VOX.

“Ha sido una pifia tremenda, y el partido, en Castilla y León y en Ferraz están muy molestos”, relatan fuentes del PSOE nacional y autonómico. “Y ahora quiere salir del lío insultando a un medio de comunicación que habéis contado la verdad”, añaden las mismas fuentes, sin poder contener la risa por “el patinazo” de Barbón. “Es que es muy torpe este tío”, sentencia.

Pero la de Barbón no fue la única presencia que incomodó al PSOE de Castilla y León. También la del alcalde de León, José Antonio Diez, en guerra constante contra los adláteres y palanganeros del encarcelado Ábalos y del corrupto presunto de Cerdán. Pero ya están acostumbrados a sus desafíos y son conscientes que van a tener que seguir lidiando con él y aguantándolo como principal referente institucional socialista en Castilla y León.

Barbón en su laberinto. Está buscando la salida para esquivar no darse de bruces con el fauno de sus cuitas orgánicas. En este periódico no va a encontrar esa salida. Pero puede seguir mintiendo como un bellaco en insultándonos. Es su libertad de expresión. Estos son los hechos y son irrefutables. Barbón puede seguir leyendo novelas. Le recomendamos 'La insoportable levedad del ser', de Milan Kundera, que no era de Pravia, sino de la antigua Checoslovaquia.

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