Dos consejeros y un destino
La estructura de las consejerías de Economía y Hacienda y Empleo e Industria duplica competencias y certifica solapamientos en automoción, internacionalización, I+D, captación de inversiones y cluster
Dos consejeros y un destino-E.M.
Decía Shakespeare que «el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos». Nadie sabe lo que el destino deparará a Carlos Fernández Carriedo y a Germán Barrios como responsables de consejerías económicas y solapadas en no pocas competencias, fruto de un desigual y a veces duplicado reparto de funciones en el Gobierno de coalición PP-Ciudadanos.
Los dos son políticos experimentados que cohabitan en la planta noble de un edificio que ha sido protagonista silencioso de grandes acuerdos y también enfrentamientos internos de consejeros nada menos que cuando eran del mismo partido. El palentino y el abulense nacieron el mismo 1963 y en tiempos militaron en las filas populares; ahora, el segundo ha fichado por Ciudadanos tras navegar como independiente en el CES y suscitar la excepcional unanimidad. Ahora se deben a distintos jefes en una coalición en la que azules y naranjas se miran de reojo, echan pulsos casi a diario y compiten en espacios parecidos.
En ese juego de naipes que decía el dramaturgo inglés, el reparto inicial de competencias ha sido desigual y nadie de sus más allegados ignora que ya han empezado las primeras colisiones. El desenlace final del pulso es imposible de predecir, pero el presente y el pasado de apenas mes y medio ya apunta roces, solapamientos, duplicidades y una distribución de funciones que, de entrada, dan las mejores cartas marcadas al consejero de Economía y Hacienda, por más que el destino está por «jugar» y decidir.
El pulso entre sus jefes -Mañueco e Igea- llevó a Carriedo a hacerse con la gestión de la Hacienda regional, la política presupuestaria, el control de fondos europeos, la orientación económica de la Comunidad, la estadística, la política energética y minera... y sobre todo, el Instituto de Competitividad Empresarial (ICE), la antigua ADE, que reparte a los empresarios cientos de millones de subvenciones y ayudas financieras con la Lanzadera como apuesta vinculada a los bancos, además del control de Iberaval. El instituto público está dotado además con un presupuesto de 205,8 millones y su menú de servicios vincula como ningún otro organismo a la Junta con los empresarios de base.
Barrios se queda con el Diálogo Social, denostado en no pocas ocasiones por Ciudadanos, la relación con los sindicatos y con las patronales, el reparto de las ayudas de formación y empleo a academias, empresas y agentes económicos y sociales, la mayoría a través del Ecyl (297 millones de presupuesto), el apoyo al sector industrial, la política comercial y el impulso y la coordinación de la Agenda de Población.
Difícil entender desde un punto de vista de la industria regional que la Consejería de ramo no tenga, en el panorama autonómico de distribución de áreas, la política energética. Sobre todo, porque no pocas inversiones millonarias están ligadas a esta competencia y porque es un sector industrial en auge en la Comunidad y en el país. Por primera vez, Energía y Minas se desgaja de Industria.
Un somero repaso a las competencias de ambas consejerías revela duplicidades, solapamientos y funciones compartidas que auguran discrepancias, tensiones y la necesidad de redefinir tareas o por lo menos despejar interrogantes a los emprendedores.
¿A quién se dirigirá un empresario que busque apoyo para exportar, ayudas financieras para su negocio, subvenciones y orientación para impulsar la I+D+i? Difícil respuesta a la luz de los decretos de ambas estructuras orgánicas. Economía asume funciones de ciencia y tecnología, el fomento y la coordinación de la I+D+i, la «política de innovación» y el apoyo a las nuevas empresas de base tecnológica. A Empleo e Industria se le ha encomendado «el diseño y apoyo a la implantación de una política de innovación en la industria». Barrios ha fichado al flamante Comisionado de Ciencia y Tecnología, pero nadie ha dicho si este puesto se va a amortizar o a quién se le entrega.
La consejería de Carriedo gestionará a través del ICE el suelo industrial y tecnológico. El departamento de Barrios también tiene encomendada la política de suelo industrial. Vaya lío.
El lío es mayor cuando nadie sabe de quién van a depender los cluster o Agrupaciones Empresariales Innovadoras. ¿Por qué? Porque Mañueco, que firma ambos decretos, ha asignado a Economía la «organización, dirección y gestión del Registro de Agrupaciones Empresariales Innovadoras, que es como se llaman también los cluster, y éstos se han asignados a Empleo e Industria. ¿Qué interlocutor tendrá Vitartis, el lobby de la pujante industria agroalimentaria?
La duplicidad y la incertidumbre se manifiestan también en quién será el interlocutor para el potente sector empresarial de la automoción. Con cuál de los dos deberá reunirse el presidente de Renault. Carriedo tiene encomendada las «políticas de apoyo a la competitividad» del automóvil y Barrios «el desarrollo de políticas de apoyo industrial al sector de la automoción». Si Barrios se queda sin competencias en este sector emblemático, su dirección de Industria se descapitaliza casi por completo.
La internacionalización es clave y prioritaria para el impulso económico de Castilla y León. Y también está dividida. El reparto del pastel le ha dado a Economía «las políticas ligadas a la internacionalización de los sectores empresariales» y a Barrios las de internacionalización del sector industrial». ¿Será por eso por lo que Igea dijo que un Gobierno de coalición sale más caro en altos cargos?
Hay empresarios de la industria que ya han empezado a preguntar con quién tienen que hablar. Y los que aún no se han iniciado en el emprendimiento se lo preguntarán si no cambia el reparto de funciones. Ambos tienen asignada la «atracción de inversiones» y la «consolidación de las existentes».
El grueso de las duplicidades están entre la Dirección General de Política Económica y Competitividad y la Dirección General de Industria. En ésta última, ya se han producido fricciones que han obligado en los últimos días a mantener reuniones de las cúpulas de ambas consejerías para desactivar conflictos y dudas.
Las fundamentales residen en el Servicio de Competitividad, uno de los tres de Industria, donde algún funcionario desconocía hace unos días quién era ahora su jefe.
Seguramente el próximo martes, cuando Carriedo y Barrios en turnos de mañana y tarde, respectivamente, expliquen su programa en las Cortes, se harán más visibles estas duplicidades o tal vez opten por el pacto de disimulo porque es dudoso que la predicada Tansparencia permita visualizar las pugnas por arrebatar al otro cuotas de poder. Será el destino el que despeje las incógnitas de estos consejeros coaligados.