La cosecha de cereal rondará los tres millones de toneladas en una campaña «dramática»
La situación se agrava al sur de la región, donde ya «no hay remedio» / Las Opas urgen medidas específicas y convocar la Mesa de la Sequía

Estragos que la sequía deja en el campo de Castilla y León.-ASAJA
Desastroso y dramático. Dos palabras bastan para definir el escenario que la sequía ha dejado para el cereal castellano y leonés. Ni un milagro podría revertir una situación que ya lamenta unas pérdidas próximas a tres millones de toneladas. El estado crítico se agudiza en el sur de la Comunidad, donde las previsiones miran a 2017, cuando la cosecha llevó idénticos adjetivos.
La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) convocó ayer una rueda de prensa para poner las cartas sobre la mesa. Si la media de Castilla y León se encuentra en unos 3.250 kilos por hectárea, esta organización agraria habla «a día de hoy de entre 1.300 y 1.500 kilos». Lo que se traduce, puntualiza su responsable Jesús Manuel González Palacín, en una producción «de escasamente tres millones de toneladas, cuando lo habitual son cerca de seis».
El cereal de Salamanca, Ávila, Zamora, Segovia y el sur de Valladolid está enfermo de gravedad. «La mayor parte de la superficie ya no tiene remedio», reconoce González Palacín para apuntar al norte de la región: «si no llueve inmediatamente y de una forma abundante, se va a ir lo poco que queda ahora mismo con algo de esperanza». En conjunto, calcula que la cosecha experimentará una caída del 60% en la media del último lustro.
La alianza UPA-COAG ubica la situación del sur de Castilla y León «a la misma altura que 2017», cuando la campaña fue considerada «la peor en muchos años». Su coordinador Aurelio González augura una pérdida, como mínimo, de la mitad de la cosecha. «En muchos casos los agricultores no van a entrar en las parcelas a segar porque el coste de utilizar la maquinaria no compensará el grano obtenido», advierte.
El presidente autonómico de Asaja, recuerda que abril sembró en el campo «la ilusión de conseguir un año curioso». Ilusión que arrasó mayo. «El mes más crucial ha sido seco y caluroso dejando una situación preocupante, en la que los gastos son los mismos de siempre o más», lamenta Donaciano Dujo para ubicar la producción «por debajo de los 3,5 millones de toneladas».
Aunque el cereal es protagonista principal en esta situación dramática, también afecta a los forrajes y las leguminosas. Los ganaderos tampoco escapan al desastre de la sequía dado que la falta de pastos dispara sus gastos, poniendo la guinda a la enorme crisis que atraviesa el sector.
medidas
Aunque el Gobierno regional esté en funciones, las Opas urgen una actuación que debería de arrancar con la convocatoria de la Mesa de la Sequía para evaluar los daños y hablar de acciones concretas. «De los últimos tres años es el segundo con una falta de lluvias severa. O se implantan medidas o se cae la mitad de las explotaciones de Castilla y León», alarma González Palacín antes de hacer dos propuestas: ayudas directas y seguros. «Tal y como se está dando el clima en los últimos años, los seguros deberían de ser una herramienta fundamental pero que hay que hacerla mucho más atractiva para que compense esas pérdidas millonarias», puntualiza.
Una apuesta que comparte Dujo, quien pide «mejorarlos y potenciarlos para que no haya ninguna explotación sin asegurar». El presidente de Asaja aboga por «aprovechar los fondos» de todas las administraciones –europea, estatal y regional– y formula una petición concreta a la Junta para que «no siga la misma técnica de hace dos años».
Desde UPA-COAG, González considera que el sector «no se puede endeudar de forma continuada y que ya tuvo suficiente con la deuda de 2017». Por ello, reclama «un aplazamiento en el pago de capital del préstamo de aquel año y la condonación de los intereses del mismo, que deben asumirse ahora». Aboga igualmente por un adelanto de las ayudas que marca la Política Agraria Común (PAC).