El acusado de matar a su mujer en Arévalo se niega a declarar en el juicio
L Los padres de la víctima aseguran que no le dejó por sus hijas, una de las cuales sigue en tratamiento psicológico junto a sus abuelos y su tía

Un centenar de personas se concentran frente a la Audiencia Provincial de Ávila.-ICAL
El juicio por la muerte de Mónica Berlanas el 6 de octubre de 2016 en Arévalo (Ávila) comenzó en la mañana de ayer con cerca de un centenar de personas en el exterior de la Audiencia Provincial de Ávila, pidiendo «justicia», no sólo para la víctima, sino también para su familia. Especialmente para sus dos hijas de 6 y 4 años, pero también para sus padres, José María y Bertina, y su hermana, María José.
Excepto la hija pequeña, el resto siguen precisando atención psicológica, tal y como recordó la portavoz de la familia y prima de la fallecida, Concha Guardado, quien solicitaba «la pena máxima» para el acusado, Jonathan de la Fuente, que acudió enfundado en un elegante traje y se negó a responder a las preguntas de las partes, incluidas las de su propia defensa.
Entre fuertes medidas de seguridad, el juicio se desarrolló en un clima de cierta tensión y de emoción, especialmente cuando les llegó el turno a los padres de Mónica Berlanas y de su hermana, que tuvieron que declarar detrás de un biombo para no ver al acusado, que desde que confesó el crimen se encuentra en prisión provisional en la cárcel de Segovia.
Precisamente al inicio de la vista oral, tras la constitución del jurado popular, el fiscal, Óscar Barrios, desveló una información que se desconocía hasta entonces y que añadió más crueldad a la situación.
Según Barrios, existe un auto de procesamiento por un procedimiento iniciado en Segovia contra el acusado por «proposición al homicidio», junto a una segunda persona, desde el propio centro penitenciario segoviano, contra el padre de Mónica Berlanas y Rubén Martín, la persona con la que estaba iniciando una relación.
Tras conocerse esta circunstancia, las partes mantuvieron su petición de penas. El ministerio público mantuvo los 24 años de prisión por asesinato y los dos por lesiones, además de solicitar 670.000 euros para la familia en concepto de responsabilidad civil. Por su parte, la acusación particular solicita 25 años de prisión por asesinato y 530.000 euros de indemnización, la misma pena de cárcel que pide la acusación popular, representada por la Asociación Clara Campoamor.
La defensa rebajó a cinco años por homicidio la pena para Jonathan de la Fuente, alegando las atenuantes de trastorno mental transitorio, celopatía y pasional cualificada por unos hechos que se produjeron «por obcecación y arrebato». Además, el abogado defensor consideró un atenuante más la confesión del acusado.
En su intervención inicial, el fiscal mantuvo su relato de los hechos reclamando la condena por asesinato de Jonathan de la Fuente, a quien responsabilizó de convertir la casa en la que ya sólo vivía con sus hijas la víctima en una «auténtica ratonera», de la que no pudo salir, al bajar las persianas y cerrar la puerta, algo que la defensa trató de desmontar.
Al darle la palabra el juez, De la fuente se negó a contestar a ninguna de las partes, incluido su propio abogado. Además, tras escuchar las posturas de todas ellas, dijo que no estaba de acuerdo «con ninguna», razón por la cual fue llamado a capítulo por el juez, que también hizo lo mismo por la tarde durante la declaración de Rubén Martín.
Cuando este último señaló que Mónica Berlanas y él simplemente se estaban «conociendo», Jonathan de la Fuente no se pudo contener y dijo: «¡Tú dijiste que no!». Ante esa situación, el presidente de la sala le llamó a capítulo y le amenazó con echarle si volvía a repetir ese comportamiento.
La hermana de la fallecida, María José, dijo con el biombo al lado, que la hija mayor, que desde que sucedieron los hechos duerme con su abuela y ahora tiene seis años, «recuerda todo» y sueña con ello. Según su testimonio, la pequeña asegura ver «mucha sangre» y tener «mucho miedo a que le pase lo mismo que a mamá».
Ante la declaración de la hermana de la fallecida, el acusado se tuvo que secar las lágrimas en dos ocasiones, coincidiendo fundamentalmente con el estado de sus hijas.
Uno de los momentos más impactantes de la declaración de la hermana se ha producido cuando, al referirse a los recuerdos de su sobrina mayor de la noche del 6 de octubre de 2016 apuntó: «Se acuerda de los ojos de mamá cuando tenía mucha sangre».
Además, varios de los guardias civiles que prestaron declaración ayer, señalaron que junto a la mayor de las hijas, que se encontraba junto a su madre tendida en el suelo, había un vómito de la pequeña.
«Es una imagen que intento olvidar», señaló entre lágrimas uno de los agentes, al describir que la niña se encontraba «descompuesta».
Por la tarde, los padres de Mónica Berlanas Martín, José María y Bertina, además de relatar la situación de su nieta mayor, aseguraron que su hija no se separó de su pareja por sus dos hijas, aunque ellos le habían dicho que se fuera a vivir con ellos a Nava de Arévalo, donde actualmente cuidan «con todo el gusto» de sus nietas.
Por su parte, Rubén Martín, la persona con la que había iniciado una relación Mónica Berlanas, explicó cómo se produjeron los hechos el 6 de octubre, después de dos conversaciones con el acusado y con la víctima, a quien pidió en varias ocasiones que no subiera a la casa porque intuía que podía correr peligro.
En la desgarradora descripción del lugar del crimen, los agentes indicaron que la mujer presentaba varios cortes en el rostro y en las manos –uno de los dedos estaba prácticamente seccionado–. Asimismo, aseguraron que fue degollada por la espalda, presentando un «corte profundo y largo, desde el centro del cuello hasta el pabellón auricular derecho». Además, confirmaron que los cortes no fueron «accidentales» y que se habían producido «de forma defensiva».