ÁVILA
El PP retorna a 1989 y pierde a favor de Cs el tercer escaño
Margarita Robles mantiene el escaño para un PSOE que crece casi 7 puntos y el ‘popular’ García Hérnandez queda fuera

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Ávila ha dejado de ser el granero de votos del Partido Popular, que con los resultados obtenidos retorna al año 1989, el primero en el que esta formación se presentó bajo estas siglas a unas Elecciones Generales.
Como hace treinta años, la provincia ha vuelto a repartir sus tres escaños entre tres fuerzas políticas. En aquel momento PP, CDS y PSOE, con un 32,78%, 31,54% y 27,76% respectivamente, consiguieron los diputados en juegos, casi calcando lo ocurrido tres décadas más tarde.
La debacle del Partido Popular, liderado por quien hace cuatro años fue el cabeza de lista de la formación en la provincia de Ávila, Pablo Casado, tuvo su traslación a una provincia que desde 1989 le ha dado unas mayorías absolutas apabullantes, casi siempre por encima del 50% e incluso alcanzando el 65%. Eso le había valido para llevarse dos de los tres diputados en juego… hasta ayer.
Con una participación elevadísima, que casi llegó al 80%, frente al 72% de 2016, el Partido Popular se situó ligeramente por encima del 32%, frente al 51,5% de hace tres años, cuando Casado era vicesecretario de Comunicación de un PP que, liderado por Rajoy, obtuvo en la provincia abulense los mejores resultados de España.
Conforme se fueron conociendo los resultados, el desánimo en el cuartel general del PP era evidente, pese a los esfuerzos realizados durante la campaña y la precampaña por el propio Casado y otros dirigentes nacionales que, como Francisco García Egea, han visitado estos días la provincia.
La pérdida de la confianza de una parte importante de sus electores ha hecho que Ciudadanos haya conseguido el tercer diputado, algo que no sucedía desde hace treinta años. De esa manera, el joven y casi desconocido Manuel Hernández, de 25 años, consigue uno de los escaños para la formación naranja en la Cámara Baja, tras haber pasado del 14,25% a más del 18%.
Por su parte, el PSOE, subido a la ola nacional y de la mano de la ministra de Defensa, Margarita Robles, consiguió en la provincia el mejor resultado desde 2008, cuando el tirón de Zapatero le hizo llegar al 35%. En esta ocasión, Robles ha contribuido a que los socialistas hayan pasado del pírrico 19,46% de 2016 a un 26%, que le colocan a poco más de cinco puntos de un PP que hace tres años estaba a 32.
Esta campaña de perfil bajo, en el que la paracaidista Robles ha recorrido una provincia a la que llegó tras el rechazo de los socialistas leoneses, ha sido suficiente para que los socialistas hayan mantenido con holgura un escaño que quizá pase a manos de Manuel Arribas, si los socialistas llevan a efecto aquel anuncio según el cual los ministros que consiguieran escaño, lo dejarían para formar parte del Gobierno.
Estos resultados, unidos a los de España y Castilla y León para el PSOE, desataron la euforia en la sede de un PSOE que hacía mucho tiempo que no recordaba una situación similar, pese a que los resultados tampoco son históricos.
Y mientras PSOE y Ciudadanos vivían una noche de alegría, en el PP se mascaba la tragedia, especialmente por parte de José Ramón García Hernández, que figuraba como número dos, tras la exconsejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, en la lista al Congreso.
García Hernández, conocido como Joserra, especialmente después de que fuera el primero en hacer pública su decisión de aspirar a la presidencia del PP en unas primarias que ganó Casado, ha quedado fuera del Congreso, tras una campaña en la que se ha implicado de manera especial Alicia García.
El resultado de los populares en Ávila, no sólo es achacable a la debacle nacional, ya que el PP en la provincia lleva inmerso en una crisis interna que vivió su último capítulo con la moción de censura que el propio PP presentó a quien fue presidente de la institución por esta formación, Jesús Manuel Sánchez Cabrera.
Esa crisis que comenzó en 2015 con aquel pleno tan sorprendente como inesperado, ha llevado al partido a una situación complicada, que probablemente tenga su continuación en las elecciones municipales.
El propio Casado, que presenció aquel histórico pleno de 2015 en el que hubo dos listas del PP a la presidencia de la Diputación, se perfilaba ya entonces como un posible líder de los populares, que podría seguir los pasos de José María Aznar, también diputado por esta provincia, antes de convertirse en presidente de la Junta primero y del Gobierno más tarde.
Teniendo en cuenta los resultados de ayer, parece claro que no será posible, igual que parece claro que los populares deberán abrir un periodo de reflexión que la proximidad de las municipales y autonómicas puede impedir.
Y mientras las tres principales fuerzas de la provincia lograron un representante cada una, Vox también irrumpió con fuerza al pasar del 0,35% de 2015 a más del 14% y cerca de 14.000 votos en 2019. Una cifra que dejó a la formación de Abascal a algo más de 4.000 papeletas de la de Rivera, lo que le situó como cuarta fuerza política.
La imagen surrealista de la jornada fue cuando el candidato de Podemos, Carlos Javier Martín, se pasó por la sede del PP a saludar a Alicia García y aprovechó el cuartel general del PP para hacer declaraciones a los medios.
Al cierre de esta edición, los tres senadores eran para el PP –Juan Pablo Martín, Patricia Rodríguez y Sebastián González-, mientras que el cuarto, como viene siendo habitual, para el PSOE (Jesús Caro).
LA CAPITAL: PP, PSOE y C’s se disputan el triunfo por un puñado de votos
Si los resultados en la provincia fueron muy malos para el PP, en la capital fueron desastrosos. Con un descenso de 22 puntos, los populares obtuvieron una pírrica victoria, después de que durante buena parte de la noche se estuvieran disputando el triunfo con PSOE y Ciudadanos, a los que superó por menos de 400 votos.
El partido que lidera Carlos García tiene motivos de preocupación ante estos resultados. Aunque no son extrapolables a unos comicios locales, mandan un serio aviso a un PP que en 2015 perdió por primera vez en el último cuarto de siglo su mayoría absoluta.
Una preocupación no sólo por la pérdida de votos en las generales, sino porque en las municipales, además tendrá un competidor directo que ayer no estaba: Por Ávila, la nueva formación, escindida del propio PP, tras la crisis interna que provocó la moción de censura al ya ex popular, Jesús Manuel Sánchez Cabrera. El exiguo 25,7% obtenido por el PP en la capital abulense, teniendo en cuenta las aplastantes victoria de otras épocas y hace tres años, con el 47,22%, sitúa a los populares en una complicada situación, teniendo en cuenta, además, que el PSOE y C’s le pisan los talones.
Los socialistas, que pasaron del 15,94% de 2016 al 24,6% de ayer, se situaron a menos de 400 votos del PP, mientras que Ciudadanos, que pasó del 20,09% de hace tres años, a poco más del 24% ayer, se encuentra a poco más de 500 papeletas. Un serio aviso al Partido Popular para unos comicios locales en los que también tendrá mucho que decir Vox, que ayer alcanzó cerca del 15%, situándose como cuarta fuerza de la capital. Por su parte, Podemos-IU-Equo, no pudo aguantar el 13,87% de hace tres años y se situó en el 8%, lo que le coloca como quinto partido de una ciudad que va a vivir en un mes una cita con las urnas impredecible.