«Hay que apostar por una industria con valor añadido»

José Sarrión.-J. M. LOSTAU
El coordinador regional de Izquierda Unida, José Sarrión, lamentó la falta de medidas a pesar de «la cierta coincidencia» de todas las fuerzas políticas para luchar contra la despoblación. «No se encuentran gobiernos que planteen soluciones».
En este sentido, relató que en sus primeros años de andadura política preguntó en las Cortes por una partida presupuestaria que no se había ejecutado para retornar el talento. Y la respuesta fue muy llamativa. No se consumió porque, tal y como comentó, la Junta creyó que podía solucionar el problema de la migración altamente cualificada «pagando el billete de vuelta de los jóvenes que se habían ido». «El plan –prosiguió– no se ajustaba a la realidad y nadie lo pedía». Por este motivo, insistió en que hay que hacer políticas «realistas y que no busquen titulares y ruedas de prensa».
José Sarrión defendió una apuesta clara por el empleo, el desarrollo de los servicios públicos y una ordenación del territorio «alternativa», que apueste por las comarcas. También planteó un sector industrial y productivo donde haya valor añadido, que en Castilla y León pasa por la industria agroalimentaria que «reflote» el sector primario.
Sobre los servicios públicos, aseguró que el primer paso es «escuchar» a los ciudadanos y «no poner palos en las ruedas». Respecto a la ordenación territorial, indicó que existen «grandes referentes» en la historia de la Comunidad. Recordó el «ambicioso» plan de Comarcalización de 1986, que estaba diseñado «al milímetro» para combatir esta problemática pero todos y cada uno de los Gobiernos han guardado «bajo siete llaves», sostuvo apenado.
El coordinador regional de Izquierda Unida agradeció el «respeto» con el que el Gobierno regional ha tratado el fenómeno migratorio. De hecho, recordó que en el año 2000 no descendió la población gracias a los inmigrantes que vinieron a España por el boom del ladrillo.
Sin embargo, sostuvo que actualmente en el parlamento autonómico hay una presencia organizada de fuerzas «tremendamente racistas y xenófobas con un discurso constante y permanente», por lo que hay que evitar cualquier tipo de discurso «alarmista y criminalizador» de la inmigración y ver el fenómeno migratorio como «una oportunidad».
En su opinión, la entrada de personas migrantes se tiene que acompañar de planes de empleo «serios» que, aparte de atraer población, también la fijen, apuntó.