La juez envía a prisión al asesino confeso de la joven maestra zamorana
Justifica su ingreso en la cárcel por la gravedad de los hechos y por el riesgo de fuga y la posibilidad de cometer actos delictivos

Roberto Montoya, el asesino de Laura Huelgo, sale esposado de los juzgados para su ingreso en prisión.-GOGO LOBATO
El asesino confeso de Laura Luelmo, Bernardo Montoya, ingresó ayer en la cárcel de Huelva. La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Valverde del Camino decidió su internamiento en prisión, comunicada y sin fianza, a la vista de la gravedad de los delitos que se le imputan: asesinato, detención ilegal y agresión sexual.
Montoya, que prestó declaración durante cinco horas, abandonó el juzgado onubense bien entrada la madrugada. Escoltado por un fuerte dispositivo de seguridad, integrado por varios coches de la Guardia Civil, salió amparándose en la oscuridad de la noche hacia la cárcel de La Ribera no sin antes dirigirse a varios vecinos que le increpaban desde un balcón cercano a los Juzgados. Montoya se limitó a pedir perdón a la familia de Laura Luelmo y a lamentar su asesinato. La respuesta que obtuvo de los vecinos fue el grito que le acompaña en cualquiera de sus apariciones públicas desde que fuera detenido el pasado martes, «asesino».
La aparente docilidad de Montoya a la salida de los juzgados se tornó arrogancia una vez llegado al centro penitenciario de Huelva. Aislado en el módulo de enfermería y acompañado en todo momento por un preso de los llamados «de confianza», el asesino confeso de Laura Luelmo se encaró con los funcionarios de prisiones para exigirles algunos privilegios extra, como un mayor número de mantas de las asignadas a los presos normalmente.
Tanto el fiscal como la acusación particular han pedido el ingreso en prisión del detenido, mientras que su defensor, el segundo tras la renuncia el pasado viernes del primer abogado de oficio que se le asignó, ha pedido la puesta en libertad de Bernardo Montoya. La juez instructora del caso justificó su envío inmediato al penal de La Ribera por la «gravedad de los delitos» que se le atribuyen y por la «posibilidad de que elimine pruebas, por el riesgo de fuga» y para «evitar el riesgo de que cometa otros hechos delictivos de la misma gravedad que los ahora causados», según la información facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.