Diario de Valladolid

LA ENTREVISTA / FAUSTINO TEMPRANO

«La patronal no puede quejarse de los 900 E, han pactado mil para 2020»

Valora positivamente el acuerdo entre el Gobierno y Podemos, pero echa en falta el contrato relevo y considera insuficiente el pacto sobre pensiones porque no garantiza la sostenibilidad del sistema.

-J.M. LOSTAU

-J.M. LOSTAU

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J. Luis F. del Corral

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Éste no es un otoño cualquiera para la UGT. Cumple 125 años como sindicato en contexto muy diferente a otros. Un Gobierno de izquierdas que pacta un plan con Podemos muy criticado. Unos pensionistas en lucha creciente. El debate de las deslocalizaciones con la huida de Vestas. La eterna minería. Y los jóvenes en la palestra en un contexto de desploblación máxima y con incertidumbre presupuestarias. Faustino Temprano (Zamora. 1959) aborda todos estos ejes cuando lleva dos años y medio como secretario regional.

Pregunta.- ¿Qué le dice usted a un pequeño empresario al que, de repente, le obligan a subir 164 euros mensuales el sueldo a sus empleados para que cobren 900 euros?

Respuesta.- Los 900 euros al mes de salario mínimo forman parte de un acuerdo entre el PSOE y Podemos. En el pacto de negociación colectiva con CEOE y Cepyme 2018-2020 hay un compromiso , no de 900 euros, sino de 1.000 euros por catorce pagas en los convenios.

P.- Pero eso es una recomendación, no una obligación.

R.- Es una obligación para las partes que lo firman. Se traslada a la negociación colectiva y luego en el convenio se puede pactar o no. Nosotros no estamos de acuerdo con los 900 euros porque la carta social europea recomienda que el salario mínimo interprofesional en cualquier país de la UE sea el 60% del salario medio. Exigimos al Gobierno que en 2020 sea así; será por encima de los 900 euros al mes.

P.- No me negará que supone un esfuerzo para el pequeño emprendedor.

R.- Yo le diría que no tiene que pagar el salario mínimo, sino el salario del convenio. El salario mínimo se aplica a quienes no tienen convenio y lo lógico es que todos los trabajadores de este país tengan un convenio.

P.- ¿Considera que va a tener poco impacto y que cualquier empresario podrá pagar esa cuantía?

R.- Ese es un debate equivocado. El salario mínimo no es un tema de pagos al trabajador, aunque es verdad que tendrá influencia en los convenios. Hay categorías profesionales que están por debajo de los 900 euros. Lo que me gustaría es que en 2020 se llegara a esos mil euros que hemos pactado con las patronales.

P.- Quiere usted decir que CEOE y Cecale no tienen motivo de queja porque han pactado los mil euros para dentro de dos años.

R.- Sí, en 2020; un año después. Efectivamente, no hay motivo de queja. Eso no quiere decir que en el sector o en el territorio se cumpla. Está habiendo dificultades.

P.- ¿Es justo que una decisión como esta se tome sin contar con la patronal ni llevarla al Diálogo Social?

R.- Hay un acuerdo de salario mínimo firmado por el anterior gobierno del PP con patronal y sindicatos. El de Podemos y el PSOE lo mejora en este aspecto.

P.- ¿Cuánto suponía ese pacto con el Ejecutivo de Rajoy?

R.- Quedaría por debajo de los 900 euros. En 2017 era de 707,6 euros; para 2018 se acordó 736; para 2018, 773 y en 2020 se llegaría a 850 euros.

P.- ¿Teme un boicot o una reacción airada, sobre todo de los empresarios, ante el pacto Gobierno-Unidos Podemos?

R.- No. Hay mesas de negociación del Diálogo Social donde están los empresarios y se está llegando a acuerdos. Nos gustaría que se aplique el acuerdo estatal de negociación colectiva.

P.- ¿Se van a movilizar los sindicatos para defender este acuerdo presupuestario?

R.- Nos vamos a movilizar para llegar en 2020 a los mil euros mensuales en los convenios.

P.- ¿Hasta dónde puede llegar esa movilización?

R.- Es una movilización que no será general, sino analizando convenio por convenio. Sector por sector y territorio por territorio. Vamos a iniciar de forma inmediata una campaña en todas las provincias de Castilla y León. Nuestro objetivo es que las patronales territoriales de la Comunidad suscriban el acuerdo de negociación colectiva y, después de trasladarlo al ámbito autonómico, queremos que lo firmen para llevarlo a la práctica. Se trata de llegar al objetivo salarial de mil euros firmado a nivel nacional.

P.- ¿Es un objetivo compartido con CCOO?

R.- Sí.

P.- ¿Hasta dónde y en qué medida van a exigir a Pedro Sánchez que retire las reformas laborales?

R.- Es una línea roja para la UGT. Somos conscientes de la dificultad por la composición del Parlamento, pero confiamos en las mesas del Diálogo Social.

P.- ¿Qué es lo que más le gusta del pacto del Gobierno con Podemos?

R.- Es un acuerdo positivo en cuanto a sus contenidos. El acuerdo demuestra que se puede cambiar el rumbo de las políticas económicas y que el déficit no se va a disparar. Estamos de acuerdo con la mejora de las pensiones, la regresión progresiva de los copagos sanitarios, los avances en becas…

P.- ¿Y lo que menos?

R.- Lo que no está recogido. Para mantener las pensiones, falta por determinar la estructura financiera de la Seguridad Social. No recoge el contrato relevo; es fundamental regularlo para que los trabajadores a partir de 60 o 61 años, con determinados requisitos, puedan jubilarse y que su puesto no se amortice y lo ocupe un joven.

P.- ¿Este pacto pondrá fin a las movilizaciones en defensa de las pensiones?

R.- No. El acuerdo no recoge la sostenibilidad del sistema y cómo conseguir mayores ingresos. Se tienen que derogar las dos reformas que hizo el PP en 2013. Está muy bien revalorizar las pensiones en base al IPC, pero no se ha cerrado cómo hallar las bases de cotización y cómo mantener el sistema. El acuerdo es insuficiente. Estaremos en la calle si no se resuelve esto.

P.- ¿No cree que además de disparar el gasto público harían faltas medidas que impulsen la economía ante la desaceleración que auguran los economistas?

R.- La salida de la crisis no ha repercutido en los trabajadores. No compartimos que en este momento estemos ya en una desaceleración económica. Para que no ocurra lo que pasó con la crisis de 2008 hay que tomar medidas. Necesitamos una política industrial fuerte, impulsar la digitalización y que la posible destrucción de puestos de trabajo vaya acompañada de creación de empleo nuevo. Todo ello con medidas de formación, de aumentos salariales para impulsar el consumo.

P.- ¿Será capaz este Gobierno de dotar a las comunidades y a Castilla y León de un modelo de financiación que asegure el coste de los servicios y ponga fin a los déficits sobre todo en sanidad? ¿Confía más en este Gobierno que en el anterior?

R.- Confío más en este Gobierno que en el anterior. No estamos de acuerdo con la ley actual. Tengo poca esperanza de que las comunidades autónomas sean capaces de ponerse de acuerdo en una ley de financiación autonómica.

P.- Vestas ha puesto sobre la mesa el eterno debate de la deslocalización. Una empresa con beneficios, obtiene ayudas, cumple el plazo para mantener el empleo y se va. ¿Qué cambio normativo hay que implantar para evitar esto?

R.- En primer lugar hay que corregir las reformas laborales porque es lo que ha permitido la salida de Vestas. Antes, cuando una empresa quería deslocalizarse, requería la autorización administrativa y una negociación previa con los agentes económicos y sociales. En segundo lugar, que en las ayudas europeas que reciba cualquier empresa, sobre todo las multinacionales, la responsabilidad para mantener el empleo no finalicen en ningún plazo, que sea de por vida, a, indefinido.

P.- ¿Hay que hacer una huelga general ante el deterioro económico e industrial de León? Hay compañeros suyos que lo han propuesto e incluso llegaron a plantear un referéndum para que León se salga de Castilla a raíz también del conflicto minero.

R.- La situación de León es dramática desde el punto de vista laboral. La minería está acabada, ahora viene el problema de las térmicas, Vestas… Pero hay otras provincias que están igual o peor. No vemos en estos momentos una huelga general, no nos lo planteamos; sería paradójico condenar a empresarios y trabajadores. Necesitamos empresas que creen empleo. No sería lógico.

P.- ¿Se lo ha dicho a sus compañeros de UGT en León?

R.- Sí. Les hemos dicho que en León vemos una movilización laboral con los sindicatos de clase al frente, con apoyo de otros colectivos, para que la gente manifieste su malestar y su descontento. Tenemos que precisar las alternativas que damos para el futuro de León. Si no se cumplen, se darán otros pasos. Estamos estudiando con CCOO para convocar una gran manifestación.

P.- El Gobierno socialista va a enterrar la poca minería que queda. ¿Se lo van a permitir?

R.- Todos estamos convencidos de que la minería toca a su fin. UGT va a pedir a este Gobierno que llegue a acuerdos con los agentes económicos y sociales. Que el cierre se haga con acuerdo y se den alternativas a las cuencas mineras antes de cerrar las minas. Si no hay acuerdo, habrá conflictividad.

P.- 130 años de historia de la UGT. ¿En qué debe cambiar el sindicato del siglo XXI para ser útil a los a trabajadores y elevar sustancialmente el bajo nivel de afiliación?

R.- En los dos últimos años está aumentando la afiliación. Los trabajadores y trabajadoras siguen confiando en la UGT. Reconocemos que hemos tenido fallos y hemos aprendido de ellos. El sindicalismo del futuro debe estar apegado a los trabajadores. Necesitamos unas estructuras que estén al lado del trabajador, en su centro de trabajo. Sectorializar el sindicato para estar más en contacto con el afiliado, disminuir las estructuras internas, dedicar más recursos y acercar las nuevas tecnologías para estar más cerca de los trabajadores y sobre todo a afiliados y afiliadas. Ser transparente y que las decisiones no vengan de arriba, sino de abajo a arriba. Los próximos congresos del sindicato serán de abajo a arriba y no al revés.

P.- ¿Cuántos afiliados ha ganado la UGT desde que usted dirige la organización?

R.- Estamos en torno a 70.000 cotizantes. Hemos subido en dos años en torno a 8.000. Cuando abordamos el Congreso estábamos en 62.000.

P.-¿ Su proyecto es para cuatro años o aspira a repetir otros cuatro años?

R.- Cuando me presenté al Congreso era para un mandato de cuatro años. En este momento no toca hablar de lo que vamos a hacer en el futuro. Faltan aún dos años. Lo importante no es lo que yo tenga ganas de aspirar, sino qué es lo que opinan los compañeros.

P.- ¿Su posición sobre los cuatro años no ha cambiado?

R.- No, sigue siendo la misma. Cuando llegue el momento, serán los compañeros decidirán de forma tranquila.

P.- Al día de hoy, ¿existe más, menos o igual de tensiones internas que cuando fue elegido?

R.- Las tensiones internas existen siempre que se va a una reestructuración hasta que pasa un tiempo.

P.- ¿Ha mejorado sus relaciones con el vicesecretario general, Evelio Angulo?

R.- Mis relaciones con Evelio siempre han sido cordiales, de compañeros. Ante todo, con cualquier compañero tenemos el mismo objetivo, que es la defensa de los intereses de los trabajadores.

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