Vestas no garantiza recolocaciones a los trabajadores de la planta leonesa
Su «voluntad inequívoca de mantener» empleo choca con la «falta de capacidad» de sus factorías / La compañía tenía previsto el inicio de las negociaciones del ERE antes de reunirse con las ministras

Concentración de los trabajadores de Vestas frente a la consejería de Hacienda, en una imagen de archivo. ICAL-
Las palabras son tan efímeras como las treguas, aunque queden plasmadas en cartas. Y las recolocaciones que Vestas ofrecía hace apenas una semana a sus trabajadores de la planta de Villadangos del Páramo, tras anunciar su cierre, caen en saco roto tras reconocer que su «voluntad inequívoca de mantener» el empleo no palia la «falta de capacidad» de la compañía danesa para ofrecerlo.
Cesar la actividad de la factoría leonesa a cambio de invertir en las de Viveiro y Daimel para convertirlas en referentes de producción en Europa. Ese es el compromiso que la entidad dedicada al sector de la energía eólica adquirió con el Gobierno central y que, de momento, también queda relegado a ese saco roto. Al menos en lo que a la garantía de nuevos destinos laborales se refiere. Según la memoria explicativa de las causas que justifican el despido colectivo de la totalidad de empleados del centro de León, realizada por la propia compañía y a la que ha tenido acceso en exclusiva EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN, «la falta de capacidad de ofrecer trabajo dentro de Vestas Manufacturing» por la situación que la «actualidad» tiene en sus fábricas de Lugo y Ciudad Real –sin olvidar que la de Vilafranca se encuentra en fase de cierre– «hace que no se pueda arbitrar un proceso de movilidad geográfica».
No obstante, y en un intento de equilibrar la balanza, Vestas explica en el documento que su «voluntad inequívoca» es la de «mantener, en la medida que sea posible en España, a través de sus dos mercantiles, o en otras empresas del grupo a nivel mundial, el conjunto de los contratos de trabajo actuales» de Villadangos del Páramo, que asciende a 362 fijos a los que se suman unos 180 temporales, además de poner en riesgo más de 1.500 puestos de empresas auxiliares cuya subsistencia pende de la multinacional.
Pero, de momento, no contempla alternativas ni dentro ni fuera del país. Aunque en la propuesta de acuerdo que, bajo la rúbrica del director general de Recursos Humanos, se presentó a los empleados también barajaba el acceso a las ofertas existentes en la zona en Miguelez, una empresa especializada en cables eléctricos de baja tensión; Decathlon, la cadena de deportes; y LM Wind Power, la única que pertenece al mismo sector que Vestas.
Al respecto del futuro laboral de estas personas cabe matizar que el informe que el fabricante danés de aerogeneradores envió a los sindicatos ya marcaba, antes de celebrarse la reunión con las ministras de Industria y de Transición Ecológica, el 7 de septiembre como la fecha para el inicio de las negociaciones del ERE.
DINAMARCA
Cuando el río suena es porque agua lleva y el eco de este retumba desde diciembre de 2017, momento en el que Vestas anunció informalmente al comité de empresa la ejecución, en agosto de este año, del cierre de cuatro de sus siete líneas. Tres meses antes, la preocupación comenzó a emanar entre los sindicatos ante la falta de alternativas frente a la bajada de producción. Paros parciales precedieron una huelga indefinida y reuniones de mediación hasta que, el pasado 27 de agosto, la multinacional comunicó su intención de cerrar la planta de Villadangos del Páramo.
Es en esta semana, según recogen las conclusiones de la memoria explicativa del cese de actividad del centro de trabajo, cuando Vestas resuelve «ajustar la capacidad de producción de la turbina de 4 MW» con la certeza de que esta máquina «es el presente y el futuro inmediato de la compañía en Europa y, probablemente, también en otros países del mundo».
La conclusión alcanzada por Vestas pasa por concentrar la producción de la turbina de 4 MW en una de las dos plantas de las que actualmente dispone para la fabricación de la misma: Villadangos del Páramo o Ringkobing, en Dinamarca. Contextualiza para decantarse por la primera alternativa puesto que, como concreta, «más del 64% de la demanda se centra en entornos cercanos al norte de Europa, siendo residual en países como España o Portugal que sufren una ralentización». Con este escenario de fondo, el fabricante danés de aerogeneradores considera que la fábrica de Ringkobing será «capaz» de hacer frente al «cien por cien de las turbinas para Europa y todavía tendría casi un 30% de la capacidad para aumentar su producción». Lo que lleva a agotar, a partir del cuarto trimestre de 2018, la totalidad de la planta leonesa.
«De no abordarse una medida como la planteada, nos encontraríamos con una sobrecapacidad productiva que tendría un resultado todavía más severo que el anunciado», concluye Vestas en la memoria tras remarcar que en la toma de esta decisión también han influido factores organizativos –como la importancia de tener un centro de desarrollo e innovación a una distancia que no implique costes de transferencias– así como productivos. Al desgranar los segundos, la compañía danesa certifica que en los últimos años ha dejado morir paulatinamente la planta leonesa hasta su desaparición: a la pérdida «conocida y anunciada» hace un año de las líneas de 2 MW y 3 MW se sumó la deslocalización a China de la HUB. Pasos de los que se podría desprender la crónica de un cierre anunciado.
PRODUCCIÓN
Una «reducción drástica ya anunciada» de las unidades en europa
El seguimiento del mercado eólico «ya estaba anunciando una reducción drástica de las unidades en Europa». Y los «peores presagios», como los define Vestas en su memoria, se han cumplido al pasar de las «41 máquinas por semana» para la producción de la plataforma de 4 MW en Europa «a tan solo 18».
Esta situación afecta, según prosigue la compañía danesa, «no solo a la totalidad de la plantilla de Villadangos del Páramo sino también a la de Ringkobing que está dimensionada para hacer 28 máquinas semanales». Así, la «drástica reducción» es otro de los avales de una «decisión urgente para no continuar incurriendo en sobrecostes».
TENDENCIA
Menos turbinas de mayor potencia para cubrir la demanda
Para Vestas, la tendencia del mercado eólico en Europa es clara: «la demanda de nuevas instalaciones se cubrirá con un número mucho más reducido de turbinas de mayor potencia».
El fabricante danés de aerogeneradores matiza que, aunque la capacidad eólica total instalada ha seguido creciendo desde 2015, lo ha hecho «a un ritmo menor que el que se había venido produciendo durante los últimos años»; además de «ralentizarse» las instalaciones. Al mismo tiempo, las previsiones apuntan a la «diversificación de mercados» en la que Latinoamérica, Asia y África seguirán creciendo mientras China se consolidará a la cabeza.
DINAMARCA
Más de un 65% de la energía renovable será eólica para el año 2020
Las expectativas de futuro también avalan a Dinamarca, tal y como contrasta la memoria explicativa de las causas que justifican el despido colectivo de la totalidad de empleados de Villadangos del Páramo. Para 2020, se espera que el «70% del total de la energía que se consuma en el país nórdico tenga origen en las energías renovables, donde la eólica acumula más del 65% de la producción».
Sin embargo, no se puede olvidar que la energía solar, como recoge Vestas en otra de las conclusiones de su documento, «ha reducido drásticamente sus costes y es un duro competidor para las eólica, especialmente en subastas».