La Junta abre la reconversión de los centros tecnológicos tras asumir «fallos en su tutela»
Economía gasta 242.000 euros en un estudio para implantar un nuevo modelo y decidir si los fusiona o crea una nueva estructura / Advierte desequilibrios, solapamientos y deficiencias en su financiación

Imagen exterior de la sede de Cidaut en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid).-PABLO REQUEJO (PHOTOGENIC)
La Consejería de Economía y Hacienda pretende dar un giro al status quo actual de los centros tecnológicos de Castilla y León tras asumir «fallos» en su función de tutela y advertir deficiencias, desequilibrios y solapamientos, además de constatar que no dan una respuesta adecuada a las necesidad tecnológicas de las empresas de la Comunidad autónoma.
Esta reconversión pretende priorizar los sectores e industrias que tengan más acceso a los recursos endógenos (materias primas, recursos minerales, madera, agroalimentación), que el nuevo modelo se adapte a la demanda de transferencia tecnológica de las empresas y que esta transmisión de conocimiento funcione.
Castilla y León cuenta con cinco centros tecnológicos ubicados en Valladolid (Cidaut y Cartif), Burgos (ITCL y Centro Tecnológico de Miranda) e Inbiotec (León). Cada uno de ellos se dedica a ámbitos y sectores diferentes, pero en algunos casos, sobre todo automoción, energía y agroalimentación existen duplicidades y solapamientos.
Por medio de una Ley de 1992, la Junta de Castilla y León impulsó la creación de una Red de Centros Tecnológicos con un centro de gestión, si bien es la antigua ADE en 1996 la que asumió esas competencias que hoy mantiene ya con el nombre de Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE). La Estrategia de I+D ordenaba potenciar estos centros. Sin embargo, al día de hoy poco o nada se ha hecho al respecto.
La reconversión en marcha parte de un diagnóstico demoledor del hoy viceconsejero de Economía y Competitividad y exdirector general de Industria en la anterior legislatura, Carlos Martín Tobalina. «Los centros tecnológicos han ido perdiendo capacidad de investigación y no han sido capaces de convertirse en centros sostenibles. Al no haber financiación con la crisis, se convirtieron en gestorías de I+D, no fueron capaces de sostener sus estructuras y han perdido investigadores». Su valoración del actual estado de los centros pone el acento en cinco «deficiencias»: desequilibrios geográficos al estar solo en tres provincias (Valladolid, Burgos y León) y deja fuera a seis; «desequilibrios en su actividad al centrarse en dos o tres sectores», «solapamientos» en su actividad, falta de representación de los sectores prioritarios definidos en la Estrategia de I+D, dificultad para transferir conocimiento a las empresas y graves fallos de financiación. Sobre esto último, Tobalina entona el mea culpa. «Hemos fallado en su forma concreta de financiación».
«Los centros tecnológicos se han venido convirtiendo en un fin en sí mismo y no en un medio para lograr avanzar en el cambio de modelo productivo de la región hacia una economía basada en el conocimiento», advierte Carlos Martín Tobalina, para quien «faltan estos centros» porque la Red de Emprendimiento e Innovación, donde están universidades, empresas, clúster y entidades públicos y privados, es hoy «un ecosistema ineficaz».
Tobalina apela al informe GEM de Emprendimiento, que sitúa a Castilla y León en la «parte baja» de las regiones europeas en cuanto a sistemas innovadores. Para revertir esta situación y conseguir un sistema eficaz de transferencia tecnológica a las empresas, la Consejería de Economía y Hacienda, a través del ICE, ha recurrido a una licitación externa.
La Junta pagará 240.000 euros a la consultora que diseñe un nuevo modelo de centros tecnológicos. En lugar de hacerlo con medios propios, el ICE ha sacado a concurso este trabajo de consultoría y asesoramiento, para el que se presentaron cuatro empresas y la oferta más ventajosa y seguramente a la que se adjudique el trabajo ha sido Science & Innovatio Link Office.
De acuerdo con el pliego de prescripciones técnica, la compañía especializada deberá abordar un análisis de la situación actual donde se contemplen, por una lado, «las capacidades tecnológicas de los centros» y por otro «las necesidades tecnológicas sectoriales y empresariales de la región». La segunda parte del trabajo consiste en diseñar un nuevo modelo organizativo. Para este último, la Consejería contempla varias alternativas:«fusión, integración en una de ellas o una nueva». Le pide a la consultora que compare y contraste cada una de ellas y precise las actuaciones a realizar.
El plazo para culminar el conjunto de este trabajo es de dieciocho meses, luego todo apunta a que verá la luz después de las elecciones autonómicas. No obstante, el análisis de la situación deberá estar terminado en once meses y el diseño de modelo en los siete siguientes.
La elaboración de este estudio «pormenorizado» de capacidades y necesidades estaba previsto en la Estrategia que arrancó en 2014 y culminará en 2020, pero cuatro años después está sin hacer. La conocida como RIS3 contempla, al respecto, la propuesta en ese informe de «la estructura más eficiente y adecuada de estos centros».
La Junta no descarta ampliar la red de centros tecnológicos. «Existen actualmente en Castilla y León otras capacidades y recursos de innovación sobre lo que habría que estudiar la mejor manera de contar con su participación en el proceso de ordenación e integración de centros tecnológico», constata el pliego de condiciones.Al respecto, Tobalina contempla la posibilidad de que la asociación forestal Cesefor, con sede en Soria, en cuyo patronato están entre otros la Diputación soriana y la Universidad de Valladolid, se aproxime a esta red para aportar sus conocimientos e investigación sobre el sector de la madera.
El viceconsejero de Economía y Competitividad confía en que el nuevo modelo llene el «vacío» que existe hoy en la transferencia de conocimiento innovador a algunos sectores de laRIS 3. En ese sentido, la Junta cifró en 2014 seis sectores prioritarios en los que Castilla y León puede competir con fuerza: automoción, agroalimentación, salud y calidad de vida, energía medio ambiente, hábitat y turismo y patrimonio. El nuevo modelo de centros tecnológicos debe tener en cuenta a todos y cada uno de estos sectores.
Considera Martín Tobalina que en los últimos cinco años «nos ataca la Industria 4.0» con numerosas tecnologías distantas en el industria. Y la Junta «tiene que velar para que la investigación y la transferencia tecnológica llegue a las pequeñas industrias en una coyuntura tan competitiva». Ése es el reto al que se enfrenta la Consejería con su decisión de reconvertir los centros tecnológicos, corregir su función y eliminar esos fallos de gestón que la Consejería asume.