Ofensiva de Endesa para defender las centrales térmicas de carbón
Lanza una campaña publicitaria para combatir la fama contaminante de las centrales térmicas

Planta térmica de Compostilla. A la derecha, fragmento del anuncio.-EM
Endesa quiere desmentir la extendida creencia de que ‘el carbón es el principal responsable del cambio climático’. Es un mito, sostiene la compañía, tan irreal como el supuesto poder de una cocacola para desatascar una tubería. Y para combatir la fama contaminante del mineral lanzó ayer una potente campaña publicitaria.
«El transporte tradicional en España supone el 40% de las emisiones contaminantes. Las centrales de carbón, el 14%», reza un spot difundido a través de la radios y las principales páginas web de los medios de comunicación nacional.
Esta primera entrega –le seguirán otras–, está protagonizada por una pareja de jóvenes manteniendo una conversación informal:
–Que cierren las centrales de carbón, que está demostrado que el carbón es lo que más contamina, sostiene ella.
–Claro, claro, y está demostrado que ese refresco que te estás tomando es tan corrosivo que es capaz de desatascar tuberías, de eliminar el oxido y de deshacer un filete en cuestión de horas, replica él.
–Pero, eso es un falso mito, ¿no?
–Has empezado tú.
Desde la compañía matizan que no se trata de un anuncio de publicidad «porque no se vende ningún servicio». «Se trata de informar sobre cuestiones muy diversas del sector energético que el público no tiene claras», apostillan.
Fuentes de Endesa desvinculan esta iniciativa de su particular estrategia empresarial. El objetivo, subrayan, es «favorecer el conocimiento del sector energético por parte del público general». Y avanzan que este microvideo es sólo el primero de una campaña más amplia destinada a echar por tierra varios prejuicios que rodean también a la «energía eólica, nuclear u otras fuentes».
«Cualquier compañía podría suscribir» el mensaje que se divulga, agregan fuentes de la eléctrica española, controlada por la italiana Enel. «Se firma porque hay que firmarlo, pero es una campaña de carácter informativo sobre el sector energético», basada en «datos objetivos», defienden.
Esta defensa del carbón contrasta con el desamparo de Endesa hacia sus dos centrales térmicas en Castilla y León. Tras sentenciar el cierre de Anllares, de la que posee un tercio, proyecta la clausura de la berciana Compostilla, situada en Cubillos del Sil, cuyo proceso de cierre podría acelerarse sobre lo inicialmente previsto (en 2020) para comenzar este mismo año.
Entretanto, la compañía sí mantiene su apuesta en las centrales de As Pontes (A Coruña)y Carboneras (Almería), donde proyecta 300 millones de inversión para reducir las emisiones. Ambas plantas funcionan con mineral de importación.
Sin ir más lejos, la compañía presentó el mes pasado una inversión superior a los 200 millones de euros en la térmica gallega, la mayor de su género en España, que da empleo directo a 700 personas. La intervención permitirá mejorar la eficiencia ambiental «gracias a la reducción de un 71% de las emisiones de dióxido de azufre, de un 62,5% de las de óxidos de nitrógeno y de un 80% en la emisión de partículas», indicó entonces la firma en un comunicado. Esa reforma permitirá desnitrificar y eliminar el azufre de los gases resultantes de la combustión de carbón con el fin de minimizar los efectos ambientales de la actividad y cumplir así con los requisitos de la Directiva europea de Emisiones Industriales (DEI).
Entretanto, para las centrales de carbón doméstico como Compostilla y Andorra (Teruel) planea el desmantelamiento, a más tardar en 2020, aduciendo problemas de rentabilidad en tanto no existan unas condiciones estables de regulación y de mercado que posibiliten las inversiones medioambientales necesarias para garantizar el futuro en las centrales de carbón nacional.
Iberdrola, por su parte, mantiene que procederá al cierre de las centrales térmicas de Velilla del río Carrión (Palencia) y Lada (Asturias) al considerar que se trata de una «decisión mediante la que se ratifica» la idea de reducir las emisiones de CO2 en un 50% en el año 2030 respecto a los niveles de 2007 y de ser neutra en carbono en 2050. La petición de la autorización para su clausura se realizó ante el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital para ambas plantas, que suman una potencia de 874 megavatios.
En el caso concreto de las centrales de Lada y Velilla, Iberdrola señala que su cierre no afectará al compromiso de la compañía con el empleo, ya que recolocará al 100 por 100 de la plantilla (90 empleados en Lada y 80 en Velilla). Así será tanto en las labores de desmantelamiento de ambas plantas, que se extenderán durante cuatro años desde la fecha de aprobación de cierre por parte del Ministerio de Energía y supondrán una inversión cercana a los 35 millones de euros, como en otras instalaciones de la empresa. Las zonas ocupadas por Lada y Velilla serán a su vez objeto de una restauración paisajística.