Diario de Valladolid

Los testigos desmontan la versión de la hermana de Driss

«Sabe hablar español», a pesar de que esgrimió esta excusa para no llamar al 112

El juicio de asesinato celebra hoy su quinta sesión.-MARIO TEJEDOR

El juicio de asesinato celebra hoy su quinta sesión.-MARIO TEJEDOR

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MILAGROS HERVADA / SORIA
Valladolid

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El argumento defendido por la hermana de Driss Faseh, acusado de asesinar a su esposa Rachida Nour, de que su torpeza con el español fue la razón por la que no avisó a los servicios de emergencia al ver a su cuñada tumbada en el suelo, presuntamente mareada y sin responder a los intentos de su marido de reanimarla, quedó ayer desmontado en la cuarta jornada del juicio por los testigos, quienes aseguraron que Naia Faseh «sabe hablar castellano».

Así lo reconocieron tanto sus jefes en el matadero donde trabaja como los profesionales sanitarios que la atendían de una lesión al afirmar que se comunicaban en español con ella, quien por otro lado lleva viviendo en España ya 17 años.

También acudió en calidad de testigo el responsable de la autoescuela donde la hermana del encausado trataba de obtener el carné de conducir, finalmente sin éxito, y apuntó que acudió a pocas clases pero lo normal en personas extranjeras es que acudan a clases teóricas una media de dos años por las dificultades que entraña para ellos la comprensión de determinados conceptos del código de circulación.

Con estos testigos, las acusaciones, tanto Fiscalía como la acusación particular, pretendían evidenciar que Naia Faseh podría haber telefoneado al servicio 112 en cuanto llegó a casa del matrimonio, tras ser requerida por el acusado que le solicitó ayuda porque su mujer «estaba mareada».

Las pruebas determinan que Driss Faseh llamó a su hermana a las 21.37 horas de ese 22 de junio de 2015 desde casa pero tardaron casi una hora, a las 22.25 horas concretamente, en avisar a la hija de Naia, que fue quien utilizó el móvil para contactar con emergencias a las 22.46 horas. Según la grabación que se conoció en el juicio en la segunda jornada celebrada el martes, informó al servicio 112 de que su tía estaba «inconsciente» porque se había caído «en la ducha», pero que seguía respirando, «un poco, no mucho».

Naia Faseh había argumentado en su declaración como testigo ante el tribunal que habitualmente solicitaba la ayuda de su hija para comunicarse debido a sus dificultades para hablar español. También dijo que si no avisó antes a nadie es porque no quería perder tiempo «de estar en la casa», donde, según su versión, se ocupó del bebé del matrimonio, de apenas dos meses, sin acercarse siquiera a la víctima.

Un beso para el acusado

Durante la sesión de ayer testificó igualmente un sobrino del acusado, de apenas 15 años cuando ocurrieron los hechos, quien describió que su madre llegó ya de noche a casa para preparar la cena, el desayuno para ellos ya que se encontraban en pleno Ramadán. «La llamaron por teléfono, eran mis tíos (sin poder determinar si con el teléfono de Driss o el de Rachida), hablaron un poco pero no sé de qué porque no escuché. Luego mi madre puso la comida en la mesa y me dijo, ‘ahora vuelvo’, y se marchó», rememoró de aquellos momentos, sin poder evitar romper a llorar. Sobre la urgencia de aquella llamada, pregunta realizada por la Fiscalía, el chaval no supo responder.

Visiblemente afectado durante su declaración, al terminar su comparecencia ante el tribunal, en la que estuvo acompañado por la fiscal de Menores, se acercó al acusado al tiempo que éste le hacía un gesto con el dedo sobre su mejilla instándole a darle un beso, ante lo que el joven se inclinó hacia él para mostrarle su cariño.

El encausado, que se enfrenta a una pena de 20 años de cárcel por un delito de asesinato con el agravante de parentesco, se encuentra en prisión provisional desde el 22 de junio de 2015 en que fue detenido por la Policía Nacional como autor de la muerte de su esposa, que presentaba golpes en diferentes partes de su cuerpo.

Médicos y policías

La jornada de hoy se reanudará con nuevas pruebas testificales y periciales, con la presencia de la Policía y los servicios de emergencia del 112 que atendieron a Rachida Nour, a la que encontraron ya en la cama, aunque el acusado aseguró que se la encontró tirada en el pasillo, desnuda, cuando él entró en la casa, según su versión. Los médicos constataron al llegar al domicilio que la mujer llevaba ya «tiempo» muerta, tal y como señaló el fiscal en sus alegaciones previas, citando el informe del forense. Este indica que la mujer falleció de asfixia tras recibir «una brutal paliza», y la acusación sostiene que fue el acusado quien le taponó los orificios respiratorios, con las manos o un objeto blando. Aspecto que niega la defensa, quien solicita la libre absolución.

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