Diario de Valladolid

«Vivimos momentos de pánico pero supimos cómo reaccionar»

Vecinos de la barriada Juan XXIII de Burgos relatan el suceso que tuvo en vilo al barrio tras la agresión a un taxista / El joven que inmovilizó al agresor relata el nerviosismo del momento

El joven taxista agredido estaba esperando clientes en esta parada de la calle Vitoria cuando a las diez y media sufrió el atraco de un conocido delincuente.-S. OTERO

El joven taxista agredido estaba esperando clientes en esta parada de la calle Vitoria cuando a las diez y media sufrió el atraco de un conocido delincuente.-S. OTERO

Publicado por
L. BRIONES / BURGOS
Valladolid

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La normalidad reinaba ayer en la barriada Juan XXIII de Burgos, en pleno barrio de Gamonal a escasos metros de la zona cero en la que se vivieron los graves disturbios de 2014 por la construcción de un parking. Un vistazo rápido a la zona ofrecía el tradicional movimiento de una mañana de sábado en pleno mes de agosto. Poco trasiego y gentío en la terraza de la bodega El Cid. Ni una silla vacía quedaba a la hora del vermú. Pero en realidad no era un día cualquiera, era el día después. Apenas doce horas antes las alertas se disparaban en esta pequeña vía de Gamonal, un vehículo circulaba errático, dando bandazos y dañando coches a su paso.

«Prefiero no hablar del tema. Todavía me tiemblan las piernas. No he pegado ojo», aseguraba la camarera del local, sin dejar de servir cañas y vinos. Los parroquianos, por su parte, sí comentaban entre ellos la jugada.

La mayoría de los que ocupaban la barra por la mañana no presenciaron lo ocurrido. Fueron otros, clientes que aprovechaban la apacible noche en la terraza del bar del barrio, los que, superado el estupor de ver de pronto un taxi empotrarse deliberadamente contra varios vehículos aparcados, se lanzaron a cazar al autor de tales destrozos.

«Aquí traigo los papeles para el seguro», comentaba un joven al dueño de la bodega. Su furgoneta, aparcada justo en frente del local, ha quedado en estado crítico, posiblemente irreparable. El suyo es uno de los seis coches implicados en el llamativo siniestro. Rechaza identificarse pero reconoce que el vídeo que desde las 23 horas de ayer ha volado por las redes sociales -y que puede verse en la página web de este periódico- es suyo. En él se observa el momento en el que los vecinos atrapan al asaltante del taxi, que los amenazaba con el arma del que se sirvió para herir en el cuello al dueño del vehículo robado unos minutos antes.

«En ese momento ya sabía que se había estampado contra mi coche y como vi que había mucha gente opté por grabar un vídeo de lo que ocurría. No sabía muy bien si iba a volver a arrancar o a salir, como al final hizo», relataba, aún sorprendido por la repercusión de las imágenes.

Interrumpe su relato para saludar a un vecino, David, al que presenta como el verdadero responsable de retener al delincuente, un ‘viejo conocido’ de la zona de Gamonal, y con problemas policiales desde hace décadas, según los presentes más talluditos, que, afirmaban, había salido hace «muy poco» de la prisión.

David relataba los hechos con tranquilidad pero reconocía el nerviosismo reinante en la calle durante la accidentada huida del agresor del joven taxista. «Tal y como están las cosas oír que hay un coche subiendo por las aceras tras acuchillar a un chico... Hubo momentos de pánico, imagínate. Pero supimos reaccionar. Yo tengo conocimiento de artes marciales y me acerqué cuando vi que los vecinos querían sacarle del coche. Al darse cuenta que tenía algo en la mano la zona se despejó y es cuando salió y comenzó a correr. Le lancé un plástico pero ni le rozó y como daba golpes al aire fui por detrás y conseguí hacerle una llave y tirarle al suelo. Llegué a temer que se hubiera clavado el arma que llevaba porque tenía sangre en la mano pero mi prioridad en ese momento era inmovilizarlo. Una vez tumbado se sumaron más personas a sujetarlo y yo me aparté», relataba.

Minutos después de atraparlo llegaron los agentes al lugar de los hechos. Ayer había quien consideraba que demasiado tarde, pues la primera llamada se recibía bastante antes del desenlace narrado, tras el robo del vehículo. Otros, restaban importancia a la demora, pues, indicaban, «no fue tanto tiempo, aunque se nos hiciera largo».

Sea como fuere, el alivio sucedió al terror en la barriada Juan XXIII, especialmente porque «no paso nada para lo que podía haber ocurrido», afirmaban otros clientes del bar. «La verdad es que lo que llevaba en la mano era una especie de herramienta sin apenas filo y con una hoja muy corta. Por eso al taxista apenas le causó heridas superficiales», explicaba David. Por su parte, el representante de la asociación vecinal de la zona,Miguel Ángel Gómez, califica de «héroes» a los que sin dudarlo decidieron actuar.

Héroes, en todo caso, que ayer se camuflaban entre el paisanaje de cualquier sábado por la mañana en el barrio y continuaban con su rutina mientras el contador de reproducciones de su ‘hazaña’ no paraba de aumentar.

Cabe señalar que el taxista agredido, un varón de 27 años, fue atendido por Emergencias en el lugar del asalto, en la parada ubicada frente al bar África, en la calle Vitoria, sin precisar ingreso hospitalario. Tras unas curas y varios puntos de sutura recibía el alta a la 1.30 de la madrugada. Su negativa a entregar la recaudación del día al individuo que accedía a su vehículo al filo de las 22.30 horas, «una hora nada sospechosa y menos en una zona tan transitada», según destacan sus compañeros de labor, desencadenó el ataque y la posterior fuga del ladrón con el coche por las calles aledañas.

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