Diario de Valladolid

Cuéllar conserva la esencia que encierra la tradición

La villa segoviana mantiene con pureza un encierro con astados de El Sardinero, Albarrán, Brazuelas, Lagunajanda y Yerbanueva

César Mata
Publicado por
César Mata

Creado:

Actualizado:

A las ocho en punto de esta mañana, segundos arriba o abajo, el primero de los encierros de Cuéllar dará inicio con la suelta de los astados desde los corrales del Puente Segoviano, en la margen derecha del río Cega. Un rito, como todos los que no han perdido su verdadera esencia popular, en el que el reloj se deja en casa y simplemente se celebra la vida. Poniéndola en riesgo, o siendo espectador de esa emoción tejida de astas y embestidas.

En Cuéllar los astados recorren cinco kilómetros entre un laberinto arenoso de pinos, un estrechamiento para atravesar el arroyo Cerquilla, un quiebro a un polígono industrial (¿cuándo lo planearon no sabían que había encierros?), un inmenso rastrojo, un túnel bajo la autovía y un precioso descenso en forma de embudo, que crea un trepidante discurrir de astas y pezuñas… Luego llega la calle, 900 metros hasta la plaza, con la calle de Las Parras como espacio sagrado para los corredores con alma y músculo.

A eso de las ocho, ya saben, más o menos, se inicia el encierro, pues en los programas oficiales se lee las 9,30 de la mañana, pero esa hora es en la que llegan a la villa mudéjar. Y por eso es encierro, porque llegan del campo. Sí, sobre esa hora, y los que llegan que no siempre son todos. Vienen de la libertad y algún toro vende caro su encarcelamiento. Otro riesgo propio de la autenticidad del rito. Entre edificios de 5 plantas ninguno se escapa, claro, porque no se encierran, sino que sólo se corren.

Esta mañana de domingo de finales de agosto, con la meteorología algo destemplada, se encerrarán utreros de la divisa sevillana de El Sardinero-Ave María. Novillos de tres años con cuajo de toros, bien hechos, proporcionados. Bonitos para encerrar y para correr.

Los toros de Arcadio Albarrán, pacenses, protagonizarán el encierro de mañan lunes. Animales todos de pelo negro, con romana, y con procedencia juampedro, al igual que los utreros del día anterior.

El martes la divisa vallisoletana de Brazuelas, cuyos astados pastan en predios del término municipal de Alcazarén serán conducidos por los caballistas desde la frondosidad del Puente Segoviano hasta el embudo que sirve de umbral del territorio urbano. De la tierra al asfalto, de la libertad al control. Utreros serios a los que se enfrentará por la tarde el también vallisoletano Ricardo Maldonado. Novillos con procedencia El Ventorrillo, de pelo y hechuras diversas.

La ganadería gaditana de Lagunajanda, que tan buen juego ofreció el pasado año, tanto en el encierro como en la corrida de por la tarde, aporta sus cuatreños para el encierro del miércoles. Fina de hechuras y ajustada en su presencia al rito a celebrar, posee una procedencia ubicada en El Torero- Salvador Domecq.

Los núñez de Yerbanueva se anuncian como protagonistas del último encierro, el del jueves. Lámina preciosa, arquitectura proporcionada y finura en sus hechuras, es lo que ofrecen estos utreros sevillanos. Colorado, castaño y, sobre todo, negro, es el pelaje que ofrecen los astados de esta divisa.

Ganaderías contrastadas todas, con la incógnita de la de Brazuelas, que asume el mayor compromiso de su joven trayectoria.

tracking