Diario de Valladolid

Castilla y León recorta la pobreza

Es el segundo año consecutivo que rebaja su tasa / El 23% la población aún está en riesgo o en exclusión, cinco puntos por debajo de la media del país, pero lejos aún del 20,4% del año 2012

-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN

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Publicado por
Mar Peláez

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Viven al filo. Cualquier imprevisto puede hacer añicos su ya de por sí maltrecha economía doméstica. Encender la calefacción, echar gasolina al coche, poner la lavadora, pagar la factura de la luz... representa para el 23,2% de los castellanos y leoneses una auténtica odisea.

Son los ciudadanos de la Comunidad que se encontraban en 2016, a ojos estadísticos, en riesgo de pobreza o exclusión social. Es decir, para prácticamente una cuarta parte de la población, la calculadora resulta su mejor aliada para sortear los gastos de la vida cotidiana.

Un 17,7% vive al borde de la pobreza, por ingresar por debajo del 60% de la mediana (un concepto estadístico más preciso que la media), un 14,2% reside en hogares sin empleo, o extremadamente precario, y lo más preocupante: un 2% está inmersos de lleno en el abismo de la exclusión, sus carencias materiales son severas.

Son las tres ‘patas’ de una pobreza tal y como la mide la Encuesta de Condiciones de Vida elaborada, por el Instituto Nacional de Estadística, en base a los ingresos declarados un año antes. La cifra global de ese 23,2% resulta excesiva, pero, por segundo año consecutivo, la tasa Arope, el medidor de la pobreza relativa que la Estrategia Europa 2020 de la Unión Europea, desciende en la Comunidad. Eso sí, lo hace en una única décima.

Mayor es el descenso si se toma como referencia 2014 –el año en que Castilla y León alcanzó un triste récord–. El 26,1% de sus habitantes vivía encasillado en esa etiqueta. Desde entonces, se ha mejorado tres puntos, pero aún la Comunidad presenta niveles más preocupantes de pobreza y exclusión que en 2013 y, sobre todo, que en 2012 (año en el que la tasa se fijó en el 20,4%). La huella de la crisis económica sigue, por tanto, siendo honda.

Pese a todo, la pobreza, medida en fríos números, continúa siendo menor en Castilla y León que en el conjunto de España. En concreto, casi cinco puntos por debajo. Y es que en el país, pese la mejorar del último año, el 27,9% de los españoles se declara en riesgo de pobreza o exclusión. Castilla y León es, según esta estadística, la novena autonomía con menores tasas.

Navarra encabeza el ranking del bienestar, con sólo un 13% de sus habitantes en riesgo de pobreza o de exclusión social. Canarias, por el contrario, lidera el listado del ‘malestar’, con un 44,6% de pobreza.

A esta mejora de los niveles en la Comunidad ha contribuido el hecho de que las rentas personales y familiares hayan crecido ligeramente. Un castellano y leonés ingresa 10.815 euros anuales, un 2,32% más que en el ejercicio anterior. Es, por tanto, la novena autonomía con una renta per cápita más elevada y supone 107 euros más que la media de los españoles.

Si se analizan los ingresos que entran en un hogar de la Comunidad se observa que el crecimiento fue del 1,68% en un año, hasta alcanzar los 25.255 euros anuales. En este caso, el aumento fue ligeramente inferior al experimentado a nivel nacional (2,45%) y la cuantía también 1.475 euros por debajo de la media del país. Sólo las familias de seis autonomías perciben menos –Valencia, Castilla-La Mancha, Canarias, Murcia, Andalucía y, sobre todo, Extremadura, con 21.671 euros–.

Pero no todos los que aparecen reflejados en esta estadística son pobres exactamente. Los datos del INE, dados ayer a conocer, suman a aquellas personas que viven al borde de la pobreza, por presentar alguna carencia que les dificulta afrontar algún gasto, y aquellos que realmente están inmersos en el abismo de la exclusión.

Tanto unos como otros han disminuido en porcentaje. Y es que la reducción global de la tasa Arope se debió a una merma en los tres componentes que la forman: riesgo de pobreza, carencia material severa y hogares con baja intensidad en el trabajo. Al respecto, la tasa de pobreza se situó en el 17,7%, medio punto por debajo de la registrada en 2015, y 4,6 puntos por debajo de la tasa nacional. El porcentaje de hogares sin empleo o con baja intensidad laboral era el pasado año del 14,2%, dos puntos menos que en 2015. Ambos están alejados todavía de las cifras de 2011 y 2012.

Pero si hay algún indicador que mida la pobreza en su peor expresión, este es el de carencia material severa. En esa situación crítica se halla un 2% de los castellanos y leoneses. La cifra se ha recortado en el último año en tres décimas y, a pesar de que el dato del 0,8% de 2008 es una utopía, Castilla y León es la autonomía con menor número de personas pasándolo verdaderamente mal, frente al 5,8% nacional.

Ellos carecen de, al menos, cuatro de los conceptos que el INE considera imprescindibles: tener lavadora, teléfono, televisión, automóvil, retrasarse en los pagos de los gastos de la vivienda, no poder hacer frente a imprevistos, no permitirse encender la calefacción, comer carne o pescado al menos cada dos días o no irse de vacaciones una semana al año.

En términos generales, aquellos hogares que aseguran tener alguna limitación económica, mayor o menor, la tienen para irse de vacaciones una semana. Un 30,4% de las familias castellanas y leonesas no se lo puede permitir y un 24,5% no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos. Ambos han disminuido.

Por contra han aumentado el volumen de hogares que se ven obligados a retrasar el pago de recibos (ya representan un 4,4%) o no pueden disponer ni de un vehículo (un 4%).

La estadística también desgrosa otras variables, como la tenencia de la vivienda. A los castellanos y leoneses les gusta poseer su propia vivienda, y no dudan para ello en hipotecarse, aunque en un porcentaje inferior al año anterior. Según la estadística anual, el 83% de los hogares son en propiedad.

Aunque ha retrocedido justo un punto en relación a 2015 y ha perdido el primer puesto que logró ese año, lo cierto es que ese porcentaje de propiedades, frente a alquileres, sigue siendo seis puntos superior a la media del país.

Las condiciones de las viviendas en las que viven los castellanos y leoneses son considerablemente mejores que las del resto del país. Tienen más luz, sufren menos ruidos, menos contaminación y padecen con menor fuerza los envites de la delincuencia y el vandalismo. Según la estadística, el 86% de los hogares ‘respiran’ tranquilidad, e incluso en mayor medida que un año antes. Están, además, trece puntos por encima del promedio nacional.

UN 54,4% LLEGA A FIN DE MES SIN EXCESIVOS PROBLEMAS

Llegar a fin de mes resulta cuanto menos una aventura para el 45,5% de los castellanos y leoneses; un ‘paseo’ para el 54,4% restantes. Estos últimos no necesitan hacer ‘malabares’ para acabar el mes en números positivos.

De hecho, según la Encuesta de Condiciones de Vida, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, el 38% de los castellanos y leoneses llega al 30 o 31 de cada mes con cierta facilidad financiera, para un 16% no le supone ningún problema, e incluso para un mínimo 0,8% alcanza el fin de mes con mucha facilidad. Son más que en 2015, cuando en esa situación más o menos boyante se encontraban el 48,4%.

Pero hay otra cara más amarga, la de ese 5,2% que asegura tachar los días del calendario con auténticas ansías esperando que llegue la nómina, porque sus dificultades son máximas, o ese 12,8% que alcanza el fin de mes con dificultades. Algo más tranquilizador es el final para el 27,5% que llega con cierta dificultad.

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