La USAL comienza esta semana la retirada del andamio de su fachada histórica
Los trabajos de restauración acometidos por la Junta y la Fundación Santa María la Real desvelaron curiosidades y detalles de la historia de la conocida como Fachada Rica
La Universidad de Salamanca comenzará esta semana a retirar el andamio que durante los últimos cuatro meses ha cubierto su fachada histórica con motivo de la restauración llevada a cabo por la Junta de Castilla y León y la Fundación Santa María la Real, con una inversión por parte del Gobierno autonómico de 590.000 euros, informaron hoy las tres instituciones.
En los próximos días, y antes de retirar definitivamente el andamio, se realizará una revisión de las tareas desarrolladas en la conocida como Fachada Rica, que han consistido en la limpieza, restauración de los pináculos, eliminación de sales, reintegración volumétrica y armonización cromática del conjunto.
Para combatir la humedad, se instaló una nueva cubierta sobre la sala de incunables que mejorará la ventilación, estanqueidad e impermeabilización de la fachada, a la vez que facilitará la evacuación del agua. Además, una vez retirado el andamio, se actuará en el zaguán del edificio y en el exterior de uno de sus rondines, destinado a establecer pozos de aireación y a conectar estos a la red de ventilación ya existente.
La intervención irá acompañada del correspondiente seguimiento arqueológico y se llevará a cabo respetando la historia del edificio, utilizando métodos y materiales estables, reversibles y homogéneos y documentando cada paso.
Además, con el fin de facilitar la mejor conservación y mantenimiento de la portada de la Universidad de Salamanca, se procedió a su monitorización interior y exterior mediante la instalación de sensores ambientales y estructurales que servirán para comprender mejor el comportamiento del conjunto en relación con el clima exterior.
Para facilitar la implicación de la sociedad con el proyecto durante la restauración, se mantuvo el programa de difusión con el punto de información de la Plaza de las Escuelas, se desarrollaron diferentes visitas técnicas y se plantea organizar unas jornadas especializadas.
Cabe recordar también que la actuación comenzó a fraguarse en febrero de 2011, con el desarrollo de una primera fase en la que se realizaron los estudios previos necesarios para diagnosticar y documentar el estado real de la fachada y para redactar un proyecto de intervención adecuado a sus necesidades.
La actual fase de restauración fue acometida gracias a la implicación de la Junta de Castilla y León y de la propia Universidad y fue desarrollada por un equipo multidisciplinar de profesionales, coordinados desde la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico.
Detalles de la fachada
Nicomedes de Mendívil es el nombre de uno de los alumnos de tercer curso de la Escuela de Arquitectura de Madrid que en mayo de 1853 subió a la Fachada Rica de la Universidad de Salamanca, como parte de una excursión organizada por el arquitecto Francisco Jareño a la ciudad, y que dejó huella en la portada con el grabado 'Espedición de 1853'.
El desmontaje de la cubierta, durante la presente restauración, permitió localizar en un sillar del contrafuerte meridional otro grabado, 'N. Mendivil 1853', que sirvió al equipo de investigación para rastrear la pista de Nicomedes de Mendívil a partir del estudio que realizó Antonio Casaseca sobre la expedición de Jareño. No es seguro que fuera Nicomedes quién realizó todas las inscripciones, pero sí, al menos, una de ellas.
Este fue uno de los detalles descubiertos con la intervención. Y es que, desde el primer momento, la actuación en la Portada Rica se contempló como una oportunidad para la investigación y el conocimiento y, de ahí, que durante el proceso de restauración se hayan sucedido las visitas técnicas.
Una de ellas fue la de la investigadora Alexandra Gutiérrez, doctoranda de Historia del Arte de la Universidad de Salamanca, quien está realizando su tesis sobre las monteas o trazados que se ejecutaban sobre un tendido de yeso en la piedra o en los solados de la propia construcción, de donde podían sacarse plantillas para facilitar el trabajo de los maestros canteros.
La ascensión al andamio de Alexandra, le permitió localizar algunos de estos sillares con monteas en la Portada Rica, entre otros, uno en el que se ejecutó la plantilla para el trazado de un bocel o baquetón. “Las trazas aquí localizadas vienen a reforzar los estudios que se han estado llevando a cabo en los últimos años sobre estas huellas escondidas en la piedra de nuestros monumentos, como las localizadas en las azoteas de la catedral de Sevilla o las que se escondían en el templo mayor de Santiago de Compostela", explicó la investigadora.
"Aquí encontramos algunos ejemplos relacionados con la labor directa del cantero que se llevaba a cabo a pie de obra, lo que demuestra el uso habitual de este sistema en el seno del taller y la eficacia de los canteros en el control geométrico necesario para la ejecución de las fábricas pétreas”, explicó Alexandra Gutiérrez.
Otras curiosidades
La supervisión arqueológica de la obra en la fachada histórica de la Universidad de Salamanca trajo consigo otras curiosidades. Al desmontar la cubierta de la sala de incunables, se halló un alquerque grabado sobre un sillar reaprovechado como material constructivo de la fachada plateresca.
El alquerque, tal y como explica la arqueóloga de la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, Zoa Escudero, "es un tablero de un antiquísimo y popular juego de mesa que se solía practicar en espacios públicos y privados, desde templos, a castillos e iglesias”. Se jugaba, según comenta la técnico del proyecto “en bancos o escalones”, para lo que se solía grabar el tablero en la piedra.
El origen del juego parece remontarse al antiguo Egipto, desde donde se fue extendiendo a gran parte del Mediterráneo. El nombre de 'alquerque', procede del árabe al-qirkat y los más antiguos, recuerda la investigadora, “incluidos los de época romana, son los llamados de tres y de nueve, atendiendo al número de fichas por cada jugador”.
El localizado al levantar la cubierta de la Fachada Rica es un “alquerque de 12, es decir, se jugaría con 24 fichas, 12 negras o blancas para cada participante” apunta la arqueóloga, para añadir que se trata de “una variedad más moderna, difundida con posterioridad al siglo XIII y cuyas reglas aparecen recogidas por vez primera en el Libro de axedrez, dados e tablas, del rey Alfonso X El Sabio”.