El objetivo de déficit se relaja en 56 millones para la Comunidad
Castilla y León votó a favor del pacto que fija el límite en el 0,6%, con un aumento de un décima / La batalla de Economía se centra ahora en mejorar las entregas a cuenta del próximo ejercicio

Pilar del Olmo, ayer, con el ministro Cristóbal Montoro.-ICAL
La consejera de Economía, Pilar del Olmo, salió ayer «satisfecha de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, ya que regresa a la Comunidad con 56 millones de euros en el bolsillo, una cantidad que coincide, más o menos, con lo que Castilla y León tiene que pagar en un mes por la factura farmacéutica. Es lo que representa la décima en que se ha flexibilizado el objetivo de déficit para el próximo ejercicio, que será del 0,6%.
No se trata de dinero contante y sonante, sino de la posibilidad de incrementar el gasto sobre los ingresos previstos en 56 millones más. Lógicamente, para disponer de ese dinero hay que recurrir al endeudamiento. Por tanto, el acuerdo alcanzado ayer en Madrid para un déficit del 0,6% supone que la Comunidad podrá tener un déficit de unos 336 millones de euros. Por supuesto, las cifras son solo estimaciones, ya que aún ni siquiera hay presupuesto.
Pilar del Olmo calificó el acuerdo como «satisfactorio», sobre todo teniendo en cuenta el punto de partida. Antes de la última modificación de los objetivos para este año y el próximo, se partía de un 0,1% para 2017. En abril, se produjo el acuerdo entre las Comunidades Autónomas y el Gobierno para establecer el objetivo de 2016 en el 0,7 y el de 2017 en el 0,5%.
Ahora se eleva una décima ese 0,5%, lo que ha sido posible tras un acuerdo entre el PP y el PSOE, que inicialmente reclamaba un 0,7%. Sin embargo, no todas las autonomías gobernadas por los socialistas respetaron el pacto, ya que Baleares y Valencia sumaron su voto negativo al de los catalanes.
Castilla yLeón votó a favor del 0,6%. Del Olmo consideró «de agradecer» el cambio que se produjo ayer en la reunión respecto a las del pasado, ya que el Gobierno central «antes era inflexible». «Es importante que haya habido flexibilidad», dijo la consejera. El cambio coincide con la presencia de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, acompañando al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Preguntada al respecto, Del Olmo señaló que la vicepresidenta «es una persona que tiene bastante cintura y ha comprendido lo que nos pasa a las Comunidades Autónomas».
La satisfacción de la Junta de Castilla y León es, pese a todo, relativa. Lo de ayer fue una batalla más en la gran guerra de la Comunidad contra un modelo de financiación que le perjudica y un reparto injusto del objetivo del déficit. Sobre este último punto, Del Olmo recordó una vez más que el gasto público asumido por las autonomías supone un tercio del total del Estado y sin embargo a las Comunidades Autónomas no les corresponde un tercio del déficit. Si fuera así, el déficit de Castilla y León podría superar el 1%.
En cualquier caso, la consejera de Economía castellano y leonesa deja claro que el interés de la Junta «no es tener más déficit», sino disponer de más dinero para cubrir los servicios que presta. En ese sentido, si lo recibido siempre ha sido insuficiente para cubrir los costes, el panorama para el próximo año inicialmente es peor.
El Gobierno de la nación anunció en octubre una estimación de entregas a cuenta para 2017 que a Castilla y León le suponen una reducción de aproximadamente cien millones de euros. Con ello, «no tengo suficiente para hacer el presupuesto», comentaba ayer Del Olmo a este periódico.
La consejera planteó el problema en el Consejo de Política Fiscal y Financiera y su reclamación de unas mayores entregas a cuenta para el próximo ejercicio y un cambio posterior del modelo de financiación autonómica.
Ayer no obtuvo respuesta, ya que el Ejecutivo considera que no puede decir nada hasta que no cuente al menos con un proyecto de presupuesto.
Las estimaciones provisionales que ha hecho el Gobierno de Rajoy se hacen en base a una prórroga de los presupuestos de este año. Pilar del Olmo confía en que, en la elaboración de las cuentas del próximo año, el Ejecutivo central «repase» esas cifras y ofrezca a la Comunidad unas entregas a cuenta como poco iguales a las de 2016.
Para Del Olmo «no es coherente» que a otras autonomías la previsión les suponga un aumento y a Castilla y León una reducción, máxime teniendo en cuenta que las entregas de 2016 se hacen en relación a la liquidación del presupuesto de 2014, cuando la economía nacional creció un 1,4%, y las de 2017 se establecen en función del ejercicio de 2015, con un aumento del PIB que fue más del doble, el 3,2%.
Pilar del Olmo espera que la cifras finales de las entregas a cuenta sean «otras diferentes», ya que las provisionales «derivan de una especie de congelación» que no se corresponde con la realidad económica. Pero esa será la siguiente batalla y de momento a la Junta le toca disfrutar de la satisfacción moderada del resultado de ayer en la que el botín está representado por ese nuevo objetivo del déficit para 2017 del 0,6%, una décima más que puede suponer ganar un margen en 56 millones de euros.
La satisfacción no es total, como recalca la consejera, porque el reparto del esfuerzo del déficit sigue lejos de 33% que correspondería a las Comunidades si se tiene en cuenta el porcentaje de gasto público que asumen. Pero sobre todo, el temor está en que la próxima batalla, la de las entregas a cuenta, de momento no va bien.