El CES europeo avisa que el carbón «no tiene amigos» pese a ser viable
Propone «cambiar el lenguaje» para lograr que la UE conceda una prórroga de 25 a 50 años

Santiago Aparicio, Ángel Hernández, Pilar del Olmo, Germán Barrios, Dimitru Fornea y Faustino Temprano, ayer, antes de comenzar la jornada del CES.-ICAL
«No vais a encontrar muchos amigos del carbón en la Comisión Europea». Esta fue la advertencia que lanzó ayer Dimitru Fornea, ponente general en el dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el carbón que adelantó este periódico. El rumano aconsejó a los castellanos y leoneses «cambiar el lenguaje» a la hora de hablar del carbón, para poder conseguir una prórroga de 25 o 50 años para la minería. «Si entras diciendo que vas a defender el carbón, pierdes directamente», sentenció.
Fornea compareció ayer en el Consejo Económico y Social de Castilla yLeón para explicar el análisis realizado por el Comité Económico y Social Europeo. La escasez de «amigos del carbón» la vivió el propio dictamen, ya que su primera versión, más defensora del mineral autóctono europeo, se encontró con una amplia oposición en el pleno del Comité, que lo rechazó. El argumento del cambio climático pesa más en Europa que los puestos de trabajo de los mineros y la pervivencia de la actividad económica en las cuencas, explicó.
Por eso, Dimitru Fornea aprendió a cambiar el lenguaje y los objetivos. No se trata ya de conseguir la supervivencia de la minería, que considera viable, sino de lograr una prórroga y poder mantener la actividad más allá del 2018, fecha en la que Europa condena al cierre a las explotaciones no rentables y a la devolución de las ayudas a las viables que decidan continuar.
«El debate sobre el cambio climático es hostil hacia la producción con carbón», recalcó el rumano, y la transición energética hacia las energías renovables «es imparable». El nuevo lenguaje de Fornea expresa la necesidad de mantener el carbón autóctono para que juegue «un papel estabilizador» en dicha transición.
Los 240.000 empleos directos de la minería, que alcanzan el millón con los indirectos, no sirven de argumento en la defensa del mineral, porque «la idea de excluir el carbón de la generación eléctrica parece generalizada», según recalcó Fornea, y ni los países productores, salvo Polonia, lo defienden. «Las autoridades han adoptado la política del avestruz». «Los gobiernos nacionales tienen mucha responsabilidad», continuó el rumano, para quien es importante alcanzar un compromiso político en cada país productor para que la presión en Bruselas sea efectiva a la hora de conseguir la prórroga que defiende, la una transición ordenada.
«Las cuencas mineras deben prepararse para cerrar», sentenció Fornea, bien por motivos económicos bien por presión ecológica. Sin embargo, «prepararse no debe significar cerrar, sino contar con un periodo de transición, con una planificación de 25 a 50 años», un tiempo en el que con minas europeas o sin ellas va a seguir quemándose carbón en el viejo continente. Esa es la conclusión del dictamen del Comité Económico y Social, que finalmente consiguió la aprobación del pleno, aunque se mantuvo una oposición relevante. Ese dictamen deberá pasar ahora por el Comité de las Regiones y de allí llegar al Parlamento Europeo, donde si se consigue el visto, bueno tendrá que trasladarse a la Comisión Europea.