SANIDAD ANIMAL
Los focos de la enfermedad de Newcastle en Valladolid ponen en alerta a las OPAS
Con más de un millón de aves sacrificadas y 13 focos activos, las organizaciones agrarias reclaman «medidas suficientes para contener la enfermedad»
Pino convoca a las OPAS mañana para tratar la sanidad animal

Granja avícola en Aldea de San Miguel donde surgió el primer foco de Enfermedad de Newcastle.
«Preocupación» es la palabra que más repiten los diferentes representantes de Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAS) más representativas de Castilla y León cuando se les pregunta por la Enfermedad de Newcastle. Aunque su nombre remite a la ciudad británica donde se describió por primera vez, es en Valladolid donde el virus concentra ahora la atención del sector, con 13 focos activos desde hace tres semanas. Con el «miedo» de que que puedan aparecer nuevos casos, las OPAS alertan de las posibles consecuencias que puede acarrear el obligado sacrificio de aves, con un impacto que afectaría en cadena a los empresarios, administraciones y consumidores.
«Es una situación que no deja tranquilos a los ganaderos y no les deja vivir», refleja Carlos Sánchez, secretario general de UPA Salamanca. Y es que pasan las semanas y el escenario de contagios no se invierte, de forma que el pasado lunes las autoridades veterinarias de la Junta de Castilla y León notificaron al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación dos nuevos focos de la Enfermedad de Newcastle en los términos municipales de Íscar y Megeces, en la provincia vallisoletana. «Lo normal es que que esto no ocurra de esta manera», refleja al respecto Lorenzo Rivera, coordinador de COAG en la región.
Valladolid
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Marta Gamazo
Todo el brote se concentra en Valladolid, donde emergió el pasado 16 de junio en una en una granja ubicada en el municipio de Aldea de San Miguel. Entonces, las alertas se activaron rápidamente ya que de la Enfermedad de Newcastle no se habían registrado casos en la avicultura vallisoletana, lo que conlleva que muchas explotaciones no hayan aplicado la correspondiente vacunación, como ocurrió en esa primera granja de Valladolid. Como resultado, un total de 24.000 broilers, gallinas de engorde, fueron sacrificadas, cifra que ya está disparada hasta más de un millón entre las diferentes especies de 13 focos detectados.
«Es una enfermedad bastante contagiosa y su control es complicado», reconoce Carlos Sánchez, secretario general de UPA Salamanca. De hecho, la Enfermedad de Newcastle está definida como «altamente contagiosa» en la ficha realizada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, lo que refleja la rapidez con lo que se han extendido los diferentes focos pese a las medidas veterinarias y técnicas aplicadas para su control, en coordinación entre la Junta y el Gobierno de España.
Frente a esa gestión, desde la UCCL se pide una reflexión. «En teoría, los expertos dicen que las medidas de seguridad que se están empleando tendrían que ser suficientes para contener la enfermedad, pero los datos dicen que que no la conseguimos controlar. Por lo tanto, yo creo que hay que hacer una reflexión para ver cómo se pueden evitar estas cosas, porque la verdad es que las pérdidas económicas para los ganaderos son tremendas», afirma Jesús Manuel González, coordinador regional de la Unión de Campesinos.
En la misma línea que el representante de UCCL se pronuncia el coordinador de COAG en Castilla y León, concretamente desde el ámbito sanitario con la reclamación de «fórmulas» que pueden ir desde la propia vacunación para tratar la Enfermedad de Newcastle hasta la «mejora del estatus sanitario», sin olvidarse Lorenzo Rivera del control de la «fauna salvaje», que para él provoca el repunte de contagios. «La emergencia cinegética que se aprobó hace unos meses tendrá que seguir en vigor para que muchas enfermedades de este tipo no se trasladen a las cabañas ganaderas», considera, con el ánimo de «intentar luchar en la prevención», como recuerda que se ha hecho con la Dermatosis Nodular Contagiosa, sin focos en Castilla y León pero sí a nivel nacional, lo que ha llevado a la Junta a prorrogar las restricciones cautelares hasta el próximo 31 de julio.
Jesús Manuel González también se apoya en la aplicación de «protocolos muy adecuados de seguridad» ante la «alta movilidad» de aves. «Es muy complicado su control por la cantidad de aves silvestres que hay. Desde palomas, gorriones, cigüeñas, todas las que han venido de África, que ahora han ido hacia el norte, las que después vienen del norte y van hacia África...», apunta el coordinador regional de UCCL. Pero al menos, en el escenario que rodea a la Enfermedad de Newcastle, se produjo una rápida activación en Valladolid de las medidas establecidas en el Reglamento Delegado 2020/687 de la Comisión Europea, entre ellas la inmovilización de forma «inmediata» de la primera granja afectada en Aldea de San Miguel. Pero no ha resultado ser suficiente, por lo que el mismo Jesús Manuel González enfatiza en trabajar «mucho más» con la vacunación, con una perspectiva general por todos los virus que puedan llegar a los animales.
«En la iniciativa privada, el ganadero en este caso, o el empresario, es muy cuidadoso con los temas de la bioseguridad porque sabe que le va la vida en ello. Entonces, yo creo que tanto por normativa, que la europea es exigente, como por el interés que sin duda se está poniendo por el propio sector, a mí no se me ocurre qué es lo que pueda haber fallado. Esto se toma muy en serio y se destinan todos los recursos para hacerlo bien», expresa por su parte José Antonio Turrado, secretario general de Asaja Castilla y León.
En lo que refiere al funcionamiento de las granjas avícolas en Castilla y León, conviene recordar que una gran parte funcionan con un modelo de negocio integrador mediante el que una empresa central suministra los diferentes medios –incluidas las gallinas– a un ganadero, que aporta las instalaciones y recibe una remuneración por el servicio de cría. De este modo, cuando se declara un brote como el de Newcastle y se ordena el sacrificio de los animales, las consecuencias económicas alcanzan tanto a la empresa, que pierde la producción, como al avicultor, que deja de ingresar mientras la explotación permanece paralizada. Ante este contexto se pronuncia Carlos Sánchez, de UPA, que si bien reconoce el beneficio de que sean «grandes y rentables», opta por una mayor distribución de granjas. «Con la gripe aviar tuvimos que sacrificar casi dos millones y medio de gallinas en Castilla y León, porque había granjas gigantescas. Quizás es mejor hacer granjas un poco menos grandes y hacer más. Es mejor tener cinco granjas de 200.000 animales que una de un millón. Porque luego, en brotes como el de Valladolid, te toca hacer un vacío y fíjate el dinero que se pierde. Eso también se lo tienen que hacer ver. El modelo de explotación por el que estamos abogando son explotaciones mucho más pequeñas y mucho más bienestar para los animales, aunque la gallina campera está expuesta al aire. Todas estas enfermedades que nos llegan por aves silvestres, puede ser un animal que venga de Europa o puede ser un gorrión de ese mismo pueblo. ¿Cómo lo controlas? Es que es incontrolable», explica.
Sobre el impacto económico aún es pronto para extraer una cifra estimada, pero las compensaciones empiezan a ser ya reclamadas por las diferentes OPAS, mientras en el horizonte no se descarta una subida de precios en el huevo que afecte, especialmente, al consumidor final. «Si sigue extendiéndose el brote, evidentemente, cada vez menos producto habrá en el mercado, por lo tanto, los precios tenderán a subir», anticipa Jesús Manuel González, de UCCL. Y es que, como añade Carlos Sánchez, de UPA, cuando se produce un vacío «importante» en las explotaciones, se deja de producir el huevo, lo que genera etapas de escasez ante el dilatado tiempo que conlleva la reposición de las diferentes aves. «Por lo que sí que puede afectar esta situación al consumidor final», comparte el secretario general de UPA Salamanca.
Las consecuencias, no obstante, tienen dos eslabones más para José Antonio Turrado. «Uno es el dueño, que entra en un bache económico. Y otro son las administraciones públicas , que tienen que indemnizar. Ya no solamente hay que pagar esos animales que hay que sacrificar, sino también el sistema de sacrificio porque hay que hacerlos siguiendo un protocolo sanitario y hay que incinerarlo o enterrarlas, es decir, no es fácil y tiene unos costes tremendos. Después los animales no empiezan a poner huevos al día siguiente. En definitiva, el foco que hay en Valladolid es un foco que mete miedo. Si se queda ahí, me imagino que será asumible, pero si esto va más, pues evidentemente va a tener unas consecuencias también en lo que paga el consumidor, sin ninguna duda», avisa el secretario general de Asaja Castilla y León.
La Enfermedad de Newcastle sólo es un ejemplo más de los brotes que enfrentan cada año, y por sorpresa, los ganaderos de Castilla y León. «Las precauciones que hay sanitarias y de prevención dentro de las granjas son cada vez mayores», asegura Lorenzo Rivera, coordinador de COAG. De hecho, el mismo el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, fue quien reconoció que están emergiendo una serie de enfermedades que «en los últimos tiempos las dábamos por desaparecidas». Y esa sanidad animal es la que concentra la convocatoria de Pino a las OPAS para mañana, con un orden del día abierto pero en el que los representantes de las organizaciones agrarias esperan que se hable de la Enfermedad de Newcastle. «Ahora todos los esfuerzos tienen que estar en contener el foco, que no se extienda la enfermedad y que sea un susto y nada más», concluye el coordinador regional de UCCL, Jesús Manuel González.