Diario de Valladolid

Casa por escuela en San Bernardo (Valladolid)

El Ayuntamiento ofrece una casa en alquiler a bajo precio para aumentar el alumnado porque en dos cursos se quedan dos niños

La alcaldesa del municipio, Silvia Lorenzo, y la profesora del colegio, Sara Melero, en un aula del centro

La alcaldesa del municipio, Silvia Lorenzo, y la profesora del colegio, Sara Melero, en un aula del centroJUAN GARCÍA

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Valladolid

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Las risas en los pupitres, las carreras en el patio y las preguntas curiosas son las razones para que el colegio se mantenga. San Bernardo es un pueblo «que no llega a 200 habitantes» de la provincia de Valladolid que su administración pertenece a Valbuena de Duero, esta pedanía pequeña y rodeada de naturaleza aún es de las pocas que puede presumir de mantener en activo su centro escolar «de momento», ya que se encuentra en busca de alumnos.

En sus aulas cinco alumnos conservan la vitalidad en los columpios y las pizarras llenas de tiza con el temario que se ha dado ese día. El problema al que se enfrenta es que dentro de dos cursos, si no consiguen la inscripción de nuevos niños, este Centro Rural Agrupado tendría que apagar sus luces y cerrar las puertas ya que tres de los cinco alumnos que forman el colegio de San Bernardo pasarán al siguiente ciclo, el instituto. Por esta razón, el Ayuntamiento anda en busca de una familia que pueda salvar el centro.

La alcaldesa, Silvia Lorenzo, define a San Bernardo como «un pueblo de colonización», ya que «durante muchos años, ha sido un municipio muy joven con una media de edad bastante juvenil». Pero, el paso del tiempo y tendencia de volar del nido ha dejado huella, «la juventud se ha ido yendo, se van a estudiar y luego ya no vuelven». «Bueno, lo que pasa normalmente en los pueblos», concluye la alcaldesa.

Las consecuencias de este éxodo rural se ha plasmado en el colegio del municipio vallisoletano ya que Silvia Lorenzo recuerda como «hace 15 años igual había 20 niños en el cole y ahora mismo solo hay cinco y con peligro de que se van yendo y no hay relevo».

Ante la necesidad de atraer a familias que aporten nuevos niños y niñas al centro educativo, el municipio se ha inspirado en una iniciativa que se ha desarrollado en Valbuena de Duero que consiste en ofrecer un alquiler «asequible» de los pisos propiedad del Ayuntamiento a familias con infantes en edad escolar.

«Era un buen ejemplo y lo teníamos aquí al lado. Entonces, al ver que teníamos también esta casa libre, la idea es prepararla para alquilar», confirma la alcaldesa de San Bernardo. En estos momentos el Ayuntamiento esta pendiente de iniciar la obra «que no va a llevar mucho tiempo» para realizar «una apuesta a punto».

Aún no han lanzado ningún llamamiento sobre la posibilidad de alquilar la casa pero ya han llegado algunas personas interesadas. «Te van viniendo al oído gente que sí que puede estar interesada y gente con niños. El otro día mismamente me habló una mujer con dos niños que le podía interesar. Pero claro, ahora mismo todavía no está para venir a vivir ni nada», asevera la alcaldesa de la localidad vallisoletana.

«Sí que hay demanda de gente que quiere venir», afirma Silvia Lorenzo. La regidora tiene claro que la idea de vivir en el pueblo «no es como antes». «Ahora quien más, quien menos tiene coches. Las infraestructuras de las carreteras están perfectas. Tenemos la autovía a punto de inaugurarse que nos viene hasta el mismo pueblo», asevera la primera edil de la pedanía de Valbuena de Duero.

Visita del cuentacuentos al colegio de San Bernardo (Valladolid)

Visita del cuentacuentos al colegio de San Bernardo (Valladolid)E.M.

Sara Melero es la profesora que se encarga desde hace unos años de la enseñanza de los niños. Cuando llegó al Centro Rural Agrupado de la localidad tenía dos clases «porque eran más de ocho alumnos, pero según se fueron haciendo mayores, iban pasando al instituto y cada vez hay menos niños».

«Un problema que hay en San Bernardo es que no hay vivienda», afirma la tutora del colegio. Por esta razón, el Ayuntamiento impulsa la iniciativa de la rehabilitación de una casa para ofrecerla de alquiler a una familia abre la oportunidad a que más niños se inscriban en el centro educativo.

Desde el colegio intenta conseguir más alumnado a través de las redes sociales mostrando «actividades atractivas para acoger a alguna familia más». La maestra explica que en los alrededores del municipio existen varios focos de empleo como las bodegas y viñedos. Además, «Peñafiel está a cinco minutos prácticamente».

En las aulas, Sara realiza «clases personalizadas» al estar en los alumnos cinco alumnos. «Estamos solos en una clase, soy yo la tutora, me encargo de darles todas las lecciones y prácticamente es atención personalizada con muchas salidas al entorno, casi siempre naturales, sociales, como implica ver tipos de hojas o diferentes seres vivos. Como lo tenemos ahí al lado, para nosotros es una oportunidad tremenda», indica la profesora.

Las clases se basan en explorar como por ejemplo con «salidas a la localidad» para que «vean que no es estar en el pupitre sentados, sino que intentamos dinamizar las clases, ramificarlas, que sea un poco aprender desde la experiencia y que sea significativa para ellos».

Los propios niños transmiten a la profesora que están «encantados». «Lo dicen siempre, que al final tienen mucha libertad, que es verdad que si estuviesen en un colegio de ciudad no tendrían tantas oportunidades de hacer diferentes actividades», corrobora Sara Melero sobre los alumnos de San Bernardo.

«Una de las actividades que hemos hecho ha sido salir a la panadería a hacer la compra y ahí ya trabajamos los euros en matemáticas. Por ejemplo, hemos estado en la Ribera haciendo un cuaderno de naturales», explica sobre las diferentes dinámicas que lleva a cabo para aplicar las lecciones de una forma práctica y divertida. «Para ellos es súper enriquecedor y luego, al ser tan poquitos y conocerse de toda la vida, pues, están prácticamente en familia», indica sobre la unión entre los compañeros.

El frente que debe superar el centro es que al pasar tres niños al instituto en los próximos dos cursos, necesitarían tres para que el colegio este abierto. «Si el año siguiente se van los tres de quinto nos quedamos solo dos, con lo cual cierra», corrobora la maestra. El ratio mínimo para que un centro educativo este abierto es de tres alumnos.

Aunque quedan dos cursos para su posible cierre, San Bernardo ya trabaja para evitar que uno de los puntos con mayor vida del pueblo se apague y si vitalidad se traslade a otro colegio.

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