Diario de Valladolid

Olmo Gómez, el 'bebe robado' de Tudela de Duero: "Algunas madres acabaron en el psiquiátrico"

Después de cinco años entre tribunales ha conseguido obtener su identidad biológica sin anular la 'adopción' a pesar de las circunstancias 

Olmo Gómez Aldaz  muestra el DNI de su identidad biológica y el de la ‘adoptiva’.

Olmo Gómez Aldaz muestra el DNI de su identidad biológica y el de la ‘adoptiva’.JUAN GARCÍA

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Olmo Gómez Aldaz, criado bajo el nombre y los apellidos de Santiago González Rueda, recogió el 13 de enero su nuevo Documento Nacional de Identidad que simboliza la recuperación de su identidad biológica, sin necesidad de anular la anterior pese a las circunstancias de su adopción, después de haber sido un ‘niño robado’ nada más nacer.

El vecino de Tudela de Duero tiene consciencia de que es un niño adoptado y siempre ha vivido con una pregunta presente en su cabeza, «¿Cuál es mi origen?» y en un momento de su vida comienza la búsqueda de su familia biológica en el año 2010, donde se dio cuenta que «las cosas no estaban limpias y no eran como las habían contado».

En la primera fase momento descubre que «no hay ninguna documentación», y algunos de los datos como que su madre pasó «la última etapa del embarazo en un pueblo de Vizcaya que se llama Gorliz» y el nombre de la persona que tramitó la adopción.

A través de Internet encontró una web llamada «Adoptados Bilbao». «Una de las madres a quien le habían robado el niño, de forma altruista lo había creado para intentar hacer un grupo de apoyo mutuo», afirma Olmo. En esta plataforma descubre el ‘modus operandi’ que realizaban en el hospital donde dio a luz su madre, «no les decían que habían muerto los hijos, directamente les decía que estarían mejor con la otra familia que había decidido y que si se quejaban iban a acabar en un psiquiátrico y varias acabaron».

En el grupo de apoyo comienza a relacionarse y a conocer a personas que viven su misma circunstancia y coincide con una mujer. Esta joven estaba en proceso de buscar a su hermano, el cuál solo sabía que había sido robado, y los dos caminos solitarios que comenzáron desde lugares diferentes se acabaron uniendo con la confirmación de que son familia, hermanos de padre y madre. «Lo comprobamos con un forense, éramos hermanos de padre y madre, y entonces ahí fue cuando encontré mi origen y cuando supe que mi hermana me buscaba porque mi madre ya había fallecido», explica a este periódico Olmo.

«Todo resultaba increíble y al mismo tiempo cierto porque lo estabas tocando con los dedos y aquello era ciencia, era genética. Y además el parecido es increíble», asevera. El proceso de adaptación fue agridulce ya que vivió «una capa de tristeza por su madre, pero a la vez mucha euforia por el resto».

Tras el choque de realidad, el tudelano comienza «un proceso de negación y de incapacidad» dentro de un bucle para recopilar información. «No hay ninguna explicación alternativa de que a mi madre le robaran. Porque yo lo que estaba buscando era una explicación, una salida, porque lo último que quieres es estar confuso contigo», asevera.

En este punto fue cuando «junto fuerzas» y denunció que «habían traficado con el cuando era un recién nacido». Y comienza su andadura en la vía jurídica en el año 2021, y que ha durando cinco años.

«Planteamos la vía civil y demandar la anulación de la adopción para recuperar mi identidad real. Porque en ningún momento se planteaba la posibilidad de que se pudiera tener la doble filiación, cosa que al final ha surgido», confirma Olmo.

El proceso legal hasta conseguir este resultado en el que «la adopción no se ve afectada por la sentencia y por lo tanto queda igual, pero al mismo tiempo se reconoce como que es una persona que no he sido adoptada» lo define como «tedioso, angustioso y larguísimo».

En el desarrollo de la búsqueda, Olmo se planteaba las posibles realidades que se podía enfrentar, «pero la realidad supera todos los imaginarios».

Por una razón terapéutica el tudela comenzó a escribir su historia, «necesitaba explicarlo». «La idea me llegó después de que incluyeran en la Ley de Memoria Democrática el tráfico de bebes. Entonces decidí hacer un expediente», indica Olmo sobre el comienzo de la escritura de su libro «La batalla por mi identidad».

Plasmando sus emociones y «centrado en el objetivo» empezó el documento que durante el paso del tiempo sumaba páginas y páginas, hasta que en la 180 «la tentación fue convertirlo en un libro».

«La mayor ilusión que me ha hecho es que a mis hijos les ha servid, y hasta sus amigos se lo han pedido. Entonces están descubriéndoles lo que ha pasado mi hijo a través de lo que me ha pasado a mí, gracias al libro ósea que ya está produciendo sus efectos», corrobora Olmo Gómez.

Esta obra es una forma de reflejar esta realidad, que es lo que le ha llevado a comunicarlo. « Por qué los demás tienen derecho, si yo he conseguido tener una doble filiación, y poder conservar la adopción al mismo tiempo», afirma el tudelano.

Este proceso es «muy duro» y por ello Olmo asegura que un «entorno seguro» es imprescindible en los casos en lo que se descubre que una persona a sido parte del tráfico de bebes. «Conocer a otros ‘adoptados», es una de los pilares que recomienda para desarrollar «una identidad conjunta y entender tu realidad».

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